Derivaciones inquietantes de la vuelta del perro
La vuelta del perro es tradición de los pueblos y ciudades del interior, no voy a ser yo el que venga a derrocar tan pretérita tradición. Sin embargo ultimamente noto una derivación inquietante de esta costumbre. Las familias montadas en el auto designado hacen su vuelta tradicional respetando los consagrados 8 km/h que bloquea las calles del centro. En su periplo surcan distintos parajes clave ante los cuales "hay que pasar" y si el horario es oportuno o si hay un faltante en la alacena se detienen en el supermercado a hacer unas compras. Cualquiera de nosotros, si participara del recorrido, bajaría en animada charla al expendio de alimentos para acompañar al comprante y estirar las piernas, pero la costumbre no es esa. Vi a familias enteras esperar sentadas durante 40 minutos dentro del auto en casi completo mutismo televisivo, como en una prolongación forzada pero inevitable de la vuelta del perro donde la única distracción es la radio o mis hijos jugando en la ve...