Experiencia en un templo evangélico
Cuando uno entra el primer impacto es reconocer que no hay diferencias entre la configuración del templo evangélico y las nuevas capillas que se están instalando como extensiones de las parroquias en los barrios de la ciudad.
Terrible crítica para nuestros sacerdoes y arquitectos católicos que voluntariamente desarrollan templos a semejanza de salones de actos con "color espiritual"; climatización, sonido e instrumentos, luces tristes, cómodos bancos, carteles con frases biensonantes y el alcohol en gel de rigor.
Todo se dió en el contexto de una charla de abogados acerca de la ley más inícua que nunca vió la historia de este país. La ley más abominable, la vergüenza de Argentina, la ley que clama al Cielo y por la cual deberíamos reparar todas las noches.
Pero en fin, volvamos a los templos.
Creo que de manera consciente nuestros pastores han privilegiado en la construcción de sus capilas las restricciones de presupuesto y el templo como salón multiuso con uso ocasional a la liturgia. Vemos con dolor como, para nuestros funcionarios clérigos eclesiales, este declive de los templos es planificado y deseado como camino de unidad y como expresión de una liturgia encuentro de la comunidad para el banquete de la palabra y la ofrenda.
Y entonces llegamos a los primeros minutos del siguiente video...
Sin palabras.
La Eucaristia rebajada al piso de una cena fraternal, sin sacrificio, el sueño del progresismo para conseguir la unidad de los Cristianos a costa de borrar el sacrificio.
Mindblowing.



