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Mostrando las entradas con la etiqueta espiritu Face

Troya controla Facebook mal escrito

Tenía pensado tomarme los próximos años (me lleva años completarlas, no hay tiempo) para ver una serie de Netflix, me tentaba Troya por el contexto histórico y la posibilidad de ver la ciudad y su asedio.
Menos mal que tuve la buena idea de leer una crítica, el resumen dice que son Dioses interpretados por gente de color (porque si, para cumplir con la cuota de diversidad), personajes feministas y calificación +16 para incluir series de sexo innecesarias.
No gracias, paso. Vamos a ver Homeland o Gomorra.

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En la rutinaria tarea de controlar caso por caso (unos 20 por día de modo interrumpido hace tres años) surgen cogitaciones interesantes en torno a la mejora de la calidad. Con tanto control y seguimiento minucioso han surgido al final cuatro registros paralelos de cada uno de esos casos.
Cualquier ingeniero ISO pediría eliminar tres de ellos y conservar uno solo bien trabajado, pero no es posible ahora y estos días fui descubriendo el increíble poder de los controles cruzados. Es asombroso lo útiles que son. Eso sí, siempre que se ejecuten de manera orgánica, no por empujones o crisis.

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Este año le dimos nueva vida a Facebook.com/Guaycurues.Sunchales y la experiencia está teniendo un resultado muy positivo. Gran impacto de las noticias y casi 3000 contactos, aunque con un nivel bajo de interacciones, Facebook es una red muy tonta, muy superficial.
Lo que ha sido muy doloroso es ver lo feo y lo mal que escribe el vulgo conectado, es atroz y orna toda esa red. Para muestra un botón, esta mañana una dama de felices 30 y pico celebraba exultante que “Vamo hacer papis”, que podría traducirse como “Vamos a ser papis”, o mejor dicho “Anunciamos la feliz noticia del próximo nacimiento de nuestro hijo”. Voy a estudiar una AI para hacer un asistente destinado a ayudar a esta gente a escribir y usar puntuación.

Buscando con que ilustrar me ncontré esto...

Desarticular cadenas de oración por Whatsapp

Con B estamos en franca campaña contra el espíritu Face, ahora en especial batalla contra las cadenas de mensajes en whatsapp, que no representan nada y que ocupan espacio en tu teléfono.

Está resultando fácil adoctrinar al pueblo cadeno-mandante en el sano ejercicio de no romper los pies a tus 15 amigos más vulnerables, para obtener unos minutos de crédito adicionales o el regreso de un familiar perdido en Guatemala.

Es fácil también indicarles que un anuncio de la policía de Singapur, difícilmente tenga vigencia en Sunchales. Es una tarea constante, paciente, interesante y fructífera. Nos llegan cada día menos cadenas, y recibimos mensajes privados consultando el hoax de moda para no mandarlo a un grupo (Gracias totales Snopes.com, muy útil).

Pero hay algo a lo cual no le entro todavía, no le encuentro la vuelta. Es el asunto de las oraciones por whatsapp o Facebook.

Me es fácil descartar una oración obligatoria que tengo que hacerle a San Sofronípeles para que la pequeña Ipsis que vive a 16253 km sea protegida y considerada. El ritmo de mi vida espiritual no emana de whatsapp. Sin embargo me falta el troll argumental para refutar el envío del cadeno-mandante.

No sé cómo decirle a mi contacto (¡cristianamente!), que no mande oraciones. Porque la oración, mismo que no tenga un destino cercano o real, es parte de la economía de la Salvación y Dios se va a encargar de darle fruto.

El problema es que no voy a rezarle a San Sofronípeles por Ipsis y su familia, pero ¿Cómo hago para que no me mandes una nueva “tarea para el hogar” espiritual?.

 San Sofronípeles, enviandote su cadena de oración

Cuando el cadeno-mandante es proporcionalmente insultado, la respuesta es unicorde e invariable: -“Me gustó y lo mandé…”-. Imposible de desarticular. ¿Cómo hacen ustedes?

No vale ignorar y punto, estamos tratando de educar al cadeno-mandante.

Pensandolo bien, más problemático va a ser el día en que un cadeno-mandante conteste: -“Te lo pasé porque sé que sos vago y rezás poco, mándame un audio rezando toda la cadena sino te denuncio con tu párroco…¡Aguante San Sofronípeles!”-