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Trabajando para ustedes avanzo sobre Notre Damme de Paris de Victor Hugo

Firme voy trabajando para ustedes, avanzo sobre Notre Damme de Paris de Victor Hugo, es mi lectura actual luego de terminar aquel libro raro "¿Qué hay más allá de este aquí?" de Ricardo Perez Hernandez | XavMP

Hoy en particular me tomé la tarde franca y me fui al patio trasero a leer un poco, a tomar mate y a comer un poco de crumble de nísperos que hice el lunes. Me metí en la historia de Quasimodo y La Esmeralda.

¿Será la Esmeralda la Esperanza?

Mientras chaviraba en esa idea leía pasajes como este, tan vibrantes y notables. ¡Qué bien escribe Victor Hugo! Les comparto esta de ejemplo, pero es todo así. El primer libro y la ellection du Pape des Fous es como una gran fiesta de personajes y situaciones totalmente humanas y vibrantes.


Mientras leía absorto le iba prestando un oído a marenostrum: Delicq, tan oportuno. Una vez terminado seguí con marenostrum: Alla veneziana. Ojalá ustedes puedan tener una tarde como esta, tomando mate y leyendo un buen libro.

Ahora me voy a limpiar un poco la cocina, lavar platos, cocinar y planchar.

Cosas de la vida monástica.

"¿Qué hay más allá de este aquí?" de Ricardo Perez Hernandez

Terminé de leer “¿Qué hay más allá de este aquí?” un ouvrage de lo más peculiar, lo termino justo escuchando La hora de Bach - 30/10/21 que contiene la maravillosa Ich geh und suche mit Verlangen – Bach. Los memoriosos recordarán que empezamos a leerlo para la Cuaresma de este año Días de Cuaresma, días de lectura. ¿Qué hay más allá de este aquí? | XavMP.

Es un libro realmente curioso. Por un lado, uno tiene que hacer un acto de fe al aceptar que el autor, Ricardo Pérez Hernández, nos presenta una conjetura sobre lo que podrían ser los tiempos de un alma glorificada. Y por otro lado, surge la tentación de pensar que todo esto podría ser una aventura literaria y que no deberíamos basar una vida de fe en una ensoñación.

Una observación que le compartí a Bárbara, y que no me agradó del todo, es el énfasis en identificar a la mujer que aparece en el libro como Tiernamada, con un nombre distinto al que le dieron sus padres. Para mí, es fundamental que en la vida eterna —en la vida de las almas glorificadas— conservemos el nombre que recibimos en el Bautismo. El agua bautismal y el sacramento son una marca para la eternidad y no me gustaría pensar que Dios, al recibirnos en el purgatorio, se dedique a cambiarnos el nombre que Él mismo inspiró en el corazón de nuestros padres aquel día.

También objetaría el momento en que se habla de la verdad, la bondad, la belleza y la eternidad como valores constitutivos del todo. Creo que sería más acertado volver a la trilogía clásica: verdad, bondad y belleza, sin incorporar el tiempo en esa ecuación.

Otro punto que me llamó la atención es que, aunque el libro es breve y no da lugar a desarrollos más extensos, en ningún momento el protagonista realiza un escrutinio de lo que serían los actos malos. Estos parecen no ser glorificables, a pesar de que se mantienen en el espacio-tiempo de la quinta dimensión. ¿Cómo se arregla esto? En este aspecto, les pido que hagan un acto de fe y lean el libro por ustedes mismos para comprender mejor el contexto de este comentario, los que lo hayan leído me entenderán.

Me gustó especialmente la página 122, donde se menciona que Dios no es un padre bonachón que perdona todo. Creo que ese comentario le habría caído muy mal a nuestro difunto Papa Francisco.

Para finalizar, agregaría también que la ausencia de los Diez Mandamientos en el cielo es algo que un teólogo podría corregir y enmendar. Los Mandamientos no son solo mandatos, sino expresión de nuestro verdadero ser en Dios.

En fin, como les decía, es un libro curioso. No estoy seguro de recomendarlo a todo el mundo, pero sin duda me deja pensando. Tengo reacciones similares a las de Bárbara al respecto. Se lo voy a devolver, y ahora me oriento a la lectura de Notre Dame de París, de Victor Hugo.

Vean que linda edición de bolsillo: