Dos miradas diferentes, la línea recta o el laberinto
Con B somos muy distintos, gracias a Dios.
En el pasado, en este nuestro blog, he abierto el corazón acerca de estas diferencias; regalos de Dios para que seamos complemento, para llevarme a la santidad y para empujar a nuestros hijos hacia ese mismo destino.
También creo que en algún momento hice referencia a que tenemos una vida espiritual distinta, B es más de lo palpable, más piadosa, más real y más sensible; la mía es intelectual, apegada a las tradiciones, disciplinada, mucho menos virtuosa y piadosa que la de B.
Va a llegar al Padre mucho antes que yo.
El aspecto que me convoca hoy es una deriva particular de estas diferencias, a B le gustan los textos enunciativos y directores, palabras simples y directas que describen realidades espirituales, aclaran puntos y llaman a la acción. Algo como esto del obispo Strikland Watchmen at the Altar - Pillars of Faith llamando a los obispos a no callar.
Yo leí muchos artículos como ese y me hace reflexionar mucho más un texto menos enunciativo, algo que requiera una reflexión y un esfuerzo, una nueva interpretación y una nueva luz sobre las realidades que me rodean. Por ejemplo, la segunda lectura del Domingo:
Carta I de San Pablo a los Corintios 2,1-5.
Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría.
Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.
Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.
Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Ahí el apóstol San Pablo nos habla desde sus limitaciones y nos dice que tenemos que bajar nuestras pretensiones y dejar que el Espíritu Santo actúe a través de lo que somos.
B es más de lo directo y claro, yo más de lo circular o desiderativo. Línea recta o laberinto.
| B con Tomás. ¡Son tan parecidos en todo! |



