Terminado, leí
Lumen Fidei de cabo a rabo en español. Leerla en español debe ser la mejor manera de entender al Papa Francisco porque, si bien habla italiano y la encíclica tiene su original en latín, es irrenunciable que su mente sigue trabajando en español.
Uno de mis desafíos era reconocer cada autor a medida que leía.
El ejercicio de este estudio fue un ejercicio raro, muchas veces me encontré enfrascado en reconocer el autor, sin hacer pié en el contenido real del mensaje. Eso puede darse por dos motivos: o tuve un pecado grave de orgullo intelectual, que nubló mi mirada; o los estilos y los sentidos de lo dicho por los dos autores son fáciles de distinguir para cualquier neófito como yo.
Voy a confesarme igual, pero creo que el motivo es el segundo, o una mezcla de ellos.
Puestos a considerar la encíclica Lumen Fidei como un todo, podría resumirlo como una catequesis muy clara acerca de la Fe. Le sumaría a esta lectura el sermón del Bautismo de Agus que nos diera el Padre José hace ya un par de años, y cuya visión de la nueva vida de la Gracia es muy consoladora.Con esos dos elementos solo nos queda ser santos iluminados por la fe.
Marcaría como notable los cuatro elementos de la fe detallados en
47 Unidad e Integridad de la Fe y también el punto 28 cuando dice:
"28. Una
expresión eminente de este
descubrimiento del amor como
fuente de conocimiento, que
forma parte de la
experiencia originaria de
todo hombre, se encuentra en
la concepción bíblica de la
fe. Saboreando el amor con
el que Dios lo ha elegido y
lo ha engendrado como
pueblo, Israel llega a
comprender la unidad del
designio divino, desde su
origen hasta su
cumplimiento."
También me quedó de la lectura del
22 La forma eclesial de la Fe, una pregunta grande acerca del ermita y su vida eclesial.
Me quedó fuerte eso de 33 de "una nueva inteligencia" que habla de la mente abierta del que tiene Fe. Ese es un valor muy caro para los que leyeron el Compendio de la DSIC donde toda la propuesta es que el hombre tenga una nueva visión de lo real, una visión más real de la realidad.
Resumiendo - y hago estas apreciaciones sin haber leído críticas o resúmenes de otros autores- me gustó como encíclica y me llevo muchas cosas para pensar, en particular con las necesidades de ver y oir para entender la Fe. También con la certeza de que esta encíclica se relaciona profundamente con Fides et Ratio, que no tenemos que olvidar y que deberíamos releer ahora.
Por el lado de las diferencias de estilo me pareció claro que los párrafos tienen cada uno de ellos un autor distinto, el trabajo está en reconocerlo y no me resultó dificil. Cuando vean una apreciación estética -en 12 por ejemplo, con eso de la luz- es probable que se trate de Benedicto XVI.
Cuando vean el verbo tocar - lo conté entre 12 y 13 veces en el texto- es cantado que el Papa Francisco está ahí atrás. Así como Benedicto XVI deja como enseñanza la verdad y realidad de las cosas, así el Papa Francisco marca la importancia de las relaciones entre las personas.
El Papa Francisco, que escribió mucho en esta encíclica; también tiene apreciaciones positivas acerca del mundo, hay unas cuantas referencias a cuestiones como las de 18 donde "dscubrir cuánto ama Dios a este mundo" hablan de una mirada benevolente e inclinada hacia lo humano. Creo que es una marca bien Bergoglio.
Creo haber reconocido algunos párrafos donde hay mezcla de autores, pero no estoy seguro. Lo que si pude hacer es marcar una palabra o frase por párrafo, pero listarlas acá sería aplastante e inútil. Hagan el ejercicio como para poder sintetizar y seguir cuando hagan la lectura.
Un cierre para este post lo haría con la visión de que los autores son muy distintos y con un comentario que sabrán ustedes entender como una cuestión estética o de capacidad mental mía: me resulta mucho más sencillo de leer el Papa Emérito que el Papa Reinante.
Donde Benedicto XVI desarrolla los temas con sencillez y fuentes, el Papa Francisco nos trae introducciones como las de:
26. En esta situación,
¿puede la fe cristiana
ofrecer un servicio al bien
común indicando el modo
justo de entender la verdad?
Para responder, es necesario
reflexionar sobre el tipo de
conocimiento propio de la
fe. Puede ayudarnos una
expresión de san Pablo,
cuando afirma: « Con el
corazón se cree » (Rm
10,10). En la Biblia el
corazón es el centro del
hombre, donde se entrelazan
todas sus dimensiones: el
cuerpo y el espíritu, la
interioridad de la persona y
su apertura al mundo y a los
otros, el entendimiento, la
voluntad, la afectividad.
Pues bien, si el corazón es
capaz de mantener unidas
estas dimensiones es porque
en él es donde nos abrimos a
la verdad y al amor, y
dejamos que nos toquen y nos
transformen en lo más hondo.
La fe transforma toda la
persona, precisamente porque
la fe se abre al amor. Esta
interacción de la fe con el
amor nos permite comprender
el tipo de conocimiento
propio de la fe, su fuerza
de convicción, su capacidad
de iluminar nuestros pasos.
La fe conoce por estar
vinculada al amor, en cuanto
el mismo amor trae una luz.
La comprensión de la fe es
la que nace cuando recibimos
el gran amor de Dios que nos
transforma interiormente y
nos da ojos nuevos para ver
la realidad.
Una vez terminada la lectura tenemos que atar tantos cabos que solo entender eso de las dimensiones ya es trabajo suficiente para un año. ¿Son las dimensiones excluyentes? ¿Son propias del amor o de la persona humana? ¿Es la apertura al mundo una dimensión propia del hombre o una adquisición reflejo de Dios?.
Eso fue lo que más me costó del leer al Papa Francisco, siempre y cuando haya reconocido correctamente su puño en este párrafo. Si vuelvo a mis notas y recuerdo algo más hago un post complementario.
Ahora me voy a leer lo que dijeron otros...