... y los cerditos (que no merecen estar en el título)
Después del triunfo de los Franchutes, que espero que se repita con la frase
de "Gallo cenará rosas en Paris" tuve un fin de semana deportivo exultante, con el triunfo de los Pumas.
Tengo que admitir que la veía peluda y que en el final del partido con esa jugada horrible de Pichot que forzó el
último scrum, casi veo confirmadas mis malas vibras. El partido fue feo y un poco menos complicado que con Irlanda, pero Argentina tiene solo algunos argumentos que son los que los trajeron hasta este punto y un
ataque descollante no es uno de ellos.
Preocupante es la falta del
primer tackle que se vió en varias jugadas de los escoceses, pero creo que igual hay que celebrar todo lo que hicieron estos vagos, contra todo pronóstico y sin hacer caso de todas las estupideces que dicen por ahí los medios (La perla se la lleva el as con lo de
Pichot Socialista), supieron imponer de nuevo el
corazón. Ahí está la diferencia en este mundial.
¿Sudáfrica? Está super difícil, es casi imposible bajar al candidato, pero nada se pierde con probar y con dejarles en la memoria unos 160 o 170 tackles.

En segundo plano vino el
paupérrimo River de los últimos tiempos y con un equipo de medio pelo, que jugó como nunca lo hace cuando es necesario, batió a la bosta en el resultado y en el terreno. Lo único trágico de este asunto es que asegura la perpetuidad de dos personajes deleznables y directamente responsables de este presente gris del más grande:
El oportunista.
Vengan, pro bosteros e inclinen humildemente
cerviz y rodilla frente al maravilloso
Club Atlético River Plate, vuestro padre deportivo de los últimos años. Dejen de festejar empates y cuidado con definir campeonatos ante Estudiantes.