La Palabra de Dios sin la Eucaristía
Con atención escuché la primera lectura de ayer Domingo que en el texto termina diciendo que ese día se sumaron 3000 personas a la comunidad de los cristianos pero la lectura no incluye ese versículo, también recuerdo el salmo mal leído que tiene eso tan lindo de: Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Después una reflexión me asaltó a la hora del Evangelio y me hundió en cavilaciones de esas que B considera que son complicaciones vanas mías. Repasemos el Evangelio de ayer, para los olvidadizos es el de los discípulos de Emaus . Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Aquello que es de notar es que Jesús en persona les explicó todos los profetas hasta su propia muerte, algo por lo cual muchos daríamos todo hoy y durante la caminata les “ardía el corazón”, pero así y todo no podían ver. ...