Frio domingo a la noche en misa luego de un fin de semana en Córdoba
Quiso el azar de las rutas y los viajes que el domingo llegáremos tarde a Ataliva y sin misa, decidimos ir a la misa del domingo a la tarde en Sunchales.
Yo hacía meses que no iba, soy fiel del Padre Ricardo en la Brigada Aerea en Reconquista y cuando estoy en Ataliva prefiero ir a la misa de Domingo a la mañana cerca de casa, tan sencilla y pueblerina. Es todo novus ordo, eso sí, estamos en lo profundo de Santa Fe y no hay misa tradicional.
Lo dramático es la frialdad de la liturgia en Sunchales, todo el contexto está marcado por un formalismo y un trató frío para con la Eucaristía. Los cantos desentonan con lo importante que acontece en el altar y la distribución de la Eucaristía la hacen una numerosa troupe de ministros extraordinarios, sin que el sacerdote baje del altar.
Hay población joven escasa, pero yo me fui con la sensación fuerte de que solo Cristo con su misericordia sin fin y su providencia generosa puede sacar frutos de santidad ahí. Me dio mucha tristeza. No ayudó la homilía del diácono que hizo foco en la generosidad del sembrador y luego discurrió largamente sobre cada tipo de semilla de la parábola.
Lo del sacerdote de no distribuir la eucaristía, no lo entiendo.


















