¿Quiénes son los responsables del diálogo interreligioso?
Hace ya muchos años, me tocó leer la recordada Ut Unum Sint, porque de un modo providencial había sido parte de un esfuerzo pseudo-ecuménico. Hoy debería darle un repaso para refrescar y recordar, sin embargo, lo que tengo claro desde entonces es que el empeño ecuménico es parte de la misión de la Iglesia de llevar a todos a Cristo y que ese empeño es de amor a la verdad y diálogo.
Ahora bien, una misión tan central no puede realizarse de un modo serio en medio de la Iglesia hodierna, el emocionalismo esparce su rancia pintura sobre todo lo que toca e impide un diálogo honesto. No pueden salir de lo superficial y de la necesidad imperiosa de no hablar de la Verdad.
Para evitar esto dos soluciones: primero que el Dicasterios Dicasterio para el Diálogo Interreligioso Perfil cumpla un rol de diálogo intelectual, menos reuniones de diálogo tonto y más trabajo intelectual, disputatio cruda y dura, con anatemas y alguna buena hoguera. Segundo, alejar de las parroquias toda autorización de contubernios de diálogo interreligioso, a los párrocos y asambleas de fieles hay que prohibirles esas cosas, imperiosamente.
Ya que estamos, también deberían prohibirles a los párrocos el uso de impresoras de colores para afear los templos con pancartas variopintas y mensajes sin sentido.



