¡Feliz Pascua 2026!
Este es el blog de Inés, Santiago, Tomás, Lucía, Agustín, Bárbara y Javier Pincemin
Feliz Domingo de Ramos para todos.
Este fin de semana me tocó estar solo en Avellaneda, aproveché hoy para ir a la Misa de las once en la Brigada, en Nuestra Señora de Loreto.
Como todos los Domingos de Ramos: iglesia llena, gente que quizás no va nunca... o que aprovecha esta Misa como la única del año. Me traje unas ramas de olivo bien gruesas, pero quedan perfectas en casa.
Hoy quería compartir dos ideas que me acompañaron esta Cuaresma. Hay pocos posts sobre la Cuaresma en el blog, durante este período bajo la intensidad, me meto más en leer que en escribir
La primera idea es: el nombre de Dios es un sacramental. No es uno de los siete sacramentos, pero sí un alivio poderoso. Decir el nombre de Dios trae paz al alma. Paz de verdad, que viene de Él. Debería ser algo diario: una herramienta verbal, simple, que nos sostiene. Lo vi el otro día en un mensaje Llamadme
La segunda: la mirada purificada. Una virtud clave, sobre todo para el varón. En este mundo super digital, bombardeados por todo, hay que entrenar el ojo. Qué miro, cómo miro, y como manejo las mil tentaciones. Tenemos que hacer del celular un lugar seguro, un lugar que un niño de cuatro años podría usar sin temor a ver algo incorrecto.
Les recomiendo: digan el nombre de Dios como sacramental para calmar el corazón. Y purifiquen la mirada como virtud que se construye.
Y antes de cerrar, una anécdota: hoy, acercándome a la Comunión, el padre Ricardo administraba la Eucaristía. Yo con la cabeza baja venía en la fila caminando preparándome y de repente lo veo pasar como un rayo hacia una señora que se había ido con la forma en la mano, sin consumirla.
Hablé después con Bárbara por teléfono: coincidimos en que, sobre todo en Domingo de Ramos, haría falta una mini catequesis antes de la Comunión para recordar la necesidad de una disposición del alma, cómo recibir (de rodillas, en la boca) y que una buena confesión es clave.
Hablando con B hace unos días, para hacer más amenas estas largas semanas de trabajo, correr y nada más; charlábamos acerca del Sábado Santo y yo hacía una acuarela que os dejo aquí y que aún considero inconclusa.
No está mal, me resulta divertida, a la izquierda. están las ideas del Sábado Santo, ¿las ven? ¿Qué hizo el Diablo mientras la Virgen María esperaba la Resurrección? Atacó con toda su furia.
El Sábado Santo es
de diablo el último afán,
perdida la guerra en la Cruz
a manos del hombre Dios,
se vuelve el ángel perdido
contra la Madre de nos.
Si al Hijo al desierto llevó,
poder, naciones y más
a la Madre en casa de Juan
le lleva una filosa lanza
tentación a la Dolorosa
tentación de desesperanza.
Nueva derrota será
esta vez en casa de Juan,
y el Maligno furioso marcha
no le queda más remedio,
vuelve sus ojos de fuego,
hacia tu alma plebeyo.
Sábado Santo que fue,
la final reyerta del Malo.
es para nosotros escuela
aprendizaje moral,
de si tu alma en peligro está,
volver a la casa de Juan-
Empezamos este periódo de alegría con una copiosa barba que me pidieron las mujeres de la casa y con habitantes nuevas que vamos a tener que aprender a cuidar. Van dos fotos
También aprovecho este nuevo comienzo para incluir en mis lecturas de la mañana, la lectura de los salmos que voy a empezar a compartir en partecitas como lo hice tanto tiempo con el #Evangelio.Salmo 51(50),3-4.12-13.18-19.¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,por tu gran compasión, borra mis faltas!¡Lávame totalmente de mi culpay purifícame de mi pecado!Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,y renueva la firmeza de mi espíritu.No me arrojes lejos de tu presenciani retires de mí tu santo espíritu.Los sacrificios no te satisfacen;si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:mi sacrificio es un espíritu contrito,tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
Después, cuando volvimos, tomé y guardé una ramita de olivo de las que quedaron en el suelo cuando Él pasó. La besé como si besara los pies del Nazareno, y la guardé en mi pecho como si atesorara la clave de una hora de Gloria con infinitos instantes de Cielo.
El Evangelio de este primer domingo de Cuaresma nos muestra a Jesús que decide entrar en el desierto; en esta realidad tan particular en la que el ser humano experimenta su pequeñez, su necesidad. El desierto le devuelve al hombre la conciencia del valor de las cosas pequeñas (por ejemplo: del valor que tiene un simple vaso con agua). El desierto invita al despojo de todo lo accesorio y a poner la mirada en lo que es esencial para la vida.
Jesús, desprendido de toda otra seguridad, se deja guiar y conducir por el Espíritu Santo a través del desierto. Esta es la misma invitación que se nos hace a todos los cristianos en este tiempo de Cuaresma: “dejar de lado” lo que no sea de Dios y “dejarnos conducir” por Dios, para que Él haga su obra maravillosa en nosotros.
Jesús no sólo se sometió a la aridez del desierto, sino que también experimentó la tensión del combate interior, de la lucha contra la tentación… Tentación a la que se ve afectado todo ser humano.
En el Evangelio aparecen tres tentaciones.
La primera, la tentación de encerrar la vida en el límite de ciertas cosas materiales que no nos dejan ver más allá; la segunda, la tentación del poder como ejercicio de dominio y sometimiento; la tercera, la tentación de la apariencia y la vanidad que no son sino dos síntomas de una vida interiormente vacía.
Tentaciones, todas ellas, que hoy se siguen reeditando.Jesús atravesó el desierto y enfrentó la tentación para preparar su misión. Un pueblo, Israel, lo estaba esperando. Jesús se dirigía a esta comunidad que había sido enriquecida con muchos talentos y dones; pero que estaba necesitada también de una conversión profunda.
En esta Cuaresma Jesús quiere volver a atravesar el desierto para llegar hasta Sunchales… a este pueblo rico en dones y también necesitado de conversión. Al modo de Jesús, como comunidad, debemos dejar que el Espíritu Santo nos guíe para desarrollar nuestros talentos y para enfrentar las tentaciones que hoy nos desafían.
Dios ha bendecido a Sunchales con muchas riquezas naturales y espirituales; con una comunidad dinámica y emprendedora que ha sabido tejer, a lo largo de los años, una importante red entre personas e instituciones. Una comunidad donde puede apreciarse el testimonio de personas que entregan su vida a los demás en lo escondido de cada día: matrimonios que luchan por llevar adelante su hogar; padres que se sacrifican con esfuerzo por el bienestar de sus hijos; abuelos que dedican su tiempo de modo generoso para el cuidado de sus nietos; jóvenes que trabajan y estudian, y que además participan en instituciones intermedias, ONGs y en la misma parroquia… Laicos comprometidos con su fe que buscan crecer en su formación y espiritualidad. También se destaca una sensibilidad especial por el culto y la adoración eucarística.
Dios ha derramado el trigo de su gracia en nuestra tierra, y ha encontrado un suelo fértil. Claro que, junto con el trigo, también crece la semilla de cizaña. Frente a la obra del Espíritu hoy vuelven a agazaparse, reactualizadas, las tentaciones que sufrió Jesús.
La tentación del consumo desenfrenado… del querer acaparar cosas. De pensar que, a través de ellas, seremos mejores o más felices. No es malo el empeño por conseguir cosas que mejoren las condiciones materiales de vida; pero Dios nos invita a levantar la mirada, a no quedarnos sólo ahí. El materialismo consumista nos anestesia y nos enclaustra.
Nos anestesia de la belleza y del gozo que provienen de tantas realidades “gratuitas”: del disfrutar de un atardecer, o de la charla con un amigo; del compartir un tiempo en familia; o de la paz profunda que brota del encuentro íntimo con Dios en un rato dedicado a la oración. Y decimos que, además de “anestesiarnos”, nos “enclaustra”. Esto es, nos encierra en el egoísmo, en la espiral del pensar y del retener sólo para uno… en reducir la realidad a mi pequeño mundo; a mi pequeño “yo”; a la pequeñez y mezquindad de “mis” intereses, de “mis” aspiraciones, de “mi” conveniencia… El “otro” se diluye de mi horizonte y, en todo caso, se lo rescata cuando es funcional.
Aparece agazapada también la tentación del poder. Es bueno que se invierta, que se proyecte y que se lleven adelante muchas obras en nuestra comunidad. Pero la concentración de riqueza y de poder en pocas manos nunca será saludable. Una sociedad que, progresivamente, ata su destino al de una empresa de servicios, al de una fábrica o al de un sindicato se vuelve vulnerable. Vulnerable a la buena voluntad o no de aquellos que detentan el poder que, a la vez, pueden fácilmente caer en la tentación de ejercer influencias indebidas. Vulnerable en las instituciones más pequeñas que pueden acostumbrarse a depender del más grande. Esto termina atrofiándolas: atrofia su autonomía, atrofia el desarrollo de sus propias potencialidades y de su creatividad, atrofia la conciencia y el sentido del valor de aquello que se obtiene con el propio esfuerzo y sacrificio.
La concentración va en contra mano de la cooperación… y Sunchales corre el riesgo de deslizarse del “cooperativismo” al “corporativismo”. De esta manera su ser cooperativista puede quedar reducido a una etiqueta; como una fachada sin contenido real.
Acecha entre nosotros también la tentación del vacío y del sinsentido de la vida. Vacío de afecto, vacío de espiritualidad, vacío de amor… que intenta ser llenado, inútilmente, con el alcohol, la droga y el sexo desordenado. No podemos mirar para el costado ante las realidades de adicción que se van multiplicando entre nosotros, entre personas de distintas edades y de distintas condiciones sociales. Al vacío de afecto y espiritualidad se suma la falta de escrúpulos de aquellos que negocian con la necesidad. De aquellos que montan mercados clandestinos de droga, alcohol y prostitución.
Es difícil imaginar, pero existen personas que se dedican a pensar, a invertir tiempo y dinero en diseñar logísticas y en crear estructuras que destruyen al prójimo. Estas personas son verdaderos “mercaderes de la muerte” y tendrán que dar cuenta ante Dios por la gravedad de sus actos.
Frente a esta realidad, el Señor nos llama a descubrir el valor que tiene nuestra vida; a estar atentos ante el hermano que está necesitado de un gesto, de una palabra, de un abrazo… Estos actos concretos de amor son los que rescatan del vacío y del olvido; son actos que devuelven vida.
Por último, también en nuestra comunidad cristiana acecha la tentación de los chismes, los celos, los malos entendidos, de las pequeñas riñas que desgastan. ¡Cuánto tiempo y energía se va en esto! El Señor espera de nosotros que pongamos toda nuestra fuerza, nuestras ideas y nuestro entusiasmo al servicio del anuncio del Evangelio. Que estemos atentos, no para juzgar y condenar, sino para acompañar a tiempo al sufre, al que está solo, al que fue marginado.
Así nuestra fe, nuestro anuncio de un Dios que es amor, será creíble para quienes hoy están lejos.
En este tiempo de Cuaresma, en este Año de la Fe, pidamos la gracia de una renovación profunda del corazón que nos ayude a reconocer y a potenciar nuestros dones y talentos; que nos dé valentía y audacia para enfrentar los desafíos y tentaciones de nuestro tiempo.
Pidamos, en todo, ser servidores y testigos del Evangelio. Pidamos que todo, en nuestra vida, sea para gloria y alabanza a Dios, y bien de nuestros hermanos.
Que no pase el momento más importante sin que saludemos.
PS: vistas las noticias, estoy tonteando un poco con Instagram, no está mal la idea.
Tarde pero dentro de la octava de Pascua. Pasa que el viaje a Buenos Aires terminó en realidad el lunes y ayer fue un día complicado. La pasamos muy bien y pudimos disfrutar de las celebraciones de la Santa Semana en Bella Vista.
¡Felices Pascuas 2011!
Eso es lo malo de escuchar la radio por la mañana.
Vienen los tiempos pascuales y algún fiel generoso - o el mismo Arzobispado de Córdoba ¿tal vez?- , paga de su bolsillo un anuncio en Cadena3, de amplia audiencia.
Una voz de locutor repite las palabras de la consagración en versión libre agregando “hagan esto en conmemoración mía..” luego lo sigue una voz femenina que añade un vericueto para decir sin anestesia que “es momento de compartir con los hermanos y los que sufren”, o algo así.
Yo escuchaba a cuello tendido mientras cumplía con la máxima de draw your breakfast every day, esperando que llegue por el éter un buen golpe de Resurrección, muerte, ayuno, penitencia, conversión, Pascua...
Pero no.
Entiendo que yo soy medio celoso cuando se trata de comunicar, no me tomen muy en serio, pero no llegó del anuncio nada de lo que esperaba que pudiese sembrar el desconcierto y las cosas de Dios en la radio.
Para mi la Pascua es mucho más que compadecerse y hacer un acto de Caridad , dos cosas que no dejan de ser muy importantes y frutos de un espíritu pascual. Me supera el Misterio, lo veo como algo mucho más grande que lindas palabras que no mueven a nadie y tengo el temor que estos mensajes edulcorados hagan que 2000 años de trabajo de la Iglesia sean en vano. O mejor dicho, no creo que esta sea la manera adecuada de cambiar la sociedad, me sumo a gritos a esto que dice Mons Aguer en un texto recopilado por Wanderer.
Lean todo el artículo, no sólo este extracto:
Yo suelo proponer una definición extravagante de la Argentina. El mío es un país en el que los bautizados en la Iglesia Católica no van a misa. No se trata de un defecto reciente provocado por la ola de secularización que nos ha sumergido, sino que tiene raíces muy antiguas. Una cuestión de máximo interés es la relativa al origen de esta situación; las causas probablemente son múltiples, pero sugiero una hipótesis a indagar: desde la primera evangelización no cobró vigencia entre nosotros una cultura coral, una cultura litúrgica, lo cual se manifiesta también en la dificultad de arraigo que encontraron siempre en nuestras tierras las experiencias de vida monástica.
- ¡No tiene nada que ver! – me dice B
Está bien, la relación entre mensaje edulcorado de radio y cultura católica coral y litúrgica puede ser un poco forzada, pero para mi la imposibilidad de comunicar las verdades sin vergüenza es resultado de esas características de la iglesia local.
No se, voy a aprovechar la Santa Semana para darle vueltas al asunto.
Pero ayer vi unos espectaculares y hay que reconocer que son embriagadores. El espectáculo se acompañaba con una música tonitruante que algunos optimistas habían catalogado en la previa como “clásica” y que en última instancia terminó siendo una suma de esas versiones de Beethoven con ritmo electrónico y unos alaridos de Andrea Bocceli.
Me extrañó a mi mismo estar bajo el rocío disfrutando los colores y la parafernalia y una vez terminado sentí claro el vacío que tienen. Menos mal que hoy en día hay filmaciones para registrarlo todo; filmaciones que nadie ve pero que te dejan la tranquilidad moral de que el espectáculo no fue solo esa mancha de humo que queda en el aire y ese dolor de cuello de mirar para arriba.
Fueron breves artilugios
en un giro atronador
cabeza en alto mueren
dejaran dolor de cuello
Vuelta a casa entre humo
a pensar en esta vida
a sembrar en la Cuaresma
mis flores de eternidad
¿Es un espectáculo apropiado para la Cuaresma? No, ¡Sin duda que no! y sin excusas. La Cuaresma es penitencial en el sentido positivo que tiene la penitencia, un sentido positivo que el mundo no quiere entender y que sólo el Salvador del Mundo puede haber instituido de tal modo. Menos mal que los fuegos tienen una virtud que los hace aptos para volver rápidamente a la cordura: duran poco, muy poco.
Otro año más que arranca la Cuaresma y este tiempo fuerte del año nos trae toda la enseñanza de siglos de la Iglesia. A mi me gusta mucho, reconozco en todos los gestos de la Cuaresma un conocimiento del hombre y sus debilidades que sólo puede venir de Dios.
Lo del ayuno de manera especial. Gracias al estómago vacío entendí de nuevo ayer que el sentido del mortificarse es expresión del amor de Dios hacia nosotros. ¿Cómo puede ser esto?. Dios que te conoce a fondo y te ama íntegramente conoce la fuerza de tus pulsiones y la fuerza del vacío que generan y que sólo Él puede llenar.
Tenemos una capacidad interior limitada que vive llena de requerimientos y urgencias de nuestros sentidos, cuando le quitamos la necesidad de pensar en la comida aparece rápidamente Dios para llenar ese vacío y transformarlo en algo mejor para nosotros.
Pasa lo mismo con la Penitencia y con la Caridad, son las claves de la Cuaresma y nos obligan a salir de nosotros mismos. ¡Bienvenida Cuaresma!. Pido a Dios que nos de tiempo como familia para encontrar el tiempo para agradecerle tantas gracias.
Bien a tono con la Cuaresma estoy en estos días cambiando de funciones en el trabajo y el ritmo es arrollador, lo disfruto mucho pero me cuesta adaptarme ya que son muchas cosas. Aprovechen y recen por todo este movimiento y por la salud de Isabel.