Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta confesion

De una buena misa de semana.


Como ajetreado mayordomo en navidades,
como cui urgido, vivaz, menesteroso
(y no quiero repetir las convenciones
cuidando de no abusar del "como" y la compara)
vino un día de mil de urgencias a morir,
a los pies de la fea capilla de Brigada


Pude ir con tiempo antes que todos
y raptar al pater para el perdón
de mis culpas, defecciones y omisiones,
recibiendo mil regalos de sus manos
en forma de saludo, consejo, imposición y alma absuelta.
Laus deo.


Luego fue la misa de semana donde a poco
de unos minutos de espera, regaló,
el buen Dios generoso a manos llenas
oración, sacramento y paz del alma,
los regalos de siempre que son propios 
de una buena misa de semana.


Puede ir una cabeza como esta,
montada en hombros agitados contraídos,
y encontrar en 10 minutos de templanza,
los regalos de paz que para el alma
guarda Dios generoso a manos llenas,
en cualquier misa de semana.


Me volví a casa agradecido.
Si tu lectura tiene tanta persistencia 
y aliento de alcanzar esta frontera,
que te lleves un consejo es objetivo:
ni el peor de los vientos agitados
es rival para saludo, consejo, imposición y alma absuelta.

Más ideas sobre #CharlieHebdo y Etudes

Sigo con esto de Tres ideas sobre #CharliHebdo y la libertad de prensa porque es un asunto que me super interesa; realmente.

Soporten estoicamente.

Lo primero que me gustaría rescatar es que en mi entrada anterior me referí a la blasfemia. No encontré en otro lado con la urgencia de dividir ofensa, broma y blasfemia para entender la gravedad que tienen. Puede ser porque nadie lo vé o porque no es importante; me inclino por lo segundo.

Después está el asunto de la revista Etudes... que crápulas!.  Resulta que ayer Milko compartió en Facebook el tema este de la revista Etudes, que presentó las viñetas de Charlie Hebdo para solidarizarse y hacerse bandera de la libertad de prensa con un texto anodino.

Apoyan además esta iniciativa los jesuitas de Perú, y la propia revista Etudes es a su vez jesuita. Hasta ahí todo bien, pueden sonar las campanas de la progresía o el buenser políticamente correcto dentro de la Iglesia, no pasa nada, si bien da algo de repulsa.

Lo que me pareciói ruin es que la propia Etudes ilustra la nota con alguna de las portadas de Charlie Hebdo (pronunciesé "Sharlí Ebdó") y la elección de las portadas mostradas es muy fina. No aparecen las de Mahoma -tampoco hay que jugar con fuego- sino que son todas referidas a la religion católica.

El detalle es que prudentemente eligen aquellas que no tengan un contenido blasfemo o erético. Estratégicamente diría. Y eso es lo que más me molesta, son ruinmente cobardes y dan vergüenza, no dan ni para una nota en el blog.

Pero la diversión vino en los comentarios, más propios de los lectores de esta revista o de parroquianos ocasionales atraidos por el olor del cadaver. Hubo uno en particular que me llamó la atención (Ahora no puedo encontrarlo) porque dice que todas estas elucubraciones deben causarle gracia a Dios que las ve desde el Cielo.

Y me parece que ahí hay un punto, Todo este post es sin sentido porque la salvación de las almas está más allá de la cobardía de Etudes, o de saber si Charlie faltaba al segundo mandamiento. Además la receta para la salud mental, es no indignarse o buscar donde "Je suis Charlie" se transforma en "Je suis une victime de la persecution de chretiens de ..."; lo importante es reconocer la mano de la Providencia y participar de esta foto tan particular de la historia.

Y eso se hace con una cabeza fría y un corazon liviano. Oración y Confesión.

Actualización 14/01/2015Le Salon Beige: Caricatures de Charlie dans la revue Etudes : un jésuite réagit y también la miseria en Emotion médiatique : le choix de l'image instantanée

Los confesionarios negros

Ayer, gracias a Dios, confesión y misa de la noche. B fue a la mañana a la misa de Ramos y yo me quedé con las huestes en casa.

La penitencia, como siempre, no fue de la altura de mis fallas pero no hay penitencia que alcance a cubrir las ofensas y la que recibí fue especialmente útil. Me la guardo para mis adentros pero traigo el comentario al blog por que me ayuda a poner blanco sobre negro el contrastre entre nuestras miserias y el orgullo que sólo reciben su merecido cuando estamos frente al confesor.

Dos apostillas para mi próxima confesión: me encantaría usar de nuevo esos confesionarios negros y viejos que te obligan a estar de rodillas. También me gustaría que recuperemos en Sunchales la cruz sobre el altar, no está y se siente en falta.

Les dejo como testimonio una foto del altar mayor de San Carlos Borromeo, altar que merece un post aparte.