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Fin de semana en La Granja–el cuaderno de viaje

En el último viaje llevamos un cuaderno de papel usado para dibujar, en el transcurso del viaje se fue transformando en un Cuaderno de Viaje con todas las letras e incluimos todos los pormenores de la epopeya. No puedo poner todo lo que hicimos en el blog, hay cosas muy menudas. Tampoco puedo hacer honor a todos los colores utilizados en el manuscrito que tengo acá al lado, pero por lo menos puedo hacerlo un pdf para los curiosos. Suplirá la falta de fotos. Diario de viaje a la granja - Marzo 2011

Fin de semana en la Granja

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No les conté que el fin de semana pasado esperábamos a Rochi, Cata, Nacho y Mercedes. No se los conté porque al final no llegaron, el auto los dejó a mitad de camino y tuvieron que cancelar un fin de semana de cerveza y asado. Inés entre lágrimas dijo: – ¡Yo quería que Rochi vengaaaaa, era mi única primaaaa! - Con al desazón de la ausencia de los primos y la virulencia de un exacerbado clima interno -debido a energías no consumidas y una lluvia horrible-, decidimos con B salir a las rutas y tomar el fin de semana en La Granja, cerca de Ascochinga y a 320 km de Sunchales. Fue el viaje del optimismo. Salimos con agua, llegamos con agua y los chicos estuvieron a bordo en modo frenético peleándose las casi 4 horas de viaje. Después el resto del fin de semana fue espectacular, pero el viaje de ida va a quedar en los anales de la familia como aquel donde llegué con el hombro dolorido de tanto utilizar el brazo punitivo para traer orden al asiento trasero. Anduvimos a caballo, en ríos, ...

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Empezó Tomi también, muy divertido. Inés hace sus progresos y pongo un video.

Las abuelas son así, uno les da la mano y te agarran el brazo entero

En un par de post atrás subí un video de una de mis tres sílfides y en lugar de apaciguar los reclamos sólo me vi nuevamente requerido para mostrar los avances de Inés en equitación. El asunto es bastante duro porque exige estar el sábado a las 10 de la mañana al borde de la pista. En general me llevo unos mates para morigerar mientras Inés se dedica a maltratar a su montura, una tarea que requiere todas sus habilidades de directora. Lo hace muy bien, asombra a su profesor y a los señores padres.