Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , el abandono
Ignaro yo, pensé que estaba leyendo una hagiografía más de Santa Teresa y en realidad estoy leyendo un estudio pormenorizado de su pensamiento. No me viene mal, estoy en la parte donde el autor nos cuenta como era el ejercicio de las virtudes de la santa. Las virtudes –así como en el análisis de Sistemas- pueden entenderse de dos modos: bottom-up o top-down. De abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo. Siempre con el fin de alcanzar el amor de Dios.
La mayoría de los mortales cultivamos las virtudes (¡o deberíamos!), con la esperanza que la fragua del ejercicio vaya puliendo nuestras asperezas y se abra así el entendimiento del amor infinito, bottom-up. Distinto es el camino de Santa Teresa, que inmersa totalmente en el amor divino ve el reflejo en sus virtudes que resultan totalmente inundadas de ese amor top-down.
¿Cómo logró esto? Con una gracia especial, un momento de contacto real con el Amor de Dios que la cambió completamente para el resto de su vida. Estas gracias especiales que reciben los santos y muchos fieles comunes, suelen acompañarse con –gracias también- de abandono total de la misericordia divina. En esos momentos se ven y sienten en una oscuridad total, imposible de sobrellevar sin el recuerdo de la gracia consoladora anterior.
Hay un capítulo ad-hoc sobre el abandono como suma de virtudes, donde la preponderante es la esperanza y el motor el amor. Estoy justo transitando este capítulo y está resultando de mucho provecho, pero igual quería hablarles del Evangelio del lunes 22 de Agosto.
Me llamó al escrutinio eso de que ponemos trabas para que los demás puedan llegar a Dios, que es justamente lo que hace el Diablo a través de la tentación.
Evangelio según San Mateo 23,13.
"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.Igual que en De bono mortis que leí el Domingo rápidamente y que recuerdo por dos cosas: por aquello del Diablo interponiéndose en al camino del alma al cielo y por aquello de que la muerte libera al cuerpo de una vida miserable.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!...”
¡Qué diferencia con Santa Teresa! Para ella los gestos de amor allanaban el camino hacia Cristo. No consideraba los actos de amor con la ilusión de recompensa sino como la oportunidad de agradar a Dios. Y ese agradar a Dios era reflejo de su amor. ¿De qué manera estas hoy agradando a Dios solo por amor? Esa es la clave.
Otro tema notable de la lectura de la espiritualidad de Santa Teresa de Lisieux es que ella consideraba sus faltas como parte del plan de Dios para glorificarse, el camino a la santidad y a la perfección estaba minado de piedras y espinas, pero no de mortificación

















