Kusch, el Papa y la marea mental
Encuentro en mi recorrido espiritual fieles que experimentan las primeras frustraciones de tratar de entender al Papa Francisco; les cuesta entender el revuelo que genera el Papa y se sienten confundidos.
En particular las charlas con B discurren con la mecánica de la pregunta "¿¡Por qué hace eso...?!", e indefectiblemente mi respuesta va por el lado de "Si entendieras la idea política del Pueblo que tiene el Papa Francisco, verías que esto es posible y esperable".
Y esto lo hacía casi como un mantra, sin realmente profundizar en la idea; guiándome en algunas lecturas laterales y en aquel debate tan interesante entre Clodovis Boff y su hermano. Esto hasta hace unos días, cuando caí en el articulo siguiente: El mito del "pueblo". Francisco revela quién se lo ha contado. Yo de esa lectura me enfoqué particularmente en el ensayo de 2010 de Alberto Julián Pérez publicado en la revista argentina "Mitológicas".
La idea de Kusch es muy peculiar, por lo que entendí de la lectura de Perez hay tres o cuatro ideas fuertes que voy a tratar de resumir y ustedes me dicen si estoy tan fuera de foco, una vez que hayan leído el artículo.
Para mi la conclusión es que Kusch sostenía un marxismo donde el nuevo proletariado es el pueblo americano de origen indígena pero con inmigrantes incorporados. Ese nuevo Pueblo, regando amplias dosis de autodeterminación (en el sentido filosófico, no por el lado de la soberanía) debería armar una nueva cultura donde las ideas de la Fe y la racionalidad cristiana no tienen lugar, donde lo que importa es ser parte del camino de construir.
Hay dos cosas que no me gustan de todo esto, la primera es que de una manera artera (no se si Perez o Kusch) tratan de sacarse el yugo del marxismo en uno de los últimos párrafos.
En particular las charlas con B discurren con la mecánica de la pregunta "¿¡Por qué hace eso...?!", e indefectiblemente mi respuesta va por el lado de "Si entendieras la idea política del Pueblo que tiene el Papa Francisco, verías que esto es posible y esperable".
Y esto lo hacía casi como un mantra, sin realmente profundizar en la idea; guiándome en algunas lecturas laterales y en aquel debate tan interesante entre Clodovis Boff y su hermano. Esto hasta hace unos días, cuando caí en el articulo siguiente: El mito del "pueblo". Francisco revela quién se lo ha contado. Yo de esa lectura me enfoqué particularmente en el ensayo de 2010 de Alberto Julián Pérez publicado en la revista argentina "Mitológicas".
La idea de Kusch es muy peculiar, por lo que entendí de la lectura de Perez hay tres o cuatro ideas fuertes que voy a tratar de resumir y ustedes me dicen si estoy tan fuera de foco, una vez que hayan leído el artículo.
- Primero está el miedo, miedo del pueblo indígena americano a interpretar la racionalidad occidental; miedo motor desde el cual debe devenir una nueva cultura americana. La "negación"
- Después está la dicotomía filosófica del "ser" y el "estar" como ejemplo de la contraposición entre la definición de bien y esencia, versus la creación y la búsqueda de sentido.
- La otra idea, repetida a lo largo del ensayo, es que en el arte americano Kusch cree que puede estar el camino de la construcción de esa nueva cultura, pero el arte lejos de la belleza, como arte per se.
Para mi la conclusión es que Kusch sostenía un marxismo donde el nuevo proletariado es el pueblo americano de origen indígena pero con inmigrantes incorporados. Ese nuevo Pueblo, regando amplias dosis de autodeterminación (en el sentido filosófico, no por el lado de la soberanía) debería armar una nueva cultura donde las ideas de la Fe y la racionalidad cristiana no tienen lugar, donde lo que importa es ser parte del camino de construir.
Hay dos cosas que no me gustan de todo esto, la primera es que de una manera artera (no se si Perez o Kusch) tratan de sacarse el yugo del marxismo en uno de los últimos párrafos.
El marxismo, racionalista y materialista, da prioridad a la economía. Kusch, en cambio, era existencialista, creía en la vida cotidiana del hombre y en la existencia espiritual de la cultura. Lo que llamaba pueblo era una fuerza de tipo espiritual. Quería crear una sociedad homogénea, uniendo al pueblo. Sólo así se podría aspirar a crear una cultura argentina. Su pensamiento, en este sentido, no estaba lejos del de Perón, con el que tenía muchos puntos en común (Pérez, 2003).La segunda es que la entidad Pueblo se torna omnipotente, muy por encima de la familia, de la dignidad del individuo, de la Nación o los cuerpos intermedios. Me parece además de que esto es un problema para cerrar este concepto con dignidad de la persona humana, subsidiariedad y solidaridad, con la DSIC en sus valores fundamentales.






