El gran espectáculo contra la identidad de género.
Los Juegos olímpicos… Ahora que pasaron empiezo a respirar más aliviado. Me contuve estos días para no caer en el coro de los contestatarios per se, pero me hubiese gustado sumarme a una de sus tertulias anti Juegos Olímpicos. Ojo, me gustaría que me inviten a ver los Juegos por el espectáculo que representan, pero creo que siempre voy a mantener una fuerte dosis de escepticismo por dos cuestiones esenciales: una de fondo y otra de forma. La de fondo es que siempre que veo el jolgorio pre y post “Juego” percibo que tiene un sabor muy fuerte a ramadán o pascua. Yo se positivamente que Pascua es una sola y tengo anticuerpos muy desarrollados para evitar los ritos y liturgias que no son los que mi alma necesita, así que trato de preservarme contra el “Espíritu de los juegos olímpicos”. Puede llegar a ser un pecado de soberbia pero hay que ser astutos como serpientes ¿No?. La de forma es la de ver a tantas personas que llegan a un quinto puesto luego de sacrificar una vida saltando ...