De una buena misa de semana.
Como ajetreado mayordomo en navidades,
como cui urgido, vivaz, menesteroso
(y no quiero repetir las convenciones
cuidando de no abusar del "como" y la compara)
vino un día de mil de urgencias a morir,
a los pies de la fea capilla de Brigada
Pude ir con tiempo antes que todos
y raptar al pater para el perdón
de mis culpas, defecciones y omisiones,
recibiendo mil regalos de sus manos
en forma de saludo, consejo, imposición y alma absuelta.
Laus deo.
Luego fue la misa de semana donde a poco
de unos minutos de espera, regaló,
el buen Dios generoso a manos llenas
oración, sacramento y paz del alma,
los regalos de siempre que son propios
de una buena misa de semana.
Puede ir una cabeza como esta,
montada en hombros agitados contraídos,
y encontrar en 10 minutos de templanza,
los regalos de paz que para el alma
guarda Dios generoso a manos llenas,
en cualquier misa de semana.
Me volví a casa agradecido.
Si tu lectura tiene tanta persistencia
y aliento de alcanzar esta frontera,
que te lleves un consejo es objetivo:
ni el peor de los vientos agitados
es rival para saludo, consejo, imposición y alma absuelta.
