La medida de DUB sobre las compras de Elon Musk
Yo no recuerdo si lo puse por acá o no... que memoria mala y que indexación pobre en 20 años de blog, no puedo encontrarlo...
Se trata de una entrada donde discutíamos si era bueno/legítimo/justo que Ricardo Fort comprara un reloj valuado en varios años de salario de un funcionario; tomábamos como referencia el salario de funcionario de una empresa de seguros donde trabajé hace un tiempo.
Yo era un rotundo no, para mi hay una barrera moral fijada por el destino universal de los bienes (DUB), barrera firmemente instalada en la conciencia de cada uno. Disponer de mi propiedad privada es para el bien común, no para la satisfacción de mis deseos; volvemos siempre a la dicotomía de la libertad para hacer el bien versus los deseos de una naturaleza desordenada.
Ahora surge el dilema de las almas biempensantes que achacan al afroamericano Musk la condena social de invertir en Twitter cuando podría acabar con el hambre del mundo en un golpe de chequera y generosidad.
Aunque en este caso la ecuación es diferente, por lo menos a mi entender.
No estamos ante el caso de un reloj donde los argumentos a favor hablaban de autonomía total de aquel "que se la ganó en buena ley" y el sustento de los pobres relojeros suizos. En este caso hablamos de una empresa que mueve el ritmo de la opinión pública mundial, que sostiene a muchas personas trabajando y que tiene responsabilidad sobre el buen nombre de las personas.
¿Qué implica para el afroamericano Musk el invertir parte de su enorme fortuna en esta aventura?
¿Es moralmente correcto? A priori parecería que no, es difícil equilibrar el DUB con las cuantiosas fortunas del afroamericano y de aquellos fondos de inversiones que le vendieron la empresa; pero me resisto firmemente a pensar que la compra de Twitter de Elon Musk es como un reloj suizo más para el megamillonario-
Hay una clave de lectura a profundizar ahí, pero hoy les quiero hablar en particular de un aspecto; el odio visceral del pensamiento único para cuando la noticia hizo eco. Esa animadversión es un síntoma muy claro de donde pensar. La verdad no es de masas, no requiere de las masas y se oculta al ruido de la unanimidad.
Para mi es una manifestación inequívoca de a donde dirigir los tiros, la epítome del "piensa mal y acertarás".
Ilustro con una foto de este autor de Abril de 2001, los años han hecho estragos.

