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Conozcan la escuela donde me recibí de Experto Agropecuario

Me sorprendió el Domingo esta serie de vídeos de la escuela donde yo pasé 3 años y de donde fui expulsado por hacer un blog (sin saberlo, allá lejos en los años 80). Historia que deberíamos contar en detalle en otra entrada.

Si les interesa conocer donde estuve internado 3 años y las cosas que hacíamos ahí, los invito a ver la serie de videos. A Paul y a CP también les va a gustar.


Eso si, por los tres años de vida de pupilo, me llevé el título de Experto Agropecuario. No es cuestión de no llevarse algo, bien lo decía Dilbert en su libro de como ser feliz robando material de oficina.

El periódico de Pillingshot

Estoy abonado al rss a la Sociedad de Fomento Los Zánganos y leí con fruinción El Periódico de Pillingshot. No soy un experto en literatura, creo que no deja de ser un cuento discreto con una moraleja sencilla y una buena factura de personajes escolares, pero para mi leerlo fue una revelación ¿Por qué?

¡Por que es la historia de como me echaron del Colegio de Salesianos!

Tiene algunos ribetes diferentes, pero no dejan de ser divertidas las coincidencias :-), un cuento escolar acerca de un periódico clandestino.

En mi caso yo era editor, diseñador, distribuidor y director de una pequeña publicación interna de aquel 3° año de Colegio Agrotécnico Salesiano Concepción Gutierrez de Unzué, la temática era simple y consistía en tomar titulares de diarios para adaptarlos a la realidad escolar con particular saña sardónica acerca de defectos y vergüenzas del cuerpo docente y administrativo.

En el último número recuerdo que un título "Un problema peliagudo" había servido de motivación para una nota acerca del temido encargado de disciplina Pelliza que gustaba de amonestarnos al grito de "¿que pasa gato?" hasta congelarnos la sangre. Otro de los personajes siempre presentes en dicho diario, del cual no recuerdo en nombre ni conservo originales, er el padre Pujalsky quien luego fuera el artífice de mi salida prematura.

La distribución era en un sólo ejemplar que pasaba de mano a mano, el primer número había visto la luz en las largas horas de estudio de la tarde y había tenido un alto impacto entre mis compañeros de curso. Luego vino un número 2 y cuando ya circulaba el poderoso número 3 advino la catástrofe. No recuerdo si era Carreño o Focaretta el que esta leyendo en el silencioso horario de estudios (200 cristianos en perfecto mutis en el gran salón que servía de sala de cine) cuando al leer uno de los artículos no pudo más que emitir una risa ahogada que el celador de turno percibió a la distancia.

Movido por el instinto del felino, dicho celador (Creo que era el propio Pelliza, suerte la mía) bajó de su tarima y dando un rodeo le llegó por la espalda a mi lector y capturó el panfleto. Lo siguiente que recuerdo es ver como leía divertido desde la tarima y de como fui convocado al terminar la hora de estudio para reconocer la autoría y los contenidos.

El resto es sencillo: no hubo número 4, fuí catalogado como "no apto para la vida de pupilaje", derramé unas lágrimas de adolescente y fuí al año siguiente el primero de los Pincemin a ingresar en el Colegio Don Jaime.

No es que esta sea una historia que me llene de orgullo, pero fue una de las que me marcó para el resto de mi vida, mirándola a la distancia se puede decir que fue la fecha fundacional de este blog. Debería llevarla a cuento con un poco más de detalle acerca de los que participaron.

El encargado de liturgia

Cuando estaba en tercer año de la Escuela Agrotécnica Salesiana Concepción Gutierrez de Unzué, teníamos distintos encargados para los menesteres propios de la actividad diaria de pupilos. Entre los tipos de encargado había uno en particular que debía hacerse cargo de la organización de la liturgia semanal a la cual teníamos derecho. De ese modo había encargados de deporte y otros temas, cada uno de ellos se ocupaba de gestionar los recursos necesarios para cada actividad.
 

Lo particular de ese tercer año fue que me votaron como encargado de Liturgia con la función de elegir cantos, intenciones para la ofrenda y guion general para la misa semanal. La única virtud que hizo valer mi elección era la de tener un catecismo un poco más pulido que el “Hoja de Ruta” abominable que nos impartían los Salesianos.


Mi gestión fue un fracaso, aparte de unas misas que tenían buenas oraciones e intenciones más o menos imaginativas, se me hizo muy difícil lidiar con mis díscolos compañeros de curso –teníamos una bien ganada mala fama- y no fui reelecto al cargo.

Conste esta pequeña anécdota para decir que detrás de todo católico blogger que se queja de las misas, hay un encargado de liturgia frustrado.