Jazzhands para todes
El último grito de la moda, el no va más, la panacea.
Donde antes aplaudíamos, ahora vamos a hacer jazzhands.
Las jazzhands tienen la enorme ventaja sobre el intrusivo aplauso que no ofenden a una minoría no incluida en la celebración. Si estamos 20 personas viendo The Searchers de Jhon Ford al final vamos a tener consenso para celebrar una obra de arte, salvo que esté entre nosotros algún descendiente de comanches. ¿Qué puede aplaudir un descendiente de comanches en una obra de arte que hace escarnio de sus abuelos?
Para resolver tan acuciante problema los ideólogos de la cultura del ofendido idearon los jazzhands, en lugar de aplaudir lo que hacemos es mover nuestras manos abiertas en el aire. Muy inteligente.
También están los chasquidos de dedos para celebrar aprobación, me lo contó un amiguito que lo experimentó en una performance artística de vanguardia.
Mi propuesta hoy es aplicarla dentro de los templos católicos, reemplazar los aplausos atronadores por unas simpáticas y silenciosas jazzhands. O mejor aún, remplazar los aplausos por manos entrelazadas como en oración en un sagrado silencio. No ofendemos minorías y de paso rezamos por el homenajeado por la comunidad.
Rad trads, artistas de vanguardia y ideólogos de la diversidad. Al fin juntos.

Jaja! Igual va a quedar medio raro también todos jazzhandeando en misa...
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