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Sedevacantistas para armar un papa a su medida

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Me causó mucha gracia lo de Abel Della Costa , finalmente somos todos sedvacantistas, ese horrible epíteto del que solemos ser oriflamados los católicos tradicionales y que ejercen los progresistas sin inmutarse cuando no les gusta la Tradición. Aprovechemos que somos todos sedevacantes para hacer un ejercicio diferente; en lugar de tirar una quiniela y arriesgar quién de los papabile va a ser el elegido, armemos un papa a nuestra medida. Un papa como nos gustaría tener, un papa aspirina a la medida de nuestros caprichos. Estos son los únicos momentos donde podemos hacerlo, luego de la elección pasamos a oración pro sumo pontífice y poco más. Puesto a armar mi papa aspirina el que yo quiero es un papa mártir, santo, acelerador de los tiempos de Cristo, silencioso, confirmador de sus fieles en la fe y profundamente piadoso, en particular para con la liturgia. Me parece importante que sea silencioso, nos hacen falta menos documentos, menos sínodos y reuniones, menos viajes y alocuciones,...

Marta, Marta y el sueño de Adán

Nunca Jesús repite un nombre al llamar a su interlocutor, si lo hace en el texto del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42 En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada». La semana pasada fui asaltado por una gran cantidad, una enorme proporción, um cataclismo de enseñanzas acerca de Marta y María, son tantas que no me queda otra que numerarlas. Primero el Sillón Bíblico com mil pequeñas referencias útiles, típicas de Abel, muy enriquecedor. Después estuvo el sermón del Padre Fernando, ...