
Hay realidades espirituales que el idioma interfiere,
si digo “Buen Dios” no digo “Bon Dieu”.Ya sé, significan lo mismo, pero Bon Dieu es para mi el padre amable del catecismo de mi primera comunión. Ese catecismo era la
Miche de Pain y lo leían en francés mis tías (deben haber pasado Clara, Rosa, Mercedes, Anne etc.). Gracias a ese catecismo hoy tengo mi oración personal y ese rincón espiritual donde ni siquiera mi consorte tiene acceso ya que viene en francés, en el original.
Calculo que todos tendrán alguna referencia de este tipo, pero lo que lo hace notable para mi es el tema de que esté en otro idioma, “Buen Dios” me suena más a un libro y a su forma de relatar formal y de referencia paternalista que a una persona que
me cuida y lo ve todo.
Bon Dieu si es el Padre con mayúsculas.