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Una pelea inútil por defendernos de la marea asesina

Me siento muy incómodo haciendo esto, pero ustedes lo requieren. Si soportan estas diatribas lo hacen con el afán de conocer al mensajero y en consecuencia sufren con lo que me interesa de política. Aquellos que llevamos un blog dejamos en él una mitad de lo que somos, imposible volcarlo todo acá, pero hay que tratar de enviar el mensaje lo más completo alcanzable, tocar todas las aristas posibles.
En entradas como Lazarillo del Milei anticatólico para Restaurar , Juan Manuel de Prada sobre MileiMareas masónicas, anti sionismo, Milei, Laje y Romero MorenoTodo es ganado de aquí en más. pinté una imagen del actual gobierno como un mal menor aceptable contra la marea de la izquierda y contra el tradi nacionalismo católico local que lo odia por liberal y sionista.
He dado la batalla.
En ese recorrido vi también como del otro lado del argumento solo hay un "no" a toda regla, sin contemplaciones, sin matices, sin esfuerzo argumental y enarbolado tras un par de banderas bien visibles. En el caso de la izquierda con la visión del instrumento del estado y la cultura, En el caso del tradi nacionalismo local, al principio era el desequilibrio mental de Milei, luego fue migrando a un encono obnubilante contra el sionismo y el liberalismo.
Hoy me interesa reflejar otro matiz, una nueva batalla feroz que se despliega ante nuestra mirada y que no se si todos vemos. Se trata de la posibilidad de tomar control y crecer como nación, contrapuesta con la irresponsabilidad de la izquierda de repetir por siempre la espiral descendiente de la mediocridad.
De un lado se nos ofrece ser responsables de como trabajamos y accionamos la caridad para con el prójimo. Del otro lado se nos ofrece dejar todo en manos de estado para que providencie lo necesario. 
Para este bote de la nación, en un remo nos proponen avanzar a fuerza de decisiones y errores propios; mientras que en el otro nos impulsan a remar para que todos reciban en justicia a costa del esfuerzo común, regidos por un ente inmanente superior autoritario.
Una justicia social instrumentada por una aristocracia de la comunidad organizada versus el todos contra todos liberal donde la autonomía es para que cada uno decida como impartir justicia a su alrededor. ¿Es de nuevo la dicotomía de siempre entre Mérito y Asistencia?
No se si lo ven como yo.

Ilustro con una foto de los chicos preparando las carpas para la Pere NSC - Nuestra Señora de la Cristiandad Argentina. Este año no puedo ir, la agenda, el viaje y el dinero confabularon contra nos.

La izquierda virgen y las víctimas de la sociedad

Hay algo sutil en el progresismo y la izquierda virgen

Hablan de atacar las raíces de cuestiones como la inseguridad, la educación, la droga, la injusticia, etc. los grandes males de la sociedad. Sin embargo, lo hacen para no afrontar la responsabilidad de atacar sus epifenómenos, que deben ser administrados en el corto plazo y que no son tan angélicos como discutir desde un teclado o tirando temas en una tertulia de la universidad.

Así dicen proteger a los niños para el futuro haciéndolos asertivos, empáticos y personas de bien, pero le niegan a esos niños cosas básicas y necesarias como la lectura de los clásicos, una buena memoria y un ámbito paterno donde la autoridad ordena las voluntades a lo mejor.

Así pregonan las bondades de la justicia social en pancartas, universidades públicas y territorios, para luego cederle la dicha justicia a unos intermediarios oscuros, no elegidos, que levantan beneficios y arman burocracias injustas.

Así dicen querer la reinserción de los delincuentes, pero desconocen el deber primero de justicia: cumplir una condena proporcional al daño ocasionado a la víctima. Este último me parece particularmente malo porque es revoltante, adolescente y buenista. Es el que motivó este corto texto apopléjico.

A la vez, del mismo modo que son deshonestos con los epifenómenos o síntomas a atacar, también se resisten a discutir su propia percepción de lo que es fundamental o causa raíz y de lo que no. Dan por sentada la pureza de sus ideas, la obligación moral de los antagonistas de aceptarlas como verdaderas.

Le es más importante la reinserción que la justicia, más importante la sociedad injusta que las malas decisiones de vida, no quieren el castigo y no quieren ver la necesidad de salvación. Todas las jerarquías tergiversadas.

Enojado heme.