Productivista, corporativista, monárquico medieval, tradicional, católico DSIC y aristocrático
En el mar de la política ningún pez es mi amigo, ningún océano me recibe como suyo y voy a tener que inventarme uno a mi medida.
La izquierda me es totalmente incomprensible, escapa a todo esfuerzo del sentido común y en intrínsecamente materialista y antagónica a la DSIC. Particularmente la izquierda virgen en todas sus formas, desde la naturalista, hasta los extremos centros democráticos al estilo PRO o radicales de Argentina.
Fuera ellos.
Los liberales no pueden recibirme porque la crítica de principios es insalvable. Puedo mantener con ellos una alianza circunstancial como la actual y ponderar que en organización social pueden representar algo positivo para un país que se trata de liberar de décadas de socialismo fascista paternalista. Pero no puedo ser liberal.
El nacionalismo católico me rechaza porque tengo fallas de fábrica (demasiado francés), porque no odio a los judíos y porque para mí la subsidiariedad y los cuerpos intermedios forman parte inalienable de la sociedad, ellos son contrarios, quieren un estado jacobino.
En algún momento abracé el sueño de ser un monárquico tradicional como De Prada, pero verlo justificar el atentado de Hamás liquidando judíos zurdos, me alertó. ¿debería subir a ese barco?
En fin, no tengo una ideología donde recalar, me siento como en aquel recordado En Santiago de Compostela: Mi actual posición política que tenía unas ideas generales y no mucho más.
¿Abstencionista? Tampoco, soy de la idea que la política como instrumento, por más corrupto que esté debe usarse como herramienta.
Productivista, corporativista, monárquico medieval, tradicional, católico DSIC y aristocrático.
Eso.




