Contra los árboles de Sunchales
Leía Nacimiento del aire con una nostalgia muy especial, por ser hoy Sunchales parte del último verso: Mientras somos aquí, el aire nace. Y somos. Lejos de aquí, ya no seremos ¿Por qué? Porque en Sunchales el aire de agosto no tiene aromos, ni pinos, ni álamos, menos lagunas con sus sauces; ni tan siquiera paja vizcachera donde refugiarse y oír. Lamentablemente Sunchales es tierra de tambos, de trabajo, de gringos que quieren cemento en todos lados. Pueblo que pasa mal el otoño debido a que las hojas de los pocos y fétidos fresnos que hay en la ciudad, intentan dejar sus marcas y hay que barrerlas. En fin, que le vale poesía para esta nostalgia del árbol. Hay un camino bien corto y la rutina va de casa, con su siempre verde y en quince minutos proto urbanos llega a casuarinas incipientes. En el camino casas bajas, cemento restos de eucaliptos castigados y a la vera del campo santo, también algunos fresnos tristes y pelados. Sunchales y sus árboles dan pena pe...