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Domingo de Ramos, dos ideas cuaresmales y una anécdota

Feliz Domingo de Ramos para todos.

Este fin de semana me tocó estar solo en Avellaneda, aproveché hoy para ir a la Misa de las once en la Brigada, en Nuestra Señora de Loreto.

Como todos los Domingos de Ramos: iglesia llena, gente que quizás no va nunca... o que aprovecha esta Misa como la única del año. Me traje unas ramas de olivo bien gruesas, pero quedan perfectas en casa.



Hoy quería compartir dos ideas que me acompañaron esta Cuaresma. Hay pocos posts sobre la Cuaresma en el blog, durante este período bajo la intensidad, me meto más en leer que en escribir

La primera idea es: el nombre de Dios es un sacramental. No es uno de los siete sacramentos, pero sí un alivio poderoso. Decir el nombre de Dios trae paz al alma. Paz de verdad, que viene de Él. Debería ser algo diario: una herramienta verbal, simple, que nos sostiene. Lo vi el otro día en un mensaje Llamadme

La segunda: la mirada purificada. Una virtud clave, sobre todo para el varón. En este mundo super digital, bombardeados por todo, hay que entrenar el ojo. Qué miro, cómo miro, y como manejo las mil tentaciones. Tenemos que hacer del celular un lugar seguro, un lugar que un niño de cuatro años podría usar sin temor a ver algo incorrecto.

Les recomiendo: digan el nombre de Dios como sacramental para calmar el corazón. Y purifiquen la mirada como virtud que se construye.

Y antes de cerrar, una anécdota: hoy, acercándome a la Comunión, el padre Ricardo administraba la Eucaristía. Yo con la cabeza baja venía en la fila caminando preparándome y de repente lo veo pasar como un rayo hacia una señora que se había ido con la forma en la mano, sin consumirla.

Hablé después con Bárbara por teléfono: coincidimos en que, sobre todo en Domingo de Ramos, haría falta una mini catequesis antes de la Comunión para recordar la necesidad de una disposición del alma, cómo recibir (de rodillas, en la boca) y que una buena confesión es clave.

"pero, no pudiendo hacerlo sacramentalmente…”.

Antes de la comunión, en la misa difundida por radio en Sunchales y por el canal local -donde pueden escuchar la pristina voz de B los Domingos a la mañana-, se suele leer el texto dicho de la “Comunión Espiritual” para los oyentes, enfermos y pecadores.

El texto original era el consabido

Lamentablemente nuestro párroco tuvo que mediar ante reclamos de fieles escandalizados y modificar el texto a una versión edulcorada retirando el “pero, no pudiendo hacerlo sacramentalmente…”.

Son del tipo de cambios que no me gustan, me parece que no hacen ningún aporte. ¿Qué hago? ¿Hay que hacer algo?

Por si preguntan, esto ocurrió antes de Amoris Laetitia

La Palabra de Dios sin la Eucaristía

Con atención escuché la primera lectura de ayer Domingo que en el texto termina diciendo que ese día se sumaron 3000 personas a la comunidad de los cristianos pero la lectura no incluye ese versículo, también recuerdo el salmo mal leído que tiene eso tan lindo de:

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Después una reflexión me asaltó a la hora del Evangelio y me hundió en cavilaciones de esas que B considera que son complicaciones vanas mías.

Repasemos el Evangelio de ayer, para los olvidadizos es el de los discípulos de Emaus.

Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.

Aquello que es de notar es que Jesús en persona les explicó todos los profetas hasta su propia muerte, algo por lo cual muchos daríamos todo hoy y durante la caminata les “ardía el corazón”, pero así y todo no podían ver. Tenían a la Sabiduría enfrente a ellos explicándoles todo y no pudieron verlo sino en el momento de partir el pan.

De esa manera la Iglesia predica el Evangelio a todo el mundo, pero la realización real del Misterio está en la Eucaristía, de modo que la Fe se confirma frente al sagrario.

¡Cuantas reflexiones pueden surgir de esto!

La que me viene a mi es la de confirmar que sin Eucaristía no hay nada y la otra que me hace pensar en aquellos textos que leí que ven en la Liturgia de la Palabra la hora más excelsa de la misa.

También habla fuerte de la misión de la Iglesia que tiene que anunciar el Evangelio, pero no se puede dar el lujo de hacerlo sin centrarse en la Eucaristía. U otra reflexión más simple dirigida al catecismo de Primera Comunión ¿Cómo puedo catequizar si lo hago lejos de la misa? La catequesis debería ser los días que corresponde antes o después de la misa con asistencia obligatoria.

También me deja dudas acerca de las intenciones de Jesús: ¿Podría Jesús haberse revelado a sus discípulos antes de partir el pan? ¿Por qué no lo hizo?.

El comentario del reciente Beato no aclara mis cavilaciones, es más, agrega una nueva:

Beato Juan Pablo II
Carta apostólica «Mane nobiscum Domine» §19

"Quédate con nosotros"

Cuando los discípulos de Emaús le pidieron que se quedara "con" ellos, Jesús contestó con un don mucho mayor. Mediante el sacramento de la Eucaristía encontró el modo de quedarse "en" ellos. Recibir la Eucaristía es entrar en profunda comunión con Jesús. "Permaneced en mí, y yo en vosotros" (Jn 15,4). Esta relación de íntima y recíproca "permanencia" nos permite anticipar en cierto modo el cielo en la tierra. ¿No es quizás éste el mayor anhelo del hombre? ¿No es esto lo que Dios se ha propuesto realizando en la historia su designio de salvación? Él ha puesto en el corazón del hombre el «hambre» de su Palabra (Am 8,11), un hambre que sólo se satisfará en la plena unión con Él. Se nos da la comunión eucarística para "saciarnos" de Dios en esta tierra, a la espera de la plena satisfacción en el cielo.
Pero la especial intimidad que se da en la "comunión" eucarística no puede comprenderse adecuadamente ni experimentarse plenamente fuera de la comunión eclesial... La Iglesia es el cuerpo de Cristo: se camina "con Cristo" en la medida en que se está en relación «con su cuerpo». Para crear y fomentar esta unidad Cristo envía el Espíritu Santo. Y Él mismo la promueve mediante su presencia eucarística. En efecto, es precisamente el único Pan eucarístico el que nos hace un solo cuerpo. El apóstol Pablo lo afirma: "Un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan"(1 Co 10,17).

¿Como puede ser que el hambre de la Palabra sólo se sacie en la comunión eucarística? Da para pensarlo.

El misal resumido para Inés

Me fui a Misas.org y me armé este listado de partes de la misa para que Inés pueda seguirla y mojarse un poco más en el contenido de la Liturgia. Vamos a ver si con esto en la mano presta un poco más de atención y no se aburre. Me programo además la inclusión futura de alguna referencia gráfica y mientras tanto busco algo tan bien hecho como esto pero para el Novus Ordo.

Procesión de entrada: Llegamos al templo y nos disponemos para celebrar el misterio más grande de nuestra fe.
Saludo inicial: Después de besar el altar y hacer la señal de la cruz, el sacerdote saluda a la asamblea.
Acto penitencia : Pedimos humildemente perdón al Señor por todas nuestras faltas. “Yo confieso ante Dios Todopoderoso…”
Gloria: Alabamos a Dios, reconociendo su santidad, al mismo tiempo que nuestra necesidad de Él.
Oración Colecta:  Es la oración que el sacerdote, en nombre de toda la asamblea, hace a Dios. En ella recoge todas las intenciones de la comunidad.
Liturgia de la Palabra: Escuchamos a Dios, que se nos da como alimento en su Palabra, y respondemos cantando, meditando y rezando.
  • Primera Lectura
  • Salmo
  • Segunda Lectura
  • Aleluya
  • Evangelio
  • Homilía (el sermón)
Credo: Después de escuchar la Palabra de Dios, confesamos nuestra fe. “Creo en Dios padre todopoderoso…”
Oración de los fieles: Rezamos unos por otros pidiendo por las necesidades de todos.
Liturgia de la Eucaristía: Tiene tres partes: Rito de las ofrendas, Gran Plegaria Eucarística (es el núcleo de toda la celebración, es una plegaria de acción de gracias en la que actualizamos la muerte y resurrección de Jesús) y Rito de comunión.
Presentación de las ofrendas: Presentamos el pan y el vino que se transformarán en el cuerpo y la sangre de Cristo. Realizamos la colecta en favor de toda la Iglesia. Oramos sobre las ofrendas.
Prefacio :Es una oración de acción de gracias y alabanza a Dios, al tres veces santo.
Epíclesis: El celebrante extiende sus manos sobre el pan y el vino e invoca al Espíritu Santo, para que por su acción los transforme en el cuerpo y la sangre de Jesús.
Consagración: El sacerdote hace "memoria" de la última cena, pronunciando las mismas palabras de Jesús. El pan y el vino se transforman en el cuerpo y en la sangre de Jesús.
Aclamación: Aclamamos el misterio central de nuestra fe.
Intercesión: Ofrecemos este sacrificio de Jesús en comunión con toda la Iglesia. Pedimos por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por todos nosotros.
Doxología: El sacerdote ofrece a dios el cuerpo y la sangre de Jesús, por Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos: "Amén".
Padrenuestro : Preparándonos para comulgar, rezamos al Padre como Jesús nos enseñó.
Comunión: Llenos de alegría nos acercamos a recibir a Jesús, pan de vida. Antes de comulgar hacemos un acto de humildad y de fe y después de comulgar una oración en silencio para contemplar el misterio.
Oración: Damos gracias a Jesús por haberlo recibido, y le pedimos que nos ayude a vivir en comunión.
Ritos de despedida :Son ritos que concluyen la celebración.
Bendición: Recibimos la bendición del sacerdote.
Despedida y envío: Alimentados con la Eucaristía, volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús en nuestros corazones.

Carrying a child mode


El otro día vie esta entrada de Drawn to Catholicism, uno de los blogs de oro de reciente hallazgo y se me ocurrió hacer nota con el método que utilicé para evitar la crisis de nervios de H1N1.

Lo escribo en inglés por si Saintos se da una vuelta por acá.

Days ago I saw this entry on Drawn to Catholicism, one of my recently discovered gold blogs, and I found myself drawing this post with my own method to avoid the panic attack on H1N1.

Meses de gripe A y comunión en la mano

La gripe A ya no es noticia en nuestros medios de prensa y ya hace un par de meses largos que no hay más infectados en Sunchales, pero en la Iglesia las medidas profilácticas siguen en pié. ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir de esta manera?

Ofrenda permanente (2)

Por nuestra parte comulgamos en la boca hace ya un tiempo largo, es algo importante para nuestra vida espiritual y sólo respetamos el mandato del obispo en las semanas más álgidas de la epidemia. Llama la atención la celeridad puesta en tomar las medidas originales cuando el levantarlas parece haberse borrado de la memoria de todos.

Ojo, este post no es de queja, lo pongo porque no entiendo cual es el trasfondo, voy a preguntarle a mi párroco.