En mis lecturas de Feedly, yo llevo un atraso de 39 meses, quiere decir que voy leyendo cosas que se escribieron hace tres años y cuyo enlace sigue vigente. Vean la captura.
Estos días en particular estoy abocado a la lectura de
El Israel de las promesas que para mi es un asunto SUPER importante. Recalco, SUPER importante.
¿Por qué?
Porque en el inframundo tradi catolicoide es en el último lugar donde hay una tensión, a veces errada o malsana, pero tensión esjatológica al fin hacia la Segunda Venida de Cristo Salvador.
Del santo Evangelio según Lucas 12, 54-56
Decía también a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: "Va a llover", y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: "Viene bochorno", y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? «¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?
Se expresa en miles de apariciones, mensajes, elucubraciones y pronósticos, muchos de los cuales son inspirados y luego interpretados con pasión; de esas conclusiones también se están tomando decisiones de vida, familia y empresa.
Entre las verdades a discutir está en orden de signo la realidad de la conversión de los judíos; según múltiples exegetas de estos tiempos, antes de la venida de Cristo se debe completar la conversión del Pueblo de Dios de la Promesa en acuerdo a la profecía de Daniel.
Yo no soy experto en el tema y nunca arriesgué más que preguntas. Lo que si sostengo es que no necesariamente las semanas de la profecía de Daniel se cumplen luego de la institución secular del Estado de Israel datado en 1947.
Esto ha sido pasto de muchas hogueras y discusiones que estoy viendo esclarecidas en los textos del Padre Murillo. Hay un "Israel de las promesas" sobre el cual realmente se va a cumplir la Promesa de Dios para su pueblo elegido, el autor se explaya sobre las cartas de San Pablo para entender el asunto y nos permite poner más dudas todavía sobre la relación entre el nuevo Estado de Israel y el cumplimiento de la profecía de Daniel
Nos falta aprender mucho, rezar más y preguntar más.