Para darse un picnic de improperios, pasar 10 minutos por el sitio de el Plural (uno de mis preferidos) y después otro rato por el reluctante Marc Vidal. Perlas de estulticia y arrogancia simplista contra la Iglesia.
En general, no coincido con las opiniones versadas en dichos ambientes, los visito para regodearme y emitir socarronas sonrisas.