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Ciegos, ciertamente, y conductores de ciegos...

Un pequeño extracto de Pascendi :
Dado el carácter tan precario e inestable de las fórmulas dogmáticas se comprende bien que los modernistas las menosprecien y tengan por cosa de risa; mientras, por lo contrario, nada nombran y enlazan sino el sentimiento religioso, la vida religiosa. Por eso censuran audazmente a la Iglesia como si equivocara el camino, porque no distingue en modo alguno entre la significación material de las fórmulas y el impulso religioso y moral, y porque adhiriéndose, tan tenaz como estérilmente, a fórmulas desprovistas de contenido, es ella la que permite que la misma religión se arruine.
Ciegos, ciertamente, y conductores de ciegos, que, inflados con el soberbio nombre de ciencia, llevan su locura hasta pervertir el eterno concepto de la verdad, a la par que la genuina naturaleza del sentimiento religioso: para ello han fabricado un sistema «en el cual, bajo el impulso de un amor audaz y desenfrenado de novedades, no buscan dónde ciertamente se halla la verdad y, despreciando las santas y apostólicas tradiciones, abrazan otras doctrinas vanas, fútiles, inciertas y no aprobadas por la Iglesia, sobre las cuales hombres vanísimos pretenden fundar y afirmar la misma verdad(8). Tal es, venerables hermanos, el modernista como filósofo.

Pascendi - Terminada

Fue una lectura muy interesante, como siempre les hago un par de extractos y les recomiendo que hagan el mismo ejercicio. ¿Alguien más la está leyendo?.

Gran parte de la encíclica hace el repaso de los personajes y figuras del modernismo, están el filósofo, el historiador y el teólogo, es un enfoque muy bueno que hace fácil la lectura.
32. Nos parece que ya está claro cuál es el método de los modernistas en la cuestión histórica. Precede el filósofo; sigue el historiador; luego ya, de momento, vienen la crítica interna y la crítica textual. Y porque es propio de la primera causa comunicar su virtud a las que la siguen, es evidente que semejante crítica no es una crítica cualquiera, sino que con razón se la llama agnóstica, inmanentista, evolucionista; de donde se colige que el que la profesa y usa, profesa los errores implícitos de ella y contradice a la doctrina católica.
Me llamó la atención la parte de Causas y Remedios donde San Pio X identifica la raíz del error en un orgullo desmedido, el mismo orgullo que veo a veces hoy en quienes tomar la bandera del rescate de la Tradición. A los victoriosos modernistas solo les queda el relativismo.

Es notable la estrategia que propone entonces para contrarrestar su influencia: control de las ediciones modernistas (Imprimatur, Nihil obstat y censores), de los seminaristas influenciados y 0 publicidad para los herejes.
Por lo cual, venerables hermanos, conviene tengáis como primera obligación vuestra resistir a hombres tan orgullosos, ocupándolos en los oficios más oscuros e insignificantes, para que sean tanto más humillados cuanto más alto pretendan elevarse, y para que, colocados en lugar inferior, tengan menos facultad para dañar.
Desde el punto de vista práctico creo que la censura del modernismo que puede hacer hoy la Iglesia es identificando claramente los gérmenes de esa herejía para exponerlos a público escarnio. Perdida la influencia sobre las editoriales y casi extinto el concepto de librería católica, bien pueden remitirse comunicados globales sobre tal o cual autor, comunicados que se extienden rápidamente gracias a Internet, una apuesta al control positivo y a la formación de los laicos, ya se han visto ejemplos y su impacto.