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No trabaja en el barullo, ni en la dicharachera

 A cuenta del Evangelio del domingo:

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 

Mc 7, 31-37

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

Vean que Nuestro Salvador aparta al sordomudo " Él lo apartó a un lado de la gente..." para curarlo. 

Me detengo a hacer un poco de catarsis por la pésima homilía de nuestra parroquia, una quasi herética homilía de la cual tuve que desconectar mientras miraba que no tuviese impacto en mis hijos adolescentes.

Cristo aparta y cura en la intimidad, en el silencio. Cristo cura con la mirada "dans le blanc des yeux" propia de los que aman. Cristo no cura en el bochinche, en el barullo o la dicharachera; por eso no hay que aplaudir en frente al altar donde se acaba de inmolar el más cordero de los inocentes corderos.

Siempre recuerden esto y díganles a sus hijos: "Cristo no solo muere para salvarte, también lo hizo conmigo y yo no sería yo si no fuese por él".



Yo estaba equivocado, acerca de la necesidad de salvación

Hace unos fines de semana estuvimos de retiro, un retiro de gente de fe dirigido por tres sacerdotes muy simpáticos y piadosos. Una de las charlas fue acerca de la devoción a la Divina Misericordia, y caló hondo tanto en espíritus sensibles a las inspiraciones divinas como en mentes calculadoras y frías con apetito intelectual. Yo tuve una corrección, una enmienda en mi manera ingenua de entenderlo todo.

En mis polémicas con aborteros (a quienes también se podría llamar cultores del sacrificio humano), había llegado a la conclusión de que el problema dialéctico en torno a las realidades humanas gira especialmente en torno a la necesidad de Salvación. Vivimos en un mundo que vende normalidad, mientras trata de reinventarlo todo a golpes de progresismo estúpido y sin memoria; la única manera de que nuestros contemporáneos vuelvan la cara a la Verdad implica que primero reconozcan su pecado.

Yo felíz vivía en esa burbuja.

Era el eje de la discusión: si no entienden que necesitan salvación y se sienten omnipotentes ante las fuerzas del intelecto y miles de años de historia, solo es cuestión de hacerles ver la realidad o esperar que ellos mismos descubran que somos naturalezas caídas. Wait and see.

Esa es una mirada miope, es como esperar que el “felix culpa” resuelva todo sin hablar realmente de la inmensidad de la Redención que se repite en cada Misa cuando se inmola incruentamente el Sacrificio.

No todo puede ser tan simple, no hay una solución mágica y no tenemos una bala de plata argumental.



A mi me encantaría ser progresista

La Iglesia mundial es progresista, en dosis livianas y masticables. En el caso de Argentina con una bajada de línea full Teología del Pueblo, todo muy domesticado y normal-sonante, sin estridencias ni obispos mujeres, todavía.

A veces parece solo una Terapia Intensiva que mantiene con signos vitales una otrora muy viva realidad espiritual.

Por mi parte yo nunca fuí muy progresista que digamos, tengo una sensibilidad "tradi" desde hace años; pero me hubiese gustado estar en el mainstream eclesial y nadar con la corriente.

Lamentablemente hay dos defectos de origen del progresismo que se interponen como barreras para que yo sea parte del club

Necesidad de salvación. 

Nuestros sacerdotes en regla general desconocen u ocultan el Pecado Mortal y la necesidad de Salvación que tenemos. La Fe para ellos es una herramienta para construir un mundo mejor y poco más. Pero los que tenemos naturaleza caída, que peleamos a brazo partido contra el Mundo (TM) y sus tentaciones, no podemos tener esa misma mirada es contrafáctica y mutila el sueño progresista de avanzar hacia algo mejor.

Administrar la Misericordia

Esto no lo tenía claro hasta que escuché una homilía muy buena del Padre Aguilar acerca de la Misericordia, donde nos llamaba a reflexionar acerca de nuestra mirada corta de la Misericordia Divina. Para nosotros todo es del ahora, esclavos del tiempo como somos, y nos hacemos nuestra propia misericordia divina a medida.

Se ve claramente en la ecología, el diálogo con otras religiones, la política y la familia, la propiedad privada, etc. El progresismo tiene para estos temas, así como para cada aspecto de la vida humana, una visión propia de lo que la Misericordia Divina "debería" acercar para resolver problemas y lograr el tan ansiado mundo mejor.

Yo no tengo ese interés, no puedo verlo, escapa a mi visión y me parece una pretensión quasi herética.

That is...

 

En el fondo me parece que todo se encamina hacia el poder, deberíamos todos leer a Laclau, entenderlo y aprender a identificarlo en la Iglesia; esto me amaneció como pendiente luego de escuchar a Ben Shapiro hablar acerca del poder en https://www.youtube.com/watch?v=FCwfw7zdt0k


En los almuerzos de los miércoles, la Iglesia

Interesante la charla del miércoles, acerca de si la hipocresía en la Iglesia y acerca de la inutilidad de la acción social secular. Dos aristas muy distintas, que para mí no se entienden si se les quita a las dos su dimensión espiritual.

Providencialmente yo estaba leyendo este texto de Apuntes sobre la Fe /I que en el capítulo "Un Mundo mejor", permite entrar en tema, vayan a leerlo ustedes también, página 57.
Cuál es lamejoría que podría pedírsele al Cristianismo.
El mero hecho de existir no sé si es bastante motivo para un juicio de residencia. En cualquier caso, si esa fuera la razón, está tan obligado a responder como lo estaría el islam o el judaísmo o el capitalismo, o el rock. Y puesto en igualdad de condición, ni siquiera tendría que contestar demasiado precisamente. Bastaría con decir que para unos puede haber resultado una mejoría y para otros no.
De nuevo la clave es la Redención, mejor dicho la necesidad de Redención. Eso requiere una mirada profunda de la realidad como un conjunto (tratar de no contaminar la charla con realidades sensibles y casos particulares).

Ya es la segunda vez que me pasa; esto de estar charlando y reconocer que mis interlocutores no ven la necesidad de Salvación. No agregan a su análisis la Buena Nueva y la acción de la Gracia.

También el Papa recibió duras críticas el miércoles en esa charla de almuerzo, a nadie le gusta que sea un “animal político” (que no es lo mismo que un político animal) actuando en ambientes de poder humano. El público era variopinto: ateos o indiferentes, ex católicos, agentes activos de vida parroquial estable y yo que no sé cómo definirme.

Construir un mundo mejor... ¿objetivo espiritual?

Ha sido motivo de mucha charla en estas vacaciones, nos encontramos muchas veces junto al fuego, absortos ante el single malt, o al borde de la pileta coincidiendo en este diagnóstico sin solución: la Iglesia de hoy lucha denodadamente por construir un mundo mejor, por lograr que todos seamos felices y de paso los pobres acogidos.

Inclusive fue motivo de una homilía de un cura outsider y motivo de confesión para quienes pecamos de orgullo por este tema.

La cuestión es esta, se trata de construir un mundo mejor y lograr que en el recorrido la Palabra de Dios se encarne en la vida de los hombres. Este objetivo es mayoritariamente unánime por parte de los obispos de Argentina, se expresa con velada esperanza en la Oración por la Patria y es pasto diario de las alocuciones que hace el Papa Francisco, en entrevistas y en textos de todo calibre.
"Pienso que hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, en las diversas formas de violencia y maltrato, en el abandono de los más frágiles. El precio lo pagan siempre los últimos, los indefensos"
La analogía simbólica está en la necesidad de hablarle al mundo (Qué renegó de su necesidad de salvación), como si el larguero de la cruz fuera más grande que su mástil; estamos dando vuelta la Cruz.

Nuestro pecado más grande está en no reconocer la necesidad de Salvación. Me viene eso al corazón cada vez que pienso en las largas charlas con MMz, donde nos batíamos a duelo con lógica, honestidad y tozudez; olvidamos los dos que necesitamos ser salvados y que la Salvación ordena nuestra naturaleza torcida.


Ilustremos con el Pórtico de la Gloria.

¿Quien necesita salvarse?

Pope Benedict XVI WYD SYD 2008 VisitPunto central y total del problema de comunicación ente la Iglesia y el Mundo.
“Este modo de juzgar la historia es evidente: la grandeza y el poder de Dios son ensombrecidos; la salvación espiritual del hombre no tiene sentido, todo se concentra en el bienestar y, para lograrlo, se deja de lado a Dios: más allá de las cosas materiales, nada existe para el hombre moderno.” http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2008/11/el-sentido-del-pontificado-de-benedicto.html
Y ahí surge la pregunta de como explicarle al mundo que tiene que ser salvado...