Jazzhands para todes

Inaudito, los extremos se unen

En una misa de pueblo del interior profundo, un rad trad de lo peor de Argentina declama al Cielo su furor ante la irrupción de los aplausos en el templo. Lo hace consumido por el celo por la casa de Dios a la cual quiere incolumne ante los avances de la liturgia "para el Pueblo"
 
Los aplausos son prédica común para celebrar la autosatisfacción en todos los templos del país, el ruidoso ágape celebra el fin de los sacramentos y puede sazonarse con un "Viva Cristo" a modo de hip hip hurra.

Del otro lado del océano de las ideas, las vanguardias de los ejercitos de la progresía y el arte moderno ven en el aplauso la imposición de la mayoría. La nueva revolución de la diversidad y la especificidad exige no invisibilizar las minorías oprimidas y el lenguaje inclusivo o las jazzhands son la respuesta contracultural.

El último grito de la moda, el no va más, la panacea.

Donde antes aplaudíamos, ahora vamos a hacer jazzhands.

Las jazzhands tienen la enorme ventaja sobre el intrusivo aplauso que no ofenden a una minoría no incluida en la celebración. Si estamos 20 personas viendo The Searchers de Jhon Ford al final vamos a tener consenso para celebrar una obra de arte, salvo que esté entre nosotros algún descendiente de comanches. ¿Qué puede aplaudir un descendiente de comanches en una obra de arte que hace escarnio de sus abuelos?

Para resolver tan acuciante problema los ideólogos de la cultura del ofendido idearon los jazzhands, en lugar de aplaudir lo que hacemos es mover nuestras manos abiertas en el aire. Muy inteligente.

También están los chasquidos de dedos para celebrar aprobación, me lo contó un amiguito que lo experimentó en una performance artística de vanguardia.

Mi propuesta hoy es aplicarla dentro de los templos católicos, reemplazar los aplausos atronadores por unas simpáticas y silenciosas jazzhands. O mejor aún, remplazar los aplausos por manos entrelazadas como en oración en un sagrado silencio. No ofendemos minorías y de paso rezamos por el homenajeado por la comunidad.

Rad trads, artistas de vanguardia y ideólogos de la diversidad. Al fin juntos.




Comentarios

  1. Jaja! Igual va a quedar medio raro también todos jazzhandeando en misa...

    ResponderBorrar

Publicar un comentario