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Mostrando las entradas con la etiqueta enrique dans

Adios a Enrique Dans y Lifehacker

Después de seguir durante muchos años las bien documentadas notas técnicas de Enrique Dans, finalmente ayer dejé el feed de su blog para siempre.

Fue una deriva, una lenta deriva, surgida principalmente de su miopía. Yo mantenía la lectura porque me parece importante sumar miradas disonantes y sacrifico tiempo para escuchar fuera de mi cono del silencio.

No es que haya habido una decepción grande, un impacto o una nota especialmente revoltante, para nada. Solo el cansancio de ver que cada titular político sobre una nota periodística donde hubiese algo de EEUU, estaba bañada en abundante cobertura de progresismo.

El mal del progresismo que moja todo, como un otoño en galicia.
El progresismo que se ve en la necesidad de educarte en todo momento.

Ya me dirán ustedes si trae algún contenido interesante, vuelvo a leer esa nota y sigo con mi cono del silencio.

También dejo a Lifehacker.com del mismo modo, tienen un entusiasmo pueril por el aborto y por Black Lives Matter. Basta para mi, solo venía a leer noticias de tecnología.

No voy a escribir acerca de videojuegos violentos.

Primero leen los comentarios de Enrique acerca de este tema, comentarios medidos, pero enviciados por una miopía propia de no conocer la realidad política de EEUU y pensar que todo lo que hace Trump es malo por diseño. Miren sino esta muestra.
Pero sobre todo, debemos estudiar el contexto: desde 2016, el número de actos violentos en los que se trasluce una motivación racial o una connotación de crimen de odio ha ido incrementándose gradualmente, a medida que el inquilino de la Casa Blanca radicalizaba más y más sus posturas en ese sentido. De cara a las elecciones de 2020, la postura de Donald Trump en ese sentido se ha hecho cada vez más militante, además de incrementar progresivamente el acoso a la población inmigrante y el clima de hostilidad.
Yo coincido con el en algunas premisas, pero me encontré mucho más en las palabras (en inglés) de Michael Knowles, que no tiene miedo a criticar a Trump y a la culpa de los videojuegos, pero que lo hace con más sentido común que Enrique.

Es increíble lo esclarecedor que resulta entender el idioma original, me suelo llevar estos días -como compañía cuando estoy corriendo - los podcast de Daily Wire y son un bálsamo, muy divertidos.

Pero esta entrada no es acerca de los videojuegos violentos, es acerca de no dejarte nublar por tus filias e investigar más.

¿Puede un presidente bloquear a sus ciudadanos en redes sociales? - Si puede

Muy enojado está EDans con Trump, no lo quiere ni en su papel higiénico. A tono de ese encono, produjo hoy el artículo ¿Puede un presidente bloquear a sus ciudadanos en redes sociales?.

La  pieza introduce el tema, da una serie de distinciones correctas y deja abierta la pregunta en el párrafo final, que me permito traerles como referencia.
¿Qué puede hacer un presidente, entonces, con cuentas que utilicen Twitter, Facebook u otras redes en las que participe para atacar su gestión, que posiblemente lo hagan de manera constante, y que, de hecho, aprovechen la propia cuenta presidencial para obtener una repercusión mayor para sus comentarios? ¿Es el diálogo político un entorno en el que debe prevalecer el “vale todo” siempre que estrictamente no vulnere la ley? Estamos hablando de algo que comienza a ser habitual en todos los países: el uso de Twitter como herramienta de interacción política, las reglas que deben gobernar esa interacción, lo que debe o no estar permitido en el juego político, y las relaciones entre los ciudadanos, ahora dotados de mecanismos para expresar su opinión de manera directa, y aquellos elegidos para gobernarles. Unas reglas que se han ido desarrollando a medida que se popularizaban estas herramientas, que nadie se ha preocupado por el momento de regular de manera estricta más allá de la casuística, y que posiblemente vayan precisando de una cierta definición. O cuando menos, de una discusión formada e informada.
El problema de la nota es que Enrique eleva el "diálogo político" a una categoría ontológica con identidad propia y que necesita regularse para preservar la pureza de la política. Eso para mi está mal, desde el principio está mal; representa el sueño de muchos de concebir el gobierno o la misma política como una ciencia basada en la comunicación y sus regulaciones, donde no se puede disentir ni salir de un ápice.

Regular el diálogo político, sea en la red, en la prensa o en los actos de gobierno implica que haya un regulador de lo políticamente correcto y que sea institucionalizado. Hoy vemos funcionando esa maquinaria cuando hablamos de violencia de género, de identidad sexual, de democracia o de ecología; no hay modo de pensar ni expresarse distinto.


http://cnnespanol.cnn.com/2017/01/02/que-cuenta-de-twitter-usara-donald-trump-cuando-asuma-la-presidencia/


De modo que -a mi buen entender- Donald debe comunicar según su propio criterio, mismo que sus actos sean de interés público. Además lo puede hacer como quiera, con un GIF contra CNN, bloqueando un detractor, con un boletín oficial, o enviando una carta por pony express. Lo que estaría mal sería que un juez se atribuya a si mismo el deber de regular ese diálogo político, obligando al presidente a hablar de un modo x en un asunto y mediante z medios.

Disclaimer: Mi cuenta de twitter no fue bloqueada por Donald J. Trump

Acerca de los Disclaimers

Enrique Dans, un tipo que sabe un montón acerca de nuevos medios e internet en España titula una entrada como La tontería de los disclaimers en los correos electrónicos :
Es una cosa que me resulta la mar de molesta: alguien te envía un correo electrónico, y en la parte inferior, cuando has terminado de leerlo, te aparecen algo así como diez o veinte líneas de texto, en muchas ocasiones más largo que el cuerpo del mensaje como tal, advirtiéndote de las cosas que puedes y no puedes hacer con el correo recibido.

Sigan leyendo
No podemos estar más de acuerdo.