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Atalaya y Mormones

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Caminando a no se donde en Sunchales cuando me cruzo con una chica que quiere darme un librito gratis sobre el amor. Me interesa y me detengo para ver a título de que viene lo de "gratis" (que es sinónimo de desconfianza) y me emociono al ver que atrás, omnipresente, hay un número de La Atalaya (a mi juego me han llamado). "¡Leiste la encíclica del Papa Benedicto?... ¿No?... ¡Que lástima! Porque ahí vas a encontrar bien explicado el sentido del amor, deberías leerla, está gratis en Internet..." La verdad es que no se si le hago honor a Deus caritas est al ponerla en el mismo canasto que un suplemento de La Atalaya, y espero no haber sonado soberbio (lo dudo). Otro día, de nuevo caminando por Sunchales me cruzo a dos simpáticos mormones que a paso rápido avanzan hacia no se donde y que saludan con entusiasmo. Me recuerdan aquellos que me encontré una vuelta en Santiago de Compostela y que me ayudaron a conocer a los mormones y sus paradojas . Pasan cosas caminando...

Mucha encíclica y poco ruido

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Un poco perplejo estoy con el asunto de la encíclica . Mucho ruido se hizo en Internet con el asunto, pero fuera de este medio y del poco frufru que hace la prensa en sus ediciones de papel no vi nada. En misa? nada de nada, ¿Alguna referencia posterior? Como para darle un tiempo de lectura y meditación? Nones. ¿Conocidos que la hayan leido?.... Poooocoos, muy pocos. ¿Estoy medio fanatizado con el asunto?

¡Abajo los viejos prejuicios!

Que un Papa hable del eros y califique de "erótico" el amor de Dios es sin duda una revolución. Ese hombre pequeño de tamaño y grande en inteligencia que es Joseph Ratzinger ha sorprendido con su primera encíclica, "Deus Caritas Est". Para el tipo normal, el de la calle, lo que los humanos hacen en la cama o aquello con lo que sueñan cuando ven una mujer o un hombre hermosos, nada tiene que ver con la Iglesia, que es concebida desde la Ilustración como una institución castrante. En apenas cincuenta páginas Benedicto XVI pulveriza este prejuicio a partir de una pregunta: "El cristianismo, según Friedrich Nietzsche, habría dado de beber al eros un veneno. El filósofo expresó de este modo una apreciación muy difundida: la Iglesia, con sus preceptos y prohibiciones, convierte en amargo lo más hermoso de la vida. Pero, ¿es realmente así?, ¿el cristianismo ha destruido verdaderamente el eros?". La respuesta del Santo Padre es contundente: "Si el hombre pre...