Encuentro en el arcón una cosa como esta y me sumo a la propuesta. Adios. EL HORROROSO “CHAU” Por Hugo Wast Tenemos en castellano una preciosa fórmula para despedirnos de un amigo, tan rápida, que no puede serlo más; pero llena de sentido y de sentimiento. Más aún: de teología. Es cordial, es discreta y es sabrosa, pues tiene la dulzura añeja de las expresiones castizas, de que nuestro idioma era antes riquísimo y empieza ahora a empobrecerse. Nos basta decir ¡adiós! cuando nos despedimos de un amigo, o nos cruzamos con él, para expresarle nuestro deseo de que al alejarse de nosotros vaya en la mejor compañía posible: acompañado de Dios. Esta fórmula brotada del corazón del pueblo antiguo es una síntesis admirable de las tres virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. Seguramente pocas veces, tal vez ninguna, nos hemos puesto a considerar lo preciosa que es la palabra ¡adiós! Pero si no lo hemos hecho nosotros, que la usamos con frecuencia, a buen seguro lo han...