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¿Ad quid venisti?

Sigo leyendo de a esfuerzos de voluntad, no soy bueno para la lectura espiritual, el libro de la Montée au Calvaire. Lectura obligada para la Cuaresma, pero que esta vez alargo un poco más y tengo firme intención de leer en serio hasta el final robándole unos minutos a la noche cada día.

Me traigo tres cosas para desarrollar más tarde: la primera es la caída de Cristo en el Huerto de los Olivos. Es una vieja tradición perdida que dice que los soldados temerosos de un reagrupamiento de los apóstoles y vivamente impresionados por el milagro obrado por Jesús en la oreja de uno de sus colegas echaron pies en polvorosa arrastrando al Cordero a la carrera, carrera que se vio interrumpida por una violenta caída que marcó una de las rodillas de Jesús. Primera caída de las cuatro de la Pasión.

El segundo tip notable es el Ángel consolando a Cristo durante la Oración en el Huerto. Ese ángel consolador que bajo distintas formas todos vamos a tener en nuestro lecho de muerte. Los más felices lo van a ver en caras familiares, pero es probable que otros lo vean como un extraño o un sacerdote apurado porque lo esperan en la cama de al lado.



La tercera referencia es la que marca el título de esta entrada: Judas entrega con un beso a su Maestro y en ese beso está la traición de todos los sacerdotes de la historia. Judas era uno de los apóstoles, uno de sus elegidos, consagrado por el envío a misionar y que según la tradición era de los más instruidos de los doce. En ese beso especialmente están las traiciones tan actuales de los sacerdotes pederastas, Dios les dio en sus manos consagrar su Cuerpo y su Sangre y ellos las usaron para atribuirse las mismas codenas que Cristo midió como “más le valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse al mar”.

¡Cuantas cosas para pensar sobre estos tres detalles!

Con una piedra y al mar

Del Evangelio de hoy:
Evangelio según San Lucas 17,1-6.

Después dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: 'Me arrepiento', perdónalo". Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería.
"Auméntanos la Fe" entonces, y sobre todo a los que somos padres, no dejes que seamos motivo de escándalo entre los que nos confiaste como hijos.