Un cohete a Marte 1 - Darle la mano a Macri
No se si les va a interesar, pero grabé un video hace unos minutos.
Este es el blog de Inés, Santiago, Tomás, Lucía, Agustín, Bárbara y Javier Pincemin
Por la estrella advertido,
de las tierras del cántico, mis pagos,
con oro, incienso y mirra he concurrido,
yo, el último retoño de tus Magos,
para glorificar la epifanía
de la hostia que ofreces cada día,
pues naces y te ofreces
de nuevo cada día que amaneces.
Imposible evadir tu influjo santo,
tuyo es el numen que sumiso invisto,
tú arrebatas mi canto,
y él vuela a ti, oh Sol, vuela a ti, Cristo.
Si alguien piensa que yo tan sólo veo
en las cosas las cosas en que creo,
para poblar de imágenes mi culto,
no sabe que el Amén de mi obediencia
es la única ciencia
que me permite penetrar lo oculto.
He recorrido el mundo, enamorado,
he perseguido el sol y las estrellas,
he escuchado lo que hablan entre ellas,
y su unánime voz me ha confortado:
“Canta, oh cantor –me dicen–, no te apartes
de tu empeño vidente,
y cuando el alboroto de la gente
te grite ¡aquí está Cristo! ¡allí está Cristo!,
diles que ya lo has visto:
Cristo está en todas partes"
Pero sobre todo, debemos estudiar el contexto: desde 2016, el número de actos violentos en los que se trasluce una motivación racial o una connotación de crimen de odio ha ido incrementándose gradualmente, a medida que el inquilino de la Casa Blanca radicalizaba más y más sus posturas en ese sentido. De cara a las elecciones de 2020, la postura de Donald Trump en ese sentido se ha hecho cada vez más militante, además de incrementar progresivamente el acoso a la población inmigrante y el clima de hostilidad.Yo coincido con el en algunas premisas, pero me encontré mucho más en las palabras (en inglés) de Michael Knowles, que no tiene miedo a criticar a Trump y a la culpa de los videojuegos, pero que lo hace con más sentido común que Enrique.
En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».La semana pasada fui asaltado por una gran cantidad, una enorme proporción, um cataclismo de enseñanzas acerca de Marta y María, son tantas que no me queda otra que numerarlas.