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Tres santos Oratorianos y un himno para cantar a la Trinidad


Hay tres oratorianos santos que conozco más o menos: San Felipe Neri, El Cardenal Newman y el Padre German Saksonoff. 

Esta serie acerca del Cardenal Newman es muy buena, son tres videos de los cuales les dejo el primero.


Vean los tres episodios, en el del final traen referencia a un himno muy lindo, lo descubrí en https://www.ccwatershed.org/2019/10/16/hidden-hymns-cardinal-newman/ 



Como la Cabeza, el Cuerpo

Dice Eduardo: en “La cabeza y el cuerpo” que pueden encontrar en Apuntes sobre la Fe /II

Más allá de cualquier explanación y comentario, los textos están en los Evangelios; especial pero no únicamente, en los discursos de despedida que Jesús dice en torno a la Última Cena.
Lo dicho a partir del capítulo 12 y hasta el 17 del Evangelio de san Juan, el amado, es una sucesión de analogías, similitudes, casi identidades, propiedades transitivas entre -digámoslo así- la Cabeza y el Cuerpo y, por cierto, entre el Cuerpo y el Padre. Todo ello fundado, como lo hace allí Jesús, en las relaciones que Él tiene con el Padre por ser Jesús quien es y en su carácter de Mediador y hasta de signo o icono del Padre, como se ve en sus respuestas a los apóstoles en esos capítulos.
Lo que ahora me importa subrayar, sin embargo, es lo que allí se me figura como un punto central: Lo harán con ustedes, porque lo han hecho Conmigo. Tal será la vida del Cuerpo, como ha sido la vida de la Cabeza.
Es un principio simple, pero decisivo. Y aplicable, según y conforme, a cualquier asunto en el que se busque o se dirima el sentido de lo que se ve en la historia, y el propio sentido de la historia. Y no porque sí.
Toda -y digo enfáticamente toda- cuestión que implique el sentido y la acción del cristianismo, incluso el curso histórico de la cristiandad, se ve a la luz de esta relación tan íntima como mística entre el Cuerpo y la Cabeza, que también tiene un aspecto central en la continuidad eficaz que le encomienda la Cabeza al Cuerpo, hasta que vuelva.
Yo lo entiendo como la mecánica infra histórica que va a hacer que la Iglesia de Cristo, en algún momento, pase por su Getsemani, su Sanedrín, su Gólgota y su Cruz.

El texto de Eduardo debo haberlo leído hace años, pero no era un tema álgido para mí, no lo refrendaba como un aspecto de mi vida espiritual en el cual tuviese que mojar las barbas. De una manera bien pragmática mi entorno cercano si lo ve y reza todos los días para que así sea y rápido: “Ven Señor Jesus… y de paso devolvés la justicia a este mundo loco”.

Yo soy más de “Resignación”

Llamo resignación a un estado espiritual más dichoso que la esperanza optimista del éxito presente (I call resignation a more blessed frame of mind than sanguine hope of present success) porque es el más verdadero y el más coherente con nuestro estado de naturaleza caída, el que más contribuye a corregir el corazón; y porque es aquel por el que se han distinguido los siervos de Dios más eminentes. […] Mirad la Biblia, y veréis que los siervos de Dios, aunque comenzaran con éxito, terminan decepcionados. No es que la causa de Dios y sus instrumentos fallen, sino que el momento de cosechar lo que hemos sembrado es el más allá, no aquí; a lo largo de su vida, aquí abajo ningún hombre verá mucho fruto.

Parochial and Plain Sermons 9, t. 8, del 12 de septiembre de 1830.


Leer y no leer, cuatro autores

Fenómeno de internet, leemos muchos blogs de eruditos amigos virtuales que nos sacan varios cuerpos de ventaja en su conocimiento y sabiduría. Con sus recomendaciones guían el apetito de los que los leemos mostrándonos el norte hacia el cual hay que ir.

De esas múltiples lecturas me surgen otros tantos autores pasados y presentes a los cuales les conozco muchos datos biográficos, algunos extractos, e infinidad de recomendaciones, pero que nunca leí realmente y en profundidad.

Siempre teniendo en cuenta las reglas de olor de santidad, lectura divulgatoria vs provechosa, y prioridad de los clásicos, cito ahora cuatro de esos autores que para mi son deuda pendiente:

Evelyn Waugh: Vi la serie Retorno a Brideshead y me encantó, pero nunca leí nada de este autor y la novela de más arriba bien lo merece.

Leon Bloy: sólo leí la femme pauvre porque Grand Mere me lo recomendó, también recuerdo esos fragmentos que citaba hace unos años Esperando Nacer, perdón, recuerdo haberlas leído pero no las recuerdo realmente.

Leon Bloy

Flannery O’Connor: sigo cada uno de los dardos que tira ARP y el blog Flannery O'Connor pero nunca tuve ninguno de sus libros en mano.

Jhon Henry Newman: con el asunto de la visita del Papa a UK me leí unos cuantos sermones, fragmentos y la carta cuando acepta ser Cardenal pero debería acercarme a sus sermones y lo que habla de la conciencia.

Estos días estoy leyendo esto sobre Newman

Hay cosas muy interesantes, una vez que haya terminado con todos los artículos va a aparecer como compartido abajo a la derecha, pero mientras avanzo les doy un apercu para motivarlos porque tiene cosas muy buenas.

Looking for more good reading about Newman?


de Carl Olson en Insight Scoop | The Ignatius Press Blog
Communio has posted some articles about Newman's life and thought (the articles are in PDF format):
Martin Brüske, Newman’s Essay on the Development of Doctrine: An Alternative Interpretation (2001)
Ian Ker, The Significance of Newman’s Conversion (1995)
Ian Ker, Newman, the Councils, and Vatican II (2001)
Hans Urs von Balthasar, The Meaning of Celibacy (1976)
Hans Urs von Balthasar, The Anti-Roman Attitude (1981)
Michael Hanby, A New Reformation? (2010)
The essay by von Balthasar (biography) on the "anti-Roman attitude" is the introduction to his book, The Office of Peter and the Structure of the Church (Ignatius Press, 1986, 2007).
Also see: "A Glimpse Into the Soul of Newman", by Fr. Zeno, O.F.M., Cap. And:

Homilía Cardenal Newman: ¡Velad! - La oxidación del alma

Ayer, caminando peligrosamente a casa fuí leyendo de nuevo la Homilía Cardenal Newman: ¡Velad! . Lo de caminando peligrosamente viene a que tengo la habilidad de caminar y leer a la vez, posiblemente por mi astigmatismo y un conocimiento depurado del terreno y las calles que cruzo.

Eso, que venía caminando y leyendo, y un párrafo entre todos me llamó la atención:
El hálito del mundo tiene un peculiar poder para lo que podría llamarse la oxidación del alma. El espejo dentro suyo, en lugar de devolver el reflejo del Hijo de Dios su Salvador, exhibe una imagen pálida y descolorida; y de aquí que disponen de mucho bien dentro suyo, pero sólo está ahí, dentro suyo—esa imagen no los atraviesa, no está a su alrededor y sobre ellos. Sobre ellos se encuentra otra cosa: una costra maligna. Piensan con el mundo; están llenos de las nociones del mundo y de su forma de hablar; apelan al mundo, y tienen una especie de reverencia para lo que el mundo tiene que decir. En esta gente uno encuentra ausente una cierta naturalidad, una sencillez y una aptitud infantil para ser enseñados. Resulta difícil conmoverlos, o (lo que podría decirse) alcanzarlos y persuadirlos para que sigan un rumbo recto en materia religiosa. Se apartan cuando uno menos lo espera: tienen reservas, hacen distinciones, formulan excepciones, se detienen en refinamientos, en cuestiones en las que al final no hay sino dos lados, el bueno y el malo, la verdad y el error. En tiempos en que deberían fluir cómodamente, sus sentimientos religiosos se traban; en su conversación, o bien se muestran tímidos y nada pueden decir, o bien parecen afectados y tensos. Y así como el óxido corroe el metal y se lo devora, así el espíritu del mundo penetra más y más profundamente en el alma que alguna vez lo dejó entrar. Y así parece que este es uno de los grandes fines de la aflicción, esto es, que frota, raspa y limpia el alma de estas manchas exteriores y en alguna medida la mantiene en su pureza y luminosidad bautismal.

¡Qué análisis tan fino de nosotros, católicos bien formados y llenos de noticias! Sabemos lo último de la deshaución de Melani o de la extremaunción de Kirchner, pero aparte de noticias no tenemos nada en el corazón. El día que resuenen las trompetas vamos a estar más preocupados en saber si Bertone esto o Fisichella lo otro, si el Opus tal y los jesuitas cual, en cuestiones aparentemente graves pero que a la larga son nuestras excusas para no mantener la llama encendida.

Pertenesco por defecto propio al catolicismo papelera de reciclage: tengo un montón de información y detalles a la par de una formación ecléctica y autodidacta en constante protesta. Pero de Santidad ¿Cómo andamos?
A remojar las barbas y no dejarse adular por algunas virtudes y avances espirituales.