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Juan Manuel de Prada sobre Milei

 En cuotas, pequeñas cuotas, pude terminar esta extensa entrevista al admirado Juan Manuel de Prada

Se explaya con alguna libertad, pero sin llegar a lo profundo, en un montón de temas, algunos muy políticos. A mí me gustó mucho, fue un ejercicio de perseverancia y me llama a algunas reflexiones.

Como JMdeP, somos en este blog monarquistas, subsidiaristas, afectos a la política de lo local, anti-democráticos, anti-partidistas, tradicionales, anti-electoralistas, etc. Todo lo que el mundo hoy desecha, ignora u odia. Es simple.

En lo que no estoy de acuerdo es en su diagnóstico de Milei. Por alguna razón que imagino ligada a la sensibilidad, parece que JMdeP no llega a entender el personaje, su impacto, los apoyos que tiene y el beneficio de su presencia en el éter. Creo que la superficialidad con que lo aborda, y su sano preconcepto para con el liberalismo, no le permiten abarcar el fenómeno y su beneficio.

Yo no espero nada de Javier Milei, pero disfruto cada momento de su amenazante reinado por el rechazo capilar que produce entre todo aquello que es malo, diabólico y socialista en este valle de lágrimas. La llorería progre es una cornucopia de alegrías en cuotas diarias.

Podría coincidir con Juan Manuel de Prada con que lo que importa son las ideas, coincido y por eso mismo Milei es a la vez una amenaza y una promesa. Una amenaza porque el liberalismo no entiende lo real sino es desde el individualismo y una promesa porque su rechazo al aborto es real y no una componenda para ganar algunos apoyos y jugar políticamente. Inclusive en el aborto Milei es contracultural, no le aplica el barniz que tienen todos los políticos que habíamos sufrido hasta ahora.

Pero para JMdeP y muchos otros, en particular los nacionalistas argentinos, no es suficiente.

Nunca es suficiente.

Nota: tenía esta nota en borrador, la publico igual a pesar de que el video no es más.

Empoderamiento, albaricoque y maduración

Batalla cultural a pleno en el trabajo, donde se suscribieron acuerdos del pacto global de la UN y donde se empiezan a acunar los conceptos de "empoderamiento de la mujer", "igualdad de género" y otros mantras ideológicos.Yo lo observo con curiosidad, me llama la atención la unanimidad y la cercanía.

Tiempos difíciles para los que estamos más cerca de ideas de "dignidad", "solidaridad", "bien común" y "subsidiariedad"

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Los vecinos de la casa abandonada del fondo han cometido un crimen atroz. En plena floración, en el momento donde el añoso damasco (albaricoque) que ornaba la medianera estaba llenando de su perfume nuestro jardín, lo cortaron de raíz.

Por lo que pude intuir, sin sentido alguno. Asomándome se ve la limpieza de la jungla que se había formado y el tocón a ras del piso, con restos y evidencias del crimen. Chau sombra, chau flores blancas, chau deliciosos damascos que podíamos cosechar de nuestro lado.

Un crimen atroz, que me tiene en duelo.

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Encontré esto esta mañana en Twitter.


Léanlo con atención, es la clave para entender muchas cosas que pasan en torno a la información, en torno a la política y el debate en general. Mi resumen personal es que madurar se transforma en la vara que divide las aguas entre el conocimiento futil y la búsqueda de la verdad.

Y por elevación, explica también porque Snapchat es tan nocivo para educar a tus hijos.

La subsidiariedad en la empresa, "La vocación del lider empresarial, una reflexión"

Sigo los pasos que me propone María Marta Preziosa a cada una de mis preguntas, leí entero el documento La vocación del lider empresarial, una reflexión de la comisión de Justicia y Paz en torno al liderazgo moral.

Al principio el documento es algo pesado por su insistencia en detallar las motivaciones del documento y sus fuentes. Pasa esto en general con los documentos surgidos de profesionales de la DSIC (¿existe esa gente?), les sale la veta docente y se ven obligados a machacar nuevamente con los valores fundamentales de la DSIC .
Yo lo leí con un dejo de ligereza y con moderada velocidad, estos primeros conceptos que me son totalmente familiares. Ver, juzgar, actuar, dignidad de la persona, bien común, justicia y sabiduría del líder, vida dividida, etc.

Por la mitad del documento llegué a lo que me interesaba: la creación de estructuras subsidiarias.
Como es relativamente corto, lo pego directamenente.

47. Creación de estructuras subsidiarias : El principio de subsidiariedad está arraigado en
la convicción que, como imágenes de Dios, el desarrollo de los seres humanos implica el mejor uso posible de su inteligencia y libertad. Nunca es respeto a la dignidad humana la aplicación de limitaciones innecesarias o de supresiones de la inteligencia o de la libertad. El principio de subsidiariedad reconoce que en las sociedades humanas, existen comunidades más pequeñas dentro de otras más grandes. Por ejemplo, una familia, como una comunidad, es parte de un pueblo o una ciudad y ésta, a su vez, forma parte de un país, estado o provincia, y luego una nación, y así sucesivamente. El principio sostiene que no debe ignorarse arbitrariamente la libertad y las aportaciones de aquellos que son más cercanos a los efectos. Como señaló el Beato Juan Pablo II “Una 22 estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias, sino que más bien debe sostenerla en caso de necesidad y ayudarla a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común”. xxxiv (CA 48)
48. El principio de subsidiariedad se aplica tanto a las estructuras estatales como a las empresas. Desarrollamos mejor nuestro trabajo cuando utilizamos nuestra inteligencia y libertad para alcanzar objetivos compartidos y para crear y mantener relaciones adecuadas entre los trabajadores y con aquellos que son atendidos por la empresa. En otras palabras, cuanto más participativo sea el lugar de trabajo, mayor es la probabilidad de desarrollo de los trabajadores. Los empleados deben tener voz en su trabajo, especialmente en el trabajo del día a día. Esto fomenta la iniciativa, la innovación, la creatividad, y un sentido d e responsabilidad compartida.
49. El principio de subsidiariedad presenta importantes planteamientos para los empresarios. Los alienta para que utilicen su poder al servicio de sus colaboradores, incitándolos a que cuestionen si su autoridad atiende el desarrollo de todos sus empleados. Específicamente, la subsidiariedad proporciona tres medidas prácticas para los empresarios:
• Definir claramente la esfera de la autonomía y los derechos de decisión de cada nivel de la empresa, de la forma más amplia posible. Deben establecerse límites que no excedan las habilidades de las personas o de los grupos para acceder a la información necesaria para tomar la decisión, y por lo tanto, las consecuencias de la decisión no excederán la esfera de la responsabilidad.
• Enseñar y equipar a los trabajadores, asegurándose que tienen las herramientas, la formación y la experiencia adecuadas para desempeñar sus tareas.
• Aceptar que las personas a quienes se ha asignado tareas y responsabilidades tomarán sus decisiones con libertad y después confiar plenamente en ellos y asumir el riesgo de sus decisiones. Las estructuras empresariales subsidiarias deberían, por tanto, fomentar respeto mutuo y responsabilidad, permitiendo que los empleados atribuyan los buenos resultados a su sincero compromiso.
Este último punto, asumir el riesgo de sus decisiones, es lo que diferencia la subsidiariedad de la de legación. Quien delega confiere poder, pero puede recuperarlo en cualquier momento. En dichas situaciones no se insta a los empleados al mismo nivel de excelencia y participación que en contextos gobernados por el principio de subsidiariedad, y es menos probable que aumenten y acepten su completa responsabilidad.
50. Siguiendo el principio de subsidiariedad se confía, entrena y proporciona experiencia a empleados de un nivel más bajo respecto de la extensión precisa de sus responsabilidades, y su libertad de tomar decisiones. De este modo pueden utilizar toda su libertad e inteligencia, y se les permite desarrollarse como personas; convirtiéndose en “co-empresarios”. Para los líderes de cada nivel de la empresa, desde el líder de equipo al director ejecutivo, esto es muy demandante pero también resulta gratificante. Trabajar bajo el principio de subsidiariedad es un llamamiento a limitarse, y a aceptar con humildad el papel de líder servidor
Conciso y detallado, pero con sabor a poco para mi que creo estar recibiendo los desafíos y beneficios de trabajar así, con esta visión.

De esta lectura -que sigue con otros temas- me quedó en la cabeza la necesidad de poner los ejemplos que conozco de un líder o una estructura subsidiarista, María Marta siempre levanta la vara un poco más y hace más complicada la tarea.

En particular me toca actualmente ser el jefe de alguien que se va a retiro voluntario y espero haber actuado como un lider subsidiarista o subsidiario, pero ¿Como habría actuado Enrique Shaw en una situación como esta? ¿Como lo hice yo? ¿Mejor?.

Seguimos con las preguntas.

Nota: Ilustro la nota con el rostro de uno de los coordinadores del documento citado

La subsidiariedad en la empresa, "Líderes que no obligan al heroísmo"

Gracias a la magia de Linkedin, o de alguna vos chismosa que le contó a María Marta Preziosa mi comentario sobre su nota en la Revista Empresa, establecimos con esta autora contacto e intercambiamos comentarios.

María Marta levantó el guante de mi pedido de entender la subsidiariedad como una deuda pendiente dentro de la visión de la empresa. Se ve que tenía a mano algún artículo y me lo pasó raudamente.

Yo lo leí y se los dejo para que hagan lectura. A su vez asumo el compromiso de completar la tarea emprendida por María Marta buscando un ejemplo de subsidiariedad en mi experiencia de trabajo.


Se puede ser un líder inteligente si uno sabe delegar, pero la subsidiariedad es algo distinto y más completo, bien lo pone la autora en el título. Vean sino el Capítulo IV del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.
Conforme a este principio, todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda (« subsidium ») —por tanto de apoyo, promoción, desarrollo— respecto a las menores. De este modo, los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen, sin deber cederlas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior, de las que terminarían por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada, en definitiva, su dignidad propia y su espacio vital.
Aplicar estos conceptos a las relaciones de trabajo en una empresa grande requiere entender los roles de las personas como ámbitos que tienen que desarrollarse con su libertad y autonomía, promoviendo la confianza y las conciencia de los procesos de maduración.

Hablando en criollo es: "no hacer lo que debería hacer tu gente a cargo, y pensar con una mentalidad de servicio hacia ellos"

Me pasa continuamente en el trabajo con esas cosas que tienen un cariz técnico que a mi me gustaría poder activar metiendo mano. Pensemos por ejemplo en esa consola donde se ven todos los equipos y su estado, si fuera por mi me encantaría sentarme y ordenarlo todo para ver después como funciona y tomar acciones correctivas.

Súper tentador.

Pero quiero se un líder subsidiario y tengo que imponerme la tarea de estar al servicio del responsable de esa tarea -que tengo a cargo directamente- para que el tome esa visión como propia y empiece a trabajar.

¿Lo logro siempre? Casi nunca.

Y es en ese casi nunca que origina los retos, los chirlos  y los momentos en los cuales hay que defender al susodicho.

Súper tentador.

Leí entera la revista Empresa 209

Terminé de leer la revista Empresa número 209, cuando pienso en la dedicación que conlleva este esfuerzo me asombro a mi mismo.

En particular me interesaba este número por un morbo muy especial que les voy a contar cuando la veda que me impuse termine; una veda con sus 100 días de silencio acerca del nuevo papa.

Pasé entonces la editorial y el primer artículos decepcionantes, también el artículo del director de Criterio (tampoco me entusiasmó mucho) para dedicarme al artículo de Carlos María Galli que me pareció bueno.

Al artículo de Galli le cabe muy bien el sabor del afecto para el con Benedicto XVI, se lo ve cercano y mide mucho sus adjetivos -algo que siempre vamos a agradecer ¿No?-. Le faltaría la sal de saber que es lo que piensa realmente de la renuncia.

La renuncia de Benedicto XVI merece un trabajo de estudio profundo, yo tengo la esperanza de que en algún momento él mismo nos enseñe más, también el tiempo nos va a ayudar a entender.

Después salté a la nota de Stéfano Zamagni, El llamado a la responsabilidad civil del empresario.

¡Stéfano Zamagni! ¡Qué bueno que es! Se van ya a descubrir la Subsidiariedad Circular, el artículo de Zamagni vale el precio de la revista.
Después sigue un artículo interesante acerca de la filosofía política de Borges, muy bueno pero con sabor a poco, me parece que el tema da para un libro.
Saltaría después las demás notas, inclusive la de las 6C de las tecnologías sociales y pasaría a leer la breve reseña acerca del reconocimiento a Eduardo R Alsina que es un prohombre de la revista pero que se da el lujo de escribir e ilustrar sus obras para niños.

Disfruté esta revista, buen trabajo.