El viaje del viernes (II)
Era la cola del tormado que asoló estas tierras y que a pesar de no causar destrozos en Sunchales, si nos regaló copiosas lluvias durante toda la noche.
Por nuestra parte colaboramos a la humedad ambiente parando 4 veces durante el trayecto para hidratar las banquinas ante la imperativa exclamación de la vejiga de Inés.
Eso si, salimos bastante atrasados porque en el desorden de la partida, Santi se dedicó a jugar y perder los anteojos de quien escribe.
¿Tiempo de vuelo? menos de 6 horas con un Kwik de performance envidiable.