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Oración para la jubilación de un obispo - Queremos una Iglesia "en salida"

Ya lo habíamos comentado en Oración para la jubilación de un obispo, los fieles de la Diócesis de Rafaela que queremos la Comunión en la boca hemos sido proscriptos y no podemos cantar: 
Sic sacrifícium istud instítuit, 
Cujus offícium commítti vóluit 
Solis presbýteris, quibus sic cóngruit, 
Ut sumant, et dent céteris.

Como en Hymne des matines, par les moines de Ligugé (strophes 1-2, 6- 7). Traduction de Bossuet. Escúchenla, es muy linda.

Con un reciente edicto de los tiranos paganos del gobierno provincial de esta buena tierra de Santa Fe de la Buena Cruz, se habilitaron variadas actividades sin restricción de multitud y sin requerimiento de pañal frontal. Libertad total que se ha respirado como un aire de felicidad en la sufrida población y que se ha visto en todos los ámbitos reflejada con ausencia de restricciones y alegría.

Sin embargo, el tirano eclesiástico de la Diócesis de Rafaela, o su cohorte clerical (no puedo confirmar quién es el artífice), persisten en su odio a Jesucristo Eucaristía y mantienen la restricción de Comunión en la boca a rajatabla, cerrando una puerta más en una Iglesia que deja de estar "en salida" para insistir en el "bien cerrada".

Puedo ser injusto en mi párrafo anterior y sabe Dios que pido con paciencia por una Iglesia de Rafaela "en salida". Si alguno de mis lectores de la zona sabe de una parroquia donde se halla liberado este restringere usu, me avisa para celebrar juntos, invito el whisky.




Oración para la jubilación de un obispo

Ayer tocó rezar al cielo por el natalicio de nuestro obispo Luis, para pedirle a Dios lo tenga en salud y lo ilumine para dejarnos tener la Eucaristía en su forma más reverente y no en nuestras manos llenas de bacterias y virus.


Bien lo pedíamos en ¿Qué le pediría…

Con sus 75 años, su reverendísima excelencia se hace acreedor del derecho a renuncia, algo propio de estos tiempos y que entendemos va a darse en los próximos días para ser reemplazado por un nuevo obispo, un coadjutor o una sede vacante hasta que el Papa Francisco nos regale un nuevo sucesor apostólico.

Cabe acotar que no nos hacemos ilusiones, pero pedimos que la Providencia nos envíe un santo pastor que nos confirme en la Fe y nos allane el camino al Cielo.

Santísima Trinidad, un solo Dios, venimos hoy a rezar ante tu Santo Altar para pedirte por tu Obispo Luis.

Dale una vida larga y santa luego de su jubilación, que los años que le quedan sean años de buen combate y de lengua afilada para cantar el Evangelio entre sus fieles.

Danos pronto un santo, mártir y nuevo obispo, ilumina los corazones de aquellos que tienen que elegirlo para que podamos recibir un pastor que ame a la Iglesia, te adore en la Eucaristía y sea un hijo dilecto de la Virgen María.

Amén

El muro de Jerusalen en World War Z

Estaba viendo estos videos I love Fr. Barron’s takes on pop culture con un comentario muy bueno de Fr Barron acerca de como World War Z es analogía del problema del pecado.¿Vieron la película? ¿Recuerdan la escena del muro de Jerusalem? Vean el video del enlace (en inglés) y después vuelven al párrafo siguiente. 

A mi me gustó mucho el análisis del video y el reproche que hace a la capacidad de la Iglesia de transmitir de ese modo algo tan importante, es como que estamos faltos de medios didácticos y a mi entender eso nos pasa porque la cultura en la cual vivimos es pagana.

Bueno, que están los zombis escalando el muro de Jerusalen ¿y qué?



Pasa que ese muro yo lo identifiqué casi de inmediato con aquellas soluciones que proponemos en el mundo de la Fe para "conseguir un mundo mejor"; tal cual las que se expresan en el mensaje de "Con ganas de reencontrarse" el mensaje de Navidad de nuestro obispo o en el último Urbi et Orbi del Papa Francisco.

La necesidad de volcar la caridad a esfuerzos de mejora del Valle de Lágrimas y no a la santidad y a la salvación del alma.

¡Es increíble! ¡Es notable! tiene mil aplicaciones y enseñanzas. Yo me lo quedo pensando y se los dejo como una regla de reinterpretación de documentos episcopaloides. Eso y la regla de reconocer si el texto va de "realidaddes sobrenaturales" a "mejora del mundo actual" o a la inversa, que me parece que ahí también hay algo para marcar.

Addenda:Uno de mis ángeles de la guardia me avisa que es probable que haya entendido todo mal, que la lectura que hice del saludo de Navidad de mi obispo y también la lectura del Urbui et Orbi, esté viciada y nublada por preconceptos y soberbia. Pero dejemoslo ahí, que sirva para escarmiento de mi yo futuro.

"Con ganas de reencontrarse" el mensaje de Navidad de nuestro obispo.

Comentábamos con L el mensaje de Navidad de nuestro obispo Luis Fernández y también algunas características de su misión en la diócesis. Les dejo el texto anexo como para que conozcan de que hablamos.

Soy poco de compartir textos episcopales porque hemos sufrido mucho con ellos, pero vamos a hacer una excepción de Navidad.
 SALUDO DE NAVIDAD de MONSEÑOR FERNANDEZ
CON GANAS DE REENCONTRARME, EN LA BÚSQUEDA DE SALIR DE MI MISMO Y DESEOS DE ABRAZAR CON LA TERNURA DEL NIÑO DIOS
En medio de un fin de año convulsionado en nuestro país, llegamos como todo el mundo, cansados y agobiados, sintiendo una necesidad grande de llenarnos de esperanza, de recobrar la serenidad, la paz y la alegría en nuestras vidas, haciendo memoria de que nuestra vocación, no es vivir en el desasosiego, en la tristeza y melancolía de tiempos idos, viviendo con temor en el presente y angustia por el futuro, viendo como la vida cada día se va haciendo más pesada y amargada, dura y difícil de aguantar, viendo como nuestro despertar se hace natural, el estar tensionados, viviendo crispados, con prejuicios, hipercríticos, desconfiando aún de lo que nos son más cercanos, susceptibles a todo, irritados por cualquier cuestión.
Los más jóvenes enfrentan la nueva cultura, que seduce, en la era de las redes sociales, como nunca en la  historia comunicados, que  afianzan autonomías,  pero que también llevan a soledades, y muchos viven como islas que naufragan en el hiperespacio de millones de redes que llegan a los lugares más lejanos del  universo, capaces de hacer contactos por instantes con otras islas que por millones recorren el infinito, pero para partir pronto hacia nuevos mundos, en una insaciable búsqueda de sentido de la vida, y que solo comparten con su celular o la  red a  la que están enganchados, donde tienen juegos que hacen lo imposible por comunicarlos, y  hasta hay que poner semáforos bajitos para que no se choquen con la realidad más cercana, y esto ya es algo, porque peor es que jueguen con la vida, cuando en cócteles alcohólicos, o con la misma droga, velocidad y violencia, se desprecia la vida, porque no vale nada.

¡Cuánto necesitamos reencontrarnos con nosotros mismos!, en la intimidad profunda y silenciosa de nuestro corazón, centro de la vida. Sabemos que  para salir de nosotros mismos, tenemos que saber darnos, aportando lo que muchos están necesitando, y  que hoy pasa fundamentalmente, por ser mujeres y hombres de alegría, de paz, ternura y misericordia, la que nos trajo el niño Dios, en el pesebre de Belén, al nacer de María.
¡Cuánto nos duele el alma!, ver las imágenes de la televisión de estos días previos a la Navidad, hermanos nuestros, mujeres y hombres, en batalla, enfrentamientos y luchas, lluvia de piedras y balas de goma, gas lacrimógeno, destrucción de edificios, comercios, y la herida cada vez más honda del tejido social argentino, que nos destruye como hermanos y nos aleja,  de gozar la dicha de ser hijos todos del mismo Padre Dios.
Padre Dios creó el mundo para todos, sin distinción de razas ni de pueblos ni de religión, con igualdad de oportunidades, sin discriminación alguna, haciéndonos con inteligencia, para razonar, discernir, posibilitando el trabajo, la ciencia y la técnica, capaces de sentir. Por eso duele el amor y cuando te sacrificas por el bien del otro, así como también gozas con creatividad al ver un cuadro, un baile, la sonrisa de un niño, o escuchas una canción, es la belleza del arte, del juego y el deporte; pero sobretodo Dios nos ha dado un <corazón>, capaz de amar y servir, creando mundos nuevos,  culturas nuevas con nuevas historias que son cada una de nuestras vidas, soñadas por amor de Dios.
El nacimiento de Jesús en el pesebre de Belén,  como cuando éramos niños, vuelve cada fin de diciembre, con su Misterio de <amor>, que nos envuelve en la ternura misericordiosa, de un Dios que tiene el atrevimiento de hacerse niño, y esto sigue complicando a los poderosos de este mundo. Su luz nueva que traspasa los siglos, es más fuerte que el humo de las bombas y misiles, y que miles de piedras, arrojadas con rencor y venganza, y hasta es más perdurable que cualquier ley, aun las que puedan dañar a los más necesitados de la sociedad.
Por eso te decimos niño de Belén: te necesitamos,  nace una vez más en medio nuestro, en las familias, en los que se sienten solos y ayúdanos a ser más hermanos entre nosotros.
+ Luis Fernández
Obispo de Rafaela
El primer comentario es un tema de estilo, vean frases como:  "¡Cuánto nos duele el alma!,", " la herida cada vez más honda del tejido social argentino", "por ser mujeres y hombres de alegría, de paz, ternura y misericordia, la que nos trajo el niño Dios, en el pesebre de Belén, al nacer de María." y " que nos envuelve en la ternura misericordiosa, de un Dios que tiene el atrevimiento de hacerse niño, y esto sigue complicando a los poderosos de este mundo" ¿No son ya Trade Mark del estilo episcopal #PpapaFrancisco? A mi me salta a la vista, desde el título nomás.

El segundo comentario es el de fondo. Terminé de leer el mensaje y quedé triste, la cantidad de problemas que lista es tal que no hay modo de no sentirse agobiado, por la dimensión de los problemas y por la tarea a desarrollar (eso de no distinguir religiones ni pueblos y a la vez crear nuevas culturas). La recomendación es volver a leer las homilías de Navidad de los papas (por ejemplo www.es.catholic.net/catholic_db/...db/homilias_de_navidad_de_benedicto_xvi.pdf) que están centradas en la Redención.

Y como decimos todos los años para estas fechas... ¡Veni, Veni, Emmanuel!.