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Judeocristianos nuevamente

EZ está largando un nuevo libro La messe n'est pas dite: Pour un sursaut judéo-chrétien y si bien hace la alquimia judeocristiana desde la cultura y la historia, no desde la Fe, el ejercicio es válido y le da forma a una discusión pública en Francia. O por lo menos al epi fenómeno que justifica esta nota, no se si la echo chamber Zemmour de mis redes no me está engañando.

Me resulta muy interesante esta necesidad de forjar una nueva cultura judeocristiana, aunque también comprendo la reacción inicial que los hispanistas esgrimen como si fuera una espada de justicia. Muchos católicos aborrecen de este término por aquello de que no hay nada de "judeo" en la "cristiandad". Como bien dice EZ, llevamos siglos pisándonos los callos los hijos de Roma con los hijos de la Sinagoga.

Sin embargo la cultura tiene la marca de Cristo en su triple misión de Sacerdote, Profeta y Rey. Me parece que una cultura judeocristiana expresa la dimensión profética de la cultura, profecía del Mesías y profecía de fin de los tiempos. Tan a tono con el Evangelio de este domingo XXIII.

Se que voy a ser solo en esta mirada, la aversión al sionismo es muy fuerte por ahí.



Las disidencias de color variopinto

No tienen por qué verlo, no sirve para nada, yo ya lo sufrí durante el par de minutos que dura https://x.com/i/status/1850906390048457092 

Solo me cabe una reflexión: la dama del variopinto pelaje expresó que detrás de la cultura de la ultraderecha asexuada hay un mecanismo de poder, o algo así. Me cuesta el palabrerío informe, pero el concepto era ese.

Asombroso.

Viniendo en especial desde el ejército de los cultores del poder como herramienta de control de la sociedad, como motor inmóvil del ser y de la revolución. Se ve que reclaman la exclusividad o ven a todos los delirantes de su misma condición.

Tiempo perdido que solo tiene sentido si lo dejo acá para que ustedes lean.

 

Jazzhands para todes

Inaudito, los extremos se unen

En una misa de pueblo del interior profundo, un rad trad de lo peor de Argentina declama al Cielo su furor ante la irrupción de los aplausos en el templo. Lo hace consumido por el celo por la casa de Dios a la cual quiere incolumne ante los avances de la liturgia "para el Pueblo"
 
Los aplausos son prédica común para celebrar la autosatisfacción en todos los templos del país, el ruidoso ágape celebra el fin de los sacramentos y puede sazonarse con un "Viva Cristo" a modo de hip hip hurra.

Del otro lado del océano de las ideas, las vanguardias de los ejercitos de la progresía y el arte moderno ven en el aplauso la imposición de la mayoría. La nueva revolución de la diversidad y la especificidad exige no invisibilizar las minorías oprimidas y el lenguaje inclusivo o las jazzhands son la respuesta contracultural.

El último grito de la moda, el no va más, la panacea.

Donde antes aplaudíamos, ahora vamos a hacer jazzhands.

Las jazzhands tienen la enorme ventaja sobre el intrusivo aplauso que no ofenden a una minoría no incluida en la celebración. Si estamos 20 personas viendo The Searchers de Jhon Ford al final vamos a tener consenso para celebrar una obra de arte, salvo que esté entre nosotros algún descendiente de comanches. ¿Qué puede aplaudir un descendiente de comanches en una obra de arte que hace escarnio de sus abuelos?

Para resolver tan acuciante problema los ideólogos de la cultura del ofendido idearon los jazzhands, en lugar de aplaudir lo que hacemos es mover nuestras manos abiertas en el aire. Muy inteligente.

También están los chasquidos de dedos para celebrar aprobación, me lo contó un amiguito que lo experimentó en una performance artística de vanguardia.

Mi propuesta hoy es aplicarla dentro de los templos católicos, reemplazar los aplausos atronadores por unas simpáticas y silenciosas jazzhands. O mejor aún, remplazar los aplausos por manos entrelazadas como en oración en un sagrado silencio. No ofendemos minorías y de paso rezamos por el homenajeado por la comunidad.

Rad trads, artistas de vanguardia y ideólogos de la diversidad. Al fin juntos.