Las mujeres en la liturgia
Dos ideas...
Ya alguien debe haber hablado de esto, por mi parte consta claramente que es importante que el monaguillo sea varón ya que es una escuela para la futura vocación al sacerdocio.
Me acuerdo de cuando chicos jugábamos a la misa en Quintana (la casa donde vivimos durante años en Florida), ¡Que recuerdos! También me acuerdo de haber sido monaguillo en el campo de los abuelos cuando la misa la daba Torres Pardo o alguno de mis tíos recién ordenados, siempre nos elegían y era algo como misterioso y preocupante a la vez; lo disfrutaba mucho. Creo que fue escuela para entender el misterio, sobre todo en el momento de la Consagración donde afuera se escuchaban los pájaros y el viento y adentro todo era recogimiento.
En otro aspecto donde habría que ver el tema, y acá entramos en el terreno de los gustos, es en la lectura de la Palabra de Dios. Me parece que hay textos, en particular en el Antiguo Testamento, a los cuales les va mejor una voz masculina, por ejemplo: Isaías Cap 61 (me encanta Isaias) que es una arenga donde la voz del profeta se torna dura y grandilocuente. Más allá de que haya muy buenas lectoras a mí me gusta que la voz detrás del texto entone y vibre como la del profeta.
Ya alguien debe haber hablado de esto, por mi parte consta claramente que es importante que el monaguillo sea varón ya que es una escuela para la futura vocación al sacerdocio.
Me acuerdo de cuando chicos jugábamos a la misa en Quintana (la casa donde vivimos durante años en Florida), ¡Que recuerdos! También me acuerdo de haber sido monaguillo en el campo de los abuelos cuando la misa la daba Torres Pardo o alguno de mis tíos recién ordenados, siempre nos elegían y era algo como misterioso y preocupante a la vez; lo disfrutaba mucho. Creo que fue escuela para entender el misterio, sobre todo en el momento de la Consagración donde afuera se escuchaban los pájaros y el viento y adentro todo era recogimiento.
En otro aspecto donde habría que ver el tema, y acá entramos en el terreno de los gustos, es en la lectura de la Palabra de Dios. Me parece que hay textos, en particular en el Antiguo Testamento, a los cuales les va mejor una voz masculina, por ejemplo: Isaías Cap 61 (me encanta Isaias) que es una arenga donde la voz del profeta se torna dura y grandilocuente. Más allá de que haya muy buenas lectoras a mí me gusta que la voz detrás del texto entone y vibre como la del profeta.