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Grupo Coral Sonamos

Mi historia musical es tan larga como mis piernas y tan esteril como... no se me ocurre como cerrar la analogía. Para ser más directos digamos que tuve miles de oportunidades de aprender y lo único que hago hoy -después de 34 años de música en los oídos, es cantarle- "Promenons-nous dans les bois..." a mis atónitos hijos, o cantar con tono grave y fuerte a atónitas abuelitas los afónicos cantos de la misa .

Pasé por cosas como el solfeo, el tambor, la flauta dulce y algo de guitarra, sin éxito ni constancia alguna. Sólo logré formar parte de "Los coyuyos", del cual daré historia en otro post y también tuve algunos éxitos en un uso básico y de oído de la harmónica, el único que puede ser considerado mi instrumento y que sonaba en "Noche de paz" de la noche de Navidad de San Francisco Solano junto con el siempre excelso violín de Manuel RV.

En fin, como verán, muchas y variadas oportunidades sin final feliz. Otros tuvieron mejor disposición que yo. A pesar de ello hay un capítulo no citado ahí arriba que recuerdo con especial cariño, se trata del Grupo Coral Sonamos. ¿Les hablé antes de Sonamos? Me parece que no.

Empezó cuando con Pablo Vi. y unos más nos metimos al coro de exalumnas, padres y amigos del Colegio Santa Ethnea, que dirigía Julio Cantarini y que tenía la enorme virtud de contar solo con voces femeninas, lo cual era un botín imposible de dejar de lado para nosotros, solteros y veinteañeros. Muy lindas y solteras voces, todas.

Dios sabe porque, Julio nos tomó el tiempo, las mañas y lo poco de buena voz que teníamos y nos hizo parte del coro. Recuerdo que las primeras veces quería hacerme solista para el principio de Danny Boy, algo inalcanzable para mi tímida voz.

La cuestión es que con Sonamos estuvimos cerca de 3 años cantando por todos lados y fue una experiencia increíble, por las situaciones, por la calidad que alcanzamos y por la amistades. Cuando conocí a Bárbara y tuve que poner trabajo, facultad, novia, coro y muchas cosas más en la canasta, una de las opciones que perdió fue Sonamos y de ser un integrante pasé a ser un feliz espectador, porque si algo hacía bien Sonamos era maravillar a su público.


¡Como sonaban los bajos!

Actualización 05/07/2018: edité sacando el último párrafo.