Vamos a leer MH de Leon XIV - El sano realismo y el final del documento
Última entrada de 4 para repasar la encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, venimos de Vamos a leer MH de Leon XIV - ¿Qué es desarmar la AI?. Son los últimos puntos del texto, un texto que no hace foco en los temas menores de la AI, sino que hace foco en el fenómeno como la tecnología nacida del ingenio del hombre y el contenido moral de las decisiones a tomar para proteger la dignidad de las personas.
En estos puntos del documento el Papa ataca con justicia al realismo cínico del cual me parece que en este blog somos cultores enmascarados. No digo que no tengamos algo del punto 218 donde nos llama a cultivar un sano realismo, sin embargo tengo que reconocer ante ustedes que el punto 205 fue un llamado de atención poderoso. Tenemos que hacer un mea-culpa.
205. Detrás de todo esto se esconde un falso “realismo”, basado no sólo en la lógica arraigada de la fuerza, sino también en una convicción cultural y antropológica, como si la guerra fuera inevitablemente parte de la naturaleza humana. Siempre ha sido así —se dice— salvo breves paréntesis, ¡y así será siempre! Por lo tanto, el problema ya no es la paz, perdida como referencia en el horizonte internacional, sino cómo y cuándo actuar militarmente, mientras se sostiene que sería irresponsable no prepararse para el enfrentamiento. En cambio, lo que es verdaderamente irresponsable es la Realpolitik, esta forma de “realismo” político, que siembra en las conciencias y en la cultura la resignación ante una guerra ineludible, y califica la paz y el diálogo como posiciones utópicas o irracionales, que ignoran los riesgos en juego. Por el contrario, la paz no es una esperanza ingenua ni sólo una ausencia de guerra: es fruto, siempre posible, de la justicia y la caridad.
También en estos puntos nos hace reflexionar sobre las armas y la AI que habíamos hablado en Cuatro caballos del Apocalipsis AI, se ve que el Papa lee este blog.
Para cerrar el documento el Papa vuelve a ordenar todos los conceptos en Cristo, en particular en 234, que me parece que es el cierre de toda la encíclica antes del llamado final:
234. La espiritualidad que necesitamos es una espiritualidad eucarística, es decir, una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor. La Encarnación y la Pascua revelan a Dios que entra en nuestra condición humana y la transfigura en el don de sí mismo. Este don permanece presente y operante en la Eucaristía, en la cual el Señor se comunica y reúne a la Iglesia, para que su entrega se convierta en principio de unidad y fuente de vida nueva. De esta comunión nace también la solidaridad cristiana, porque la «unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega». [213] Como explica san Agustín a los nuevos cristianos de su Iglesia, el pan y el vino sobre el altar son el sacramento de la unidad de los fieles en Cristo: «Lo que vemos tiene aspecto corporal; lo que entendemos, fruto espiritual. Por tanto, si quieres entender el cuerpo de Cristo, escucha al Apóstol que dice a los fieles: Vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros ( 1 Co 12,27). En consecuencia, si vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros, sobre la mesa del Señor está puesto el misterio que vosotros mismos sois: recibís el misterio que sois vosotros. A eso que sois, respondéis “Amén”, y al responder (así) lo rubricáis. Escuchas, pues: “Cuerpo de Cristo”, y respondes: “Amén”. Sé miembro del cuerpo de Cristo, para que tu “Amén” responda a la verdad».
¿Ven? La Eucaristía como culmen de la vida de la Iglesia, en el sentido que es el Sacramento de la unión con Cristo, así como lo veíamos al leer Más santos que el lugar del Santo de los Santos.
Bueno, muy linda encíclica. Repito, se lee rápido.
Los dejo que me voy a misa de la Brigada en Reconquista.
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