En plena temporada de mandarinas y socialismo
De las casas que dan al fondo de nuestro jardín hay una que está desocupada, es una pequeña casa que desde que llegamos nunca tuvo visitantes o locatarios. Lo notable del asunto es que en el pequeño jardín que tiene, que a la sazon dá contra el nuestro, hay algunos árboles frutales. Tenían un maravilloso damasco, que fue cortado de raiz de modo inmisericorde, hace un par de veranos cuando ya me relamía los frutos que generosos se inclinaban por encima de la medianera, Sobrevivieron a la malvada poda una higuera de poco porte y poco fruto, un limonero generoso que está a pleno de espectaculares limones y finalmente un maduro, estoico, generoso también y populoso árbol de mandarinas. Muchas mandarinas. Yo mismo, para dar una lección de socialismo a mis hijos, hago periópodicamente el cruce del tapial para proveer a la familia de valiosísima vitamina C. Al principio lo hacía de una manera tímida y furtiva, pero con el tiempo hemos mejorado la infraestructura y ahora le damos un se...