Un alma caritativa y piadosa (mucho más que la mía, lo digo
sin aspavientos) le regaló a B un libro que encaré hace unos días después de
terminar con las conferencias de
Castellani sobre el Apocalipsis. Lo tomé sabiendo que atrasa mi lectura pendiente de
Laudato Si, pero no tengo
remedio, soy débil.
Se trata del libro 5 sentidos para conocer el amor de Dios.
Lo leo con mirada crítica porque no acostumbro leer libros
de espiritualidad, tampoco a autores actuales, porque cada una de esas lecturas
me desvía de mi
propio consejo. En en este caso es importante para el alma caritativa de más arriba y lo hago
como un deber de amistad.
Antes de contarle mis impresiones quiero entrar en el
Prólogo (¿No leen los prólogos?¡ Siempre hay que leerlos!) porque tiene miga,
vean sino:
Pablo es un catequista, pero también un poeta y un “obrero”
de la belleza, que nos lleva a las orillas de Dios, para gustar y ver el
manantial de su Amor, contemplar su rostro y “callejearlo” en tantos rostros de
las periferias humanas que tienen sed y hambre de Vida.
El P. Bellante es la francisquicidad al palo!, escribe como
habla nuestro Papa hodierno. Me causó mucha gracia, luego de leerlo 3 veces
para entenderlo y de darme cuenta que las comillas son de títulos de canciones
del autor del libro.
Pasada la hilaridad inicial del prólogo, saltamos
rápidamente al libro donde en un estilo claro y de fácil lectura Pablo Martínez
nos introduce rápido en una frase de Von Balthazar que calculo que es el
fundamento de todo el libro, el argumento de autoridad que lo mueve y justifica
en el esfuerzo.
“….la percepción de la fe incluye y acentúa la sensibilidad,
dado que es a través de los sentidos que percibe y siente la realidad del mundo
y del ser, y es a través de los sentidos que Dios se le manifiesta en medio de
la realidad mundana, haciendo de los sentidos humanos profanos, cuando hacen
posible el acto de fe, espirituales, y la fe, para ser humana, se vuelve
sensible.”
A mí eso me suena mucho a dignidad de la persona, DSIC,
visión de lo real, vida de la Gracia y un largo etc. Sospecho que hay mucho
para investigar ahí, pero no esperen de 5 sentidos un avance en ese frente, no
entrarían en las 130 páginas que tiene el libro. Es un libro de espiritualidad
y no se toma ese tiempo.
Al párrafo siguiente empieza a conocer la mirada de Dios,
donde yo tomo el pedido de tener una mirada abierta y lo aplico a aquella cita
de Chesterton de la mente abierta.
El libro todo, hace honor al prólogo y cita con mucha
insistencia al Papa actual y entre esas referencias va recorriendo cada uno de los sentidos (el olfato
se pone difícil en algún momento). También aprovecha a cada rato, e interpela con cuestionarios introspectivos y
con canciones que se pueden escuchar en la página web pablomartinez.net.
A mí la lectura me resultó súper rápida y a lo largo de las
páginas intentaba entender a quien está dirigido. Sin dudas no es un libro para
alguien que tenga una fe desconectada, se va a encontrar rápidamente fuera de
foco. Tampoco es un libro para un maniqueo o tradi empedernido, se va a
encontrar sin referencias a realidades supernaturales o misterios de la Fe, hay
mucho de escuchar, tocar o gustar.
La tentación está en esperar que va a ser un libro sin
profundidad, pero no es así si uno hace una lectura con pausas. Es de esos
libro de espiritualidad que no traen certezas, se conforman con ser
“disparadores” y eso no está mal, en este caso el llamado al encuentro personal
real es insistente y sincero.
Para mí la conclusión que saca el Papa de la anécdota no es
real, para mi sencillamente la señora es como tantos de nosotros, que no
escuchamos cuando nos hablan e insistimos con lo nuestro. Tenía en su cabeza
que quería la bendición sobre sus santitos y punto, todo lo demás no le
importa. No hay nada de pastores que no quieren escuchar y falta de contacto
con la realidad de los feligreses o de la necesidad de estos de ser tocados.
El cierre del libro es bueno y retoma la catequesis de
Benedicto XVI acerca de la relación del hombre con Dios, aunque lo hace sin
nombrar al papa emérito directamente, prefiere encarar para el lado de Victor
Fernandez tomando eso del beso como analogía de la fe real.
Léanlo y que les sea de provecho, después hacen un post como este y se lo mandan al autor.
PS: me cuesta eso de degradar al Papa Francisco a un
Francisco a secas, me parece una mala decisión. Primero es Papa y después es
Francisco ¿No?