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Proyecto "Lápices AL", ahorrando material de oficina desde 2021

Mis empleadores deberían premiarme, no uso impresora, no consumo papel nuevo ni compro bolígrafos y sigo firme con el proyecto de Lápices AL. Vean el testimonio fotográfico y la altura que alcanzó la pila de papeles usados, los sigo numerando y vamos por el 2328.


Estoy utilizando los últimos anotadores A6 que quedan, primero liquidamos los A5 que se pueden ver en la base de la pila. No se como vamos a hacer cuando no quede más papel a reciclar, se vienen tiempos oscuros...

Proyecto "Lápices AL", una nueva dimensión inexplorada

Sigue viento en popa el proyecto https://xavmp.blogspot.com/2023/02/proyecto-lapices-al-un-par-de-anos.html, mantenemos los lápices vivos hasta el final, seguimos alimentando el cementerio de biromes (bolígrafos) y lo nuevo es la reducción casi completa del uso de cuadernos y papeles.

Vean la fotografía.


A la izquierda Nuestro Señor en una cruz que me regaló mi madrina Bernadette, con una escarapela para las fechas patrias y un ramo de olivo de Pascua. En el centro se ven los 60+ lápices de estos años de trabajo y a la derecha todo el papel de notas que fui utilizando desde que se agotó el último cuaderno reciclado.

Acontece que aquí hay unos anotadores viejos que nadie usa y que yo estoy consumiendo para mis notas diarias. Son del estilo de talonario y cada vez que completo una hoja la separo y agrego a la pila. Van numeradas y ya agotamos el número 800.

Proyecto "Lápices AL" un par de años después.

Estoy seguro que habrá muchos que leyeron Laudato Si en 2019 y a los cuales el entusiasmo les duró 20 minutos. No es nuestro caso.

Comprometidos como estábamos a mantener el planeta a salvo y tratando de hacer enmienda de pecados de ecología, habíamos emprendido una cruzada encomiable articulada mediante la reciclación de mendrugos de lápices viejos.

Si no recuerdan, vayan a https://xavmp.blogspot.com/2019/09/proyecto-lapices-al.html 

A tan loable proeza hemos agregado con el tiempo el uso hasta el final de las biromes y bolígrafos; y también el uso de papel de descarte y viejos cuadernos en desuso para no tener que comprar ninguno de estos insumos.

Hace años que no compro cuadernos, bolígrafos o lápices para el trabajo. Vean el avance que llevamos: más de 60 lápices, casi tantas biromes y decenas de cuadernos terminados con anotaciones y dibujos.


Para el arte es otra cosa...no hay que excederse.

Cementerio y mini lápices después de un intenso 2020

Bueno, a pesar del tiempo sigue avanzando nuestro proyecto de no pecar ecológicamente

Como pueden ver en la foto, son cada vez más los lápices y el cementerio también crece con alegría, van cuatro años sin comprar material de oficina.

Es increíble que una idea tan tonta como esta pueda transformarse en algo de tan largo aliento, justamente hoy agregué el lápiz 30.

Además, ahora escribo solo en papel antes utilizado, lo permite mi tarea actual y solo requiere pedirle a Lucía que me ceda alguno de sus cuadernos a medio usar, o agenditas con flores y pandas. No es lo más adecuado para concurrir a una reunión de trabajo, pero todo sea por salvar a nuestra Casa Común (tm) de una mancha ignominiosa.



De todos modos, no los quería molestar solo por esto, mi interés está en que lean YA, este artículo del enorme Carlos Lasa https://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=39863

¡Id!

Proyecto "Lápices AL"

Como es sabido par alos lectores, luego de leer la encíclica Laudato Si, hicimos enmienda de nuestros terribles pecados de ecología y aplicamos una serie de medidas de control la mar de divertidas.


  • Rehusamos sobres viejos hasta que sean vergüenza.
  • Tomamos nota en papeles de descarte.
  • Armamos nuestros propios cuadernos.
  • Hicimos del uso hasta el final de biromes y lapiceras, un dogma irrevocable.
  • Etc,


El último proyecto de esta tónica ha sido tomar los restos de lápices de mis hijos y utilizarlos casi hasta el final. Para eso fue necesario adaptar viejas fibras en desuso para sostener débiles mendrugos de lápices mordidos.

Cuando ya no es posible utilizarlos, mismo con el soporte barato, se descartan en un conjunto de lápices pegados que nos permite seguir el avance, como en la foto.


Gracias a esto es que no compro ni fibras ni lápices para uso de oficina y en casa desde hace casi dos años.

No correr y cementerio de biromes

No estoy corriendo hace cuatro semanas, estoy de baja por problemas de cintura. Tengo que ir a mi traumatólogo y ver como logramos que esta carrocería vieja llegue a los 21 km y alcance el objetivo de 600km del año 2018.

Mientras tanto estuve estudiando, tratando de conocer más acerca de la hidratación, movilizado por los volúmenes de líquido de la dieta de un jugador de elite. Un tema puntual es aquel de que si el mate es o no una bebida que hidrata.

Que pregunta ¿No?

La verdad más verdadera es que el mate es una infusión diurética, no aporta a la hidratación y es una de las bebidas más proclives a propiciar la pérdida de Magnesio, según me dijo alguno por ahí. Hay que tomar más agua y menos mate, diantres.

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Inclaudicablemte avanzamos al ritmo sonante de Laudato SI, tratando de utilizar de la mejor manera los recursos técnicos para escribir, para luego ir incluyendo los cadáveres en un grupo bien aherrojado que nos permite documentar el avance, la persistencia y la tozudez.

Cansado de la decepcionante Bic Negra, que no da lo que promete, fuerza la escritura y daña el túnel carpiano; nos movimos a una estilizada Faber Castel FinePen 0.4. Mientras duró fue muy buena, tanto como para escribir como para dibujar, el problema viene ahora cuando está feneciente.

Una microfibra muriendo puede seguir ofreciendo trazo irresoluto y grisáceo durante mucho tiempo y la regla dice que, si todavía puede trazar, entonces no es digna de ir al cementerio de biromes de la foto. ¿Qué hacemos? Yo, hasta que ustedes digan lo contrario, sacudo frenéticamente la fibra para obtener sus últimos trazos, pero me resigno a incluirla en el selecto grupo del deber cumplido.

Ahora pasamos al lápiz, que según cálculos de avance, debería durarnos unas 9 semanas y ofrecer nuevas facilidades para dibujar, aunque se está haciendo pequeño dentro de mis mal dimensionadas manos.

Laudato Si. Todo está conectado y final


Seguí la lectura, enfrascado en el capítulo de cierre del documento. Acuñando la percepción de que el documento tiene en algunos lugares algo que podríamos llamar “Salto”. Un texto tiene salto cuando expresa una realidad universal y a la sentencias siguiente se lanza animadamente a proponer soluciones casi pragmáticas. En el caso de Laudato Si me pareció ver esto sobre el final del documento ¿Puede ser?.

El “salto” pasa por arriba las causas reales o los diagnósticos, evita las elucubraciones y las consecuencias, no requiere justificar lo expresado y deja la sentencia original como una realidad incuestionable. El problema del “salto” es que lo podemos leer 450 millones de personas, decir : “¡Qué lindo, excelente, muy correcto…” y seguir tranquilamente con nuestras cosas. No compromete y puede ser la palanca ideal para terminar la lectura con: “Todo bien, pero eso acá no aplica…”

Por ejemplo en párrafo 209, que es prístino en su evaluación del mundo actual, pero evita marcar las causas reales profundas (la extensión del documento lo hace imposible) y propone un modelo de educación ambiental del cual es fácil tirarle el fardo a otro. Consejo: cuando lean sentencias iniciadas en “es necesario…” o por el estilo, apliquen una dosis de realidad para encontrar una solución práctica, católica y cercana.

Lo que no logro hasta ahora en el documento es unir la vida espiritual de siempre con estas realidades mundiales ecológicas, no llego a cerrar el círculo y de cara a lo que vamos a leer un poco más abajo, estoy en problemas o soy un mal cristiano (vaya noticia).


No me gustó lo de 196 de Subsidiariedad, ni lo de la lucha entre política y economía de los puntos siguientes. De todos modos trae conceptos interesantes, en estos puntos (y en los siguientes dedicados a la ciencia) aunque se desvía un poco el foco del capítulo ¿No?

Y finalmente llego al centro centro mismo de Laudato Si. Los puntos asociados a la Conversión Ecológica serían ser los centrales ¿No?. Yo considero que sí y por eso los paso íntegramente para ustedes:

III. Conversión ecológica
216. La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin « unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria ».151 Tenemos que reconocer que no siempre los cristianos hemos recogido y desarrollado las riquezas que Dios ha dado a la Iglesia, donde la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea.
217. Si « los desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se han extendido los desiertos interiores »,152 la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.
218. Recordemos el modelo de san Francisco de Asís, para proponer una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona. Esto implica también reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro. Los Obispos australianos supieron expresar la conversión en términos de reconciliación con la creación: « Para realizar esta reconciliación debemos examinar nuestras vidas y reconocer de qué modo ofendemos a la creación de Dios con nuestras acciones y nuestra incapacidad de actuar. Debemos hacer la experiencia de una conversión, de un cambio del corazón ».153
219. Sin embargo, no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual. Los individuos aislados pueden perder su capacidad y su libertad para superar la lógica de la razón instrumental y terminan a merced de un consumismo sin ética y sin sentido social y ambiental. A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales: « Las exigencias de esta tarea van a ser tan enormes, que no hay forma de satisfacerlas con las posibilidades de la iniciativa individual y de la unión de particulares formados en el individualismo. Se requerirán una reunión de fuerzas y una unidad de realización ».154 La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.
220. Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca: « Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha […] y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará » (Mt 6,3-4). También implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. Además, haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversión ecológica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo, para resolver los dramas del mundo, ofreciéndose a Dios « como un sacrificio vivo, santo y agradable » (Rm 12,1). No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe.
221. Diversas convicciones de nuestra fe, desarrolladas al comienzo de esta Encíclica, ayudan a enriquecer el sentido de esta conversión, como la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos, o la seguridad de que Cristo ha asumido en sí este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada ser, rodeándolo con su cariño y penetrándolo con su luz. También el reconocimiento de que Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar. Cuando uno lee en el Evangelio que Jesús habla de los pájaros, y dice que « ninguno de ellos está olvidado ante Dios » (Lc 12,6), ¿será capaz de maltratarlos o de hacerles daño? Invito a todos los cristianos a explicitar esta dimensión de su conversión, permitiendo que la fuerza y la luz de la gracia recibida se explayen también en su relación con las demás criaturas y con el mundo que los rodea, y provoque esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivió san Francisco de Asís.

¿Leyeron? No sean vagos.

Enfoquen especialmente en el final de 217 que marqué más arriba en negrita. ¿Lo ven?

Bueno, es en ese momento que percibí que estaba frente a frente con lo que mueve a esta encíclica, la fundamentación de que no hay vida cristiana sin una conversión ecológica que vaya más allá de un admirar la creación como veníamos haciendo hasta ahora.

No hay lugar para las medias tintas

Otro tema central de la encíclica es eso de que “Todo está conectado”, es una idea repetida unas seis veces y afirmada como un mantra. Me llamó la atención porque no es un concepto muy cristiano, yo soy más de aquello de que la creación "gime con dolores de parto".

Finalmente terminé este documento del Papa Francisco, no sé si voy a poder leerlo 4 veces más como hicieron otros, la ecología no es mi tema; aunque surge de esta lectura que debería pasar a serlo a partir de ahora.

PS:Muy buen dibujo de Gerardo Perez

Laudato Si. Gracias a Dios tenemos varios autores


Sigo leyendo...
Me parece que hay varios autores reconocibles en la encíclica. Las diferentes plumas se distinguen durante la lectura, vean por ejemplo el caso del párrafo siguiente:
117. La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es sólo el reflejo muy visible de un desinterés por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras. Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacitad –por poner sólo algunos ejemplos–, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado. Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona, porque, « en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebelión de la naturaleza ».95
Le vamos a criticar con fervor enardecido el uso de “muy visible” y de “Todo está conectado”, yo al párrafo entero le puse un signo de pregunta grande, porque no entendía nada . Gracias a Dios uno lee un poco más adelante que
119. La crítica al antropocentrismo desviado tampoco debería colocar en un segundo plano el valor de las relaciones entre las personas. Si la crisis ecológica es una eclosión o una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano. Cuando el pensamiento cristiano reclama un valor peculiar para el ser humano por encima de las demás criaturas, da lugar a la valoración de cada persona humana, y así provoca el reconocimiento del otro. La apertura a un « tú » capaz de conocer, amar y dialogar sigue siendo la gran nobleza de la persona humana. Por eso, para una adecuada relación con el mundo creado no hace falta debilitar la dimensión social del ser humano y tampoco su dimensión trascendente, su apertura al « Tú » divino. Porque no se puede proponer una relación con el ambiente aislada de la relación con las demás personas y con Dios. Sería un individualismo romántico disfrazado de belleza ecológica y un asfixiante encierro en la inmanencia.
¡Gracias 119 por aclarar el 117!
Sigo más adelante y critico enfáticamente el punto 129 (para nada de acuerdo) y leo con afán el 126 para saber si en algún momento rozamos el distributismo y la subsidiariedad.

Ahora llegamos a esto de la Ecología Integral, lo voy leyendo en los primeros puntos. Donde esperaba encontrar el meollo del asunto me encuentro recorriendo problemas de transportes públicos y hacinamiento en poblaciones precarias. Imagino que entender el documento entero tiene que hacerse a la luz de lo que comenta Jorge, que copio íntegro porque es la guía que estoy utilizando.
“Hola Javier!, yo la llevo leída ya casi 4 veces...Hay que sacarse la mochila de los prejuicios. Recomiendo comenzar por el último capítulo.
En el capítulo 1: Muestra las consecuencias de una forma de entender la realidad, el inmediatismo y usar todo para la utilidad.
Capítulo 2: Habla del Evangelio de la Creación, la ecología no es solo naturaleza sino que es creación , todo está conectado en comunión y armonía. Así fue creado, es integro, no se puede fragmentar.
Capítulo 3: Va a las raíces de este problema, el que está herido es el hombre , todos tenemos un bache, una herida estructural que nos lleva a entender la realidad de una manera no adecuada.
Capítulo 4: La propuesta a esto... es la "Ecología integral" que tenga en cuenta a todos los hombres a todas las criaturas. Al hombre por sobre todo. Habla de una ecología de la vida cotidiana. LA ciudad, la vivienda , el transporte la cultura. Cuidar nuestras relaciones.
Capítulo 5: Propone caminos de Dialogo política, economía, Ir al encuentro y proponer.
Capítulo 6: Educación. La Iglesia nos educa , nos propone una manera nueva de entender nuestra relación con las personas y las cosas. Sobriedad, "Menos es Más", Gozo y Paz.

Está encíclica está en total sintonía con el compendio doctrina social de la iglesia!”
Tanto para este capítulo 4 como en el 5 parece ser que el primer párrafo es la clave, parece ser siempre de pluma del mismo autor y sigue después un salto vertiginoso a soluciones prácticas o enumeraciones de problemas que dan volumen al documento.

Un poco decepcionado por la Ecología Integral -tengo que admitirlo- incursiono ahora en “Algunas líneas de orientación y acción” donde rápidamente entro en conflicto con la idea de nación que surge de ella. Yo soy de la idea de que en el contexto de las soluciones universales se resuelve desde la realidad de lo pequeño con sus responsabilidades y un respeto por la subsidiariedad como principio de administración y gobierno. Me recuerda los cogitamientos posteriores a la lectura de Caritas in Veritate donde se hablaba de aquel gobierno mundial

Ya los torturaré con otra entrada detallada.

PS: Linda la imagen que encontré en esta nota acerca del fracaso de San Francisco de Asis. Me gustaría saber quien es el autor, me parece que la cortaron para sacar las referencias. Una pena

¡Llegué al final de una birome Bic!



La birome que ven en la foto es una bic azul común y salvaje. La encontré en el cajón de mi nuevo escritorio y empecé a usarla en el trabajo; tomo notas en papel y dibujo más que antes ahora que no tengo notebook de trabajo ni iPad.

Resulta que con el avanzar de los días fui percibiendo que esta birome tenía un defecto importante: se negaba con tesón a desaparecer en el mar de las biromes perdidas. Visto como venía el asunto decidí encarar un proyecto de sustentabilidad destinado a utilizarla hasta su último aliento. Dejar evidencia por una vez en la vida, que las lapiceras Bic tienen un final más allá de la rotura o del mar de más arriba.

El proyecto tiene una hoja de control en la cual fui midiendo la evolución del gasto de tinta mediante una barra de avance real del consumo. Al principio no daba dos pesos por mi proyecto, pero con el pasar de los días fui viendo el avance y la virtud que emana de un uso racional de los recursos. Vean ustedes.

Las enseñanzas son varias:
  • Este post inútil va a ser recordado por mucho tiempo.
  • La birome azul Bic es muy buena para dibujar, si es negra mejor.
  • El último tramo de tinta, almacenado en la parte no visible de la punta, es proporcional a casi dos centímetros más de tinta del cartucho regular. Todo un hallazgo.
  • Este último tramo de tinta duró en mi caso 15 días más de tinta.
  • A este ritmo consumo una lapicera completa cada cuatro meses, tres por año. Barato resulté.
  • No existen procesos de reciclaje para las lapiceras terminadas.
  • No pude sacarle el capuchón de atrás ni separar la birome de su vaina transparente, eso debe haber protegido mejor al individuo, garantizando el éxito del proyecto.
  • Pude medir el uso desde el 6 de Abril hasta el 24 de Mayo
  • Estoy sintonizado con mi identidad ecoloca, gracias Laudato Si.