Tomás sumó unas cicatrices más - Corolario
Vamos a mantener durante los próximos 10 días un ojo avisor sobre la evolución de las heridas y el comportamiento del perro. Averiguamos en la comisaría y supuestamente deberíamos hacerle una denuncia penal a nuestro vecino para que se hagan los trámites correspondientes a la prevención de la rabia. Lejos está de nosotros emprender semejante demarche y vamos a hacer lo más práctico indicado más arriba.
Suponemos que el ataque se dió por un tema de juegos y celos, algo común en perros viejos, lo que tengo claro es que si Palermo fuera mío ya hubiese procedido a la vieja técnica del palo en la nuca... y a otra cosa. Lo que nos queda ahora es estar especialmente vigilantes con Palermo cuando los chicos están en la vereda.