El encargado de liturgia
Cuando estaba en tercer año de la Escuela Agrotécnica Salesiana Concepción Gutierrez de Unzué, teníamos distintos encargados para los menesteres propios de la actividad diaria de pupilos. Entre los tipos de encargado había uno en particular que debía hacerse cargo de la organización de la liturgia semanal a la cual teníamos derecho. De ese modo había encargados de deporte y otros temas, cada uno de ellos se ocupaba de gestionar los recursos necesarios para cada actividad. Lo particular de ese tercer año fue que me votaron como encargado de Liturgia con la función de elegir cantos, intenciones para la ofrenda y guion general para la misa semanal. La única virtud que hizo valer mi elección era la de tener un catecismo un poco más pulido que el “Hoja de Ruta” abominable que nos impartían los Salesianos. Mi gestión fue un fracaso , aparte de unas misas que tenían buenas oraciones e intenciones más o menos imaginativas, se me hizo muy difícil lidiar con mis díscolos compañeros de...