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El Gauchito Gil, la educación en la Fe y un cactus de la buena suerte

Otro tema

Corriendo el domingo me vino a la cabeza otra reflexión idiota. Pasa que correr es un momento de introspección obligatoria y un lugar de ideas, igual que la ducha. En este caso era al pasar frente a uno de los santuarios dedicados al Gauchito Gil. Son lugares horribles y uno se ve tentado a iniciar un fuego purificador, pero mi reflexión es la siguiente: dado el eclecticismo de esos lugares, es muy probable que los ofrendantes incluyan en el mismo paraje alguna imagen de San Expedito o de la Virgen de Lujan.

Quiere decir entonces que la religiosidad primitiva de los devotos del Gauchito Gil estaría minando -de un modo consciente- sus templos e incluyendo en ellos devociones puramente católicas que nos obligan a mirar todo el asunto de los trapos rojos con una mirada diferente.

Interesante...

Otro tema

Que difícil se hace educar en la Fe a los chicos. Agustín (5) tiene preguntas que va aclarando y la Misa del Domingo hace que nuestros hijos sean distintos a sus amigos (también el no tener celular), pero verlos participar -no participar digamos- a la liturgia, es desesperante. Dios, de corazón te pedimos, danos hijos santos.

Otro tema

Nuevo lugar de trabajo (Nuevo lugar, no nuevo trabajo). Esta vez con una vista privilegiada, la preside mi crucifijo y uno de los cactus de la buena suerte que logré multiplicar en casa.




La familia, el don y la crueldad de la Verdad

Me pasan el artículo que dejo más abajo, es largo pero lo traigo igual contra todo manual de estilo. Es una traducción de un artículo de Fabrice Hadjadj. No conosco al autor pero que me pareció interesante.
A partir de un texto largo tienen dos opciones: leer como buenos alumnos o pasar directamente a lo que deduje de su lectura.

FAMILIA, en la raíz de la generación
Perspectivas después del Sínodo

Fabrice Hadjadj, filósofo, escritor
(Centro Culturale di Milano - 26.10.2015).
Buenas tardes. Esta es la primera palabra del Papa. Efectivamente estamos hoy un día después de la clausura del Sínodo de la Familia. Si hubiera algo que podamos reclamar a este Sínodo -digo bien, si hubiera, porque podría no haber nada a reprocharle- es el de haber estado focalizado sobre cuestiones antiguas. De cuestiones antiguas como si fueran nuevas. Por ejemplo de la cuestión de aquello que denominamos la de los separados vueltos a casar. Es una cuestión muy antigua. Que se plantea ya en los Evangelios. En el Evangelio los apóstoles le dicen si es así para el hombre por qué debe este casarse. Cuando se aborda esta cuestión como algo nuevo nos estamos equivocando. La otra cuestión muy antigua es la que se la denomina como la cuestión de los homosexuales. Siempre han existido aunque no se llamaban así. Y este modo de ser invertidos existió también en el interior de la Iglesia aún en niveles muy altos de la misma. Es una cuestión muy antigua. Por tanto el error es haber creído que era una cuestión nueva. La pregunta es cuál es la cuestión nueva. Cuál es la cuestión nueva que plantea la urgencia de esta demanda sobre la familia. Ante quisiera abordar cuestiones preliminares.
Hay cosas que podemos reprocharnos a nosotros mismos y no al Sínodo. Algo de lo que podemos reprocharnos es de haber creído que estamos todavía en un combate ideológico y que para proteger a la familia era necesario un combate de ideas. Por ejemplo, la ideología del relativismo o también la ideología del género. Pero es un error. No estamos más en la época de la ideología. Creer que se trata de denunciar la ideología del género es errar. Hay otra cosa para reprocharnos. El haber pensado que era bueno adoptar una actitud moralizante. Y la peor de todas las actitudes moralizantes es la actitud del moralismo condescendiente. Es necesario tener conciencia que en nombre del moralismo condescendiente se vuelve uno asesino. Es necesario admitir hoy que, a primera vista, la compasión no está más de parte de los cristianos y también que la verdadera caridad aparece con un aspecto de crueldad. Nosotros somos crueles, apareceremos como crueles. Hay que aceptarlo. ¿Qué ha sucedido? ¿En qué época estamos? ¿Cuál es la verdadera cuestión nueva?

Podemos volver a las dos conclusiones principales del Sínodo. El reclamo al discernimiento, somos llamados a discernir en situaciones nuevas, sin precedentes. Y la segunda conclusión es la de que debemos retornar a la Humanae vitae, que es una encíclica profética. ¿Qué decía Pablo VI en la Humanae vitae? Cuando Pablo VI evoca los nuevos aspectos del problema, menciona como problema principal -diciendo en fin y sobre todo- que el hombre ha llevado a cabo progresos estupendos en el dominio y en la organización racional de las fuerzas de la naturaleza, de modo que tiende a extender ese dominio a su mismo ser global: al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social y hasta las leyes que regulan la transmisión de la vida (n° 2). Lo que ataca hoy a las raíces del generar es la novedad de la innovación tecnológica. Estamos en una época tecnológica y no ya ideológica. El relativismo no es una ideología. El relativismo antiguo de los griegos era una doctrina. Pero hoy el relativismo es una consecuencia del dispositivo tecnológico. Vean la televisión, es necesario que su discurso sea breve, espectacular. Por tanto deben hacer un discurso tipo slogan publicitario y deben ser polémicos. Esto es la destrucción del pensamiento y esto impone una forma de relativismo. No es un relativismo doctrinal, es sólo una consecuencia de la tecnología. Las teorías del género son ellas una consecuencia del dispositivo tecnológico. Ya que este dispositivo nos plantea preguntas absolutamente nuevas. Lo que era una necesidad para los antiguos, se vuelve una opción para nosotros. Por ejemplo: ¿quieren envejecer o no? ¿Quieren ser inmortales? ¿O quieren morir en un maravilloso orgasmo? ¿Quieren tener niños por la vía sexual un poco casuales? ¿O mejor tener niños sanos seleccionados en un laboratorio? ¿Quieren aún permanecer en su cuerpo de carne o multiplicar los avatares virtuales? ¿Quieren estar en lo local cuando podrían estar en lo mundial? ¿Quieren permanecer en la relación en la que hay todavía un vecino y un lejano o entrar en esta relación misteriosa donde no hay ni vecinos ni lejanos? Las relaciones virtuales informáticas, las de la red, son cuestiones absolutamente nuevas. Los filósofos no tuvieron nunca que legitimar la muerte. Debían reconocer el hecho de que el hombre debía morir. No debieron legitimar el hecho de que un hombre nacía de un hombre y una mujer. Era un hecho natural que no exigía ninguna legitimación. En el presente nosotros debemos legitimar lo que en otro tiempo era una evidencia. Por ejemplo legitimar la muerte, legitimar el sufrimiento. Porque si un niño nace de un hombre y una mujer, por la vía sexual, puede ser un discapacitado y puede sufrir. Y de todos modos como nació de sus padres, está necesariamente frente a personas que son incompetentes. Porque ellos fueron padres sólo por el acto sexual y no porque hayan tenido un título de estudio de competencia pedagógica. Por tanto el sufrirá. Y sus padres sufrirán con él y más.

¿Cómo hacer legítimo a esto? Es una pregunta absolutamente nueva. Uno que busca legitimar la muerte, la vejez, el sufrimiento, aparece como cruel. Y como la Iglesia intenta legitimar todo esto aparece como el lugar de la crueldad y no más el de la compasión. La compasión parece estar del lado de la tecnología, porque la tecnología decidirá que el niño seleccionado por la vía tecnológica podrá adaptarse mejor en la sociedad. Se pretenderá abolir el sufrimiento y la muerte por la vía tecnológica. Por tanto los cristianos son en este momento los más crueles. Ustedes ya han hecho esta experiencia en su casa. Por ejemplo si son padres y no permiten a sus hijos tener una tablet, sus hijos estarán persuadidos de que ustedes son monstruos. El llorará y como ustedes creen estar del lado de la compasión, finalmente se la darán. Pero si son cristianos deberán quedarse del lado de la crueldad. Si ustedes tienen un niño, no digamos discapacitado, sino con defectos, les podrá reprochar por el hecho de que no lo hicieron nacer en una probeta. Porque podría haber sido un Superman, en cambio es un adolescente con padres incapaces. Y llorará. Y ustedes serán personas crueles. La tablet y la probeta son los dos dispositivos tecnológicos que destruyen la familia. La tablet destruye la mesa familiar. Cada uno está delante de su pantalla. No hay lugar donde se teje la vida familiar. No hay un lugar de convergencia para la familia. Si Uds. dicen que la mesa es mejor que la tablet, ustedes aparecen como reaccionarios y crueles. La contraconcepción, la procreación médicamente asistida, la fecundación in vitro para todos, proponen hacer hijos perfectamente adaptados y vuelven obsoletas la generación sexual. La contraconcepción que era la cuestión central de la Humanae vitae, era ya un dispositivo compasivo, tecnológico y compasivo. Compasión frente a la mujer, que no debía ser una mujer que tiene muchos hijos, que tiene necesidad de ser liberada para volverse una proletaria como cualquier hombre. Y luego falta de compasión con respecto al niño, porque no fue elegido, porque no fue concebido dentro de un proyecto de paternidad responsable. Por tanto se comienza comprender cuál es la cuestión nueva. Es la servidumbre de la naturaleza bajo el paradigma tecno-económico. Es este paradigma el que ha vuelto servil a toda la naturaleza, también la naturaleza humana, especialmente a la familia, como lugar natural de aparición de la naturaleza humana. Es por esto que el documento central del Sínodo nos ha sido dado antes del Sínodo: es la encíclica Laudato Sí. Esta encíclica efectúa una crítica radical a tal paradigma. Y explica que no estamos simplemente en un combate ideológico ni en una cuestión de moralismo individual, sino en un cambio de época en el que no podremos resistir sino cambiando el modo de vivir. Esta es la primera parte de mi discurso.
Segunda parte: ¿Cómo legitimar a la familia nacida de la sexualidad? La primera constatación a hacer, es que aquello que destruye la familia en su forma natural es la moral de los valores. Todos valorizan hoy a la familia. Los cristianos y los no cristianos, o aquellos que llamamos homosexuales. Voy a hacer una explicación. Porque la homosexualidad es un término reciente del s. XIX. Antes no era así. Para los antiguos griegos la pederastia era lo contrario de la sexualidad. Era un modo de usar la sexualidad que era vista como animal. En el s. XVIII Casanova utiliza el término anti-físico. Un término justo porque era un cierto modo de ir contra la naturaleza sexual. Sin hacer un juicio de valor. Es una descripción justa de describir la cosa. Cuando ustedes dicen el término homosexual inventan una segunda cosa que es peor, que es el heterosexual. Si me preguntan si yo soy homo (homosexual en francés), yo digo que soy ‘homo’. Ecce homo. Si me preguntan si son heterosexual, yo digo no. Soy sexual. Porque la heterosexualidad está enteramente dominada por el paradigma tecno-económico. Porque se piensa que lo esencial es ser con la mujer, si es un hombre. Pero no se piensa en el modo de estar con esta mujer. Puede ser un modo enteramente consumista. Soy heterosexual, consumo mujeres, y está bien. Este es el verdadero problema. Porque con este término, homosexual, se desgarra la esencia de la sexualidad, que está bajo el dominio consumista. Entonces, los valores son nihilistas. Porque el valor es una concepción del bien separado del ser. Se puede explicar el término valor de un modo justo, no nihilista. Lo digo porque en el Magisterio se utiliza frecuentemente esta palabra. Pero en el día de hoy casi siempre se utiliza este término en forma nihilista. Porque si ustedes valorizan la vida es que la vida en sí misma ya no tiene valores. Si valorizan la familia es que la familia en sí misma no tiene valor. Si dicen que la familia es el lugar del amor, de la educación y de la libertad, valorizan la familia a partir de estos valores que son externos a la familia. Y cuando la definen de este modo han definido un buen orfanato. Porque en un buen orfanato se quiere a los niños, probablemente se los educa mejor que los padres, ya que están todos los expertos posibles: psicólogos, pedagogos, profesor de educación física, y de informática, seguramente. Y si dicen que es el lugar de la libertad es evidente que en el orfanato hay mayor libertad porque allí todas las relaciones son contractuales. Por tanto vean que los mismos cristianos han valorizado la familia a partir de valores: el amor, la educación, la libertad. Han contribuído de este modo a disolver la familia. De un modo genérico porque nos hemos puesto a buscar el bien del niño y así es que hemos destruido la familia. Se ha buscado el bien del niño contra el ser del niño. El ser de un niño es nacer de un padre y una madre. Pero si el bien del niño se lo considera olvidando el ser del niño ustedes dirán que es mejor que no existan un padre y una madre. Es mejor para él ser fabricado en un laboratorio de expertos, sin defectos. Es mejor para ellos antes que un padre y una madre tengan un pedagogo y un psicólogo. Vean el nihilismo de los valores separados del ser. El nihilismo de la valorización de la familia. Es necesario pensar a la familia en su ser sin buscar soluciones. Es posible que alguno de ustedes haya venido para encontrar soluciones. Soluciones técnicas. Pero si buscan soluciones, una receta para la buena familia cristiana, están ya bajo el dominio de la técnica. No hay recetas para la familia. No hay solución. No hay soluciones para la vida porque la vida no es un problema. Si buscan esas soluciones para la vida es que la vida es en problema. Si buscan soluciones para la familia es que ella es un problema. En definitiva se rechaza a la familia como un lugar de vida. Que es siempre un lugar del drama. Porque es un lugar del don. Lo que nos es donado es aquello que no lo hemos contruído. Si no lo construimos es algo que huye de nuestros proyectos. Lo que huye de nuestros proyectos nos supera siempre y tiene siempre una dimensión dramática. La familia es el lugar del don que se nos escapa. La vida que es donada a través de nuestros padres, no es construída y se nos escapa. No la comprendemos nunca. Por eso es que somos unos torpes con los hijos. Es por esto que somos brutales con ellos. Somos así porque le hemos dado el don precioso de la vida.

Ahora miren bien como se juegan las cosas dentro de la familia, en la raíz de la generación. La primera cosa es que la madre acoge la vida según un proceso oscuro. Que hasta deforma su cuerpo. No es lo mismo que fabricar un producto. Cuando fabrican un producto lo hacen fuera de uno. No lo acogen dentro de sí. Lo fabrican según un plan, un proyecto transparente. Estamos en una lógica de control, para hacer un producto sin defectos. Pero una madre no está en la lógica del control. Está en la lógica de la confianza. Es una confianza sin control lo que está en el corazón de la maternidad. Una confianza así profunda acepta hasta la deformación del cuerpo. Fe sin control. Del lado del padre, él no tiene competencia. No es un pedagogo, no es un especialista de la educación. No obstante es el padre. Ser padre es la raíz de la autoridad. Autoridad que viene de augere que no quiere decir tan solo hacer crecer, sino estar en el origen generativo. El padre tiene la autoridad pero una autoridad sin competencias. La madre confianza sin control y el padre autoridad sin competencias. A partir de aquí no pueden salir otra cosa que errores, desastres, divisiones. Se podría decir ¿por qué? Por qué no racionalizar gracias a la técnica todas estas relaciones. Porque entonces lo que sería dado no sería la vida sino un programa de vida. Con su confianza sin control de la madre, y la autoridad sin competencia del padre, transmiten la vida. Pero no transmiten su comprensión de la vida. Transmiten una vida más grande que su comprensión. Es por esto que su hijo no es un objeto o un producto que ellos dominan; es verdaderamente un otro, que está enfrente. Y la división y el drama que necesariamente existirá en la familia, sin soluciones, es esto lo que hace de la familia el lugar de la misericordia. Hace falta que exista la miseria para que exista la misericordia. En el último discurso del Sínodo el Papa habla de la relación de la familia y la misericordia. Si soy padre soy una autoridad sin competencia. Por tanto me equivocaré. Es decir le gritaré a mi hijo que no grite. Lo sacudiré para que termine de ser violento. Le diré que no juegue con los videos juegos cuando yo mismo usaré mi celular. Siempre se está en este tipo de contradicciones porque no hay recetas para la vida, no hay soluciones, porque la vida no es un problema. Es un drama y un misterio. Entonces qué puede hacer un padre que el experto pedagogo no puede hacer. Que puede hacer el padre que uno que tiene el control no lo puede hacer. Puede pedir perdón. Porque la tarea del padre no es el de ser el principio absoluto, un padre perfecto. Porque no existe el padre perfecto. El padre perfecto es el Padre del cual toda autoridad proviene. A través de sus errores, de su autoridad sin competencia, el padre puede hacerlo volver a su hijo, con él, hacia el Padre eterno. Es así que no sofoca al hijo, que no lo entrampa en sus proyectos y valorizaciones. Es así como da verdaderamente la vida. Una vida que lo atraviesa. Que lo supera. Que es más que él y que su hijo. Es así que con su hijo puede establecer una relación viva y profunda.

He aquí las cosas sobre las que debemos reflexionar hoy, ya que la técnica nos empuja a plantear preguntas nuevas. Y es por esto que la nuestra es una época maravillosa para el pensamiento. Porque hasta aquí todos hemos tendido a buscar soluciones. Porque la mentalidad técnica y desencarnada nos contaminó a todos. Porque también la filosofía está completamente ausente de ello. También la teología. La filosofía siempre habló del hombre olvidando que había varones y mujeres. De sujeto autónomo y consciente de sí mismo olvidando que este sujeto es ante todo un hijo. No se hablaba de la filiación ni en Descartes ni en Kant. Y para la teología ha sido necesario esperar largo tiempo para reconocer que la familia es el lugar de la manifestación de la imagen de Dios. Sin embargo está escrito en los primeros versículos del Génesis y que los Padres de la Iglesia raramente afirmaron. Ha sido necesario esperar hasta el San Juan Pablo II para que esto se afirmase con fuerza. Estas nuevas cuestiones nos llaman a una renovación del pensamiento. Y es por esto que el Misterio de la Encarnación, el Misterio de la Trinidad, el misterio de la Santa Familia, no han sido tan actuales como hoy. Gracias.


Resumo lo que entendí:

El intento de legitimar la muerte y los conceptos básicos de la vida (ni siquiera los teológicos, solo cosas como la vida misma, la familia o el cuerpo humano) te hace cruel. La Iglesia, en contacto con la Verdad, es cruel al mostrarla al mundo. Por eso el mundo la odia ¿No?

El autor no se plantea si esa crueldad es a-misericordiosa, en todo caso hay que definirla como parte de la misericordia cristiana (tan especial ella).

Hoy lo importante es que las cosas se definen por su técnica y por su valor, más allá de la pasión de la filosofía por el ser (ya ni siquiera eso persigue la filosofía)

La Verdad como la trae los evangelios y la catequesis de 2000 años se hace más difícil de comunicar a mentes que solo entienden la técnica.

Igual – comentario mío – la Providencia encuentra medios y dejó justamente en esos 200 años la semilla para comunicar y convertir corazones.

Lo que no profundiza el autor es el cierre (¡Se lava las manos!, es bien franchute, mucho intelecto y poca práctica J ) es el tema del Don del cual hablaba Benedicto XVI.

El Don es una categoría del ser donde la técnica pierde su tiranía, no hay manera de responder al don sin involucrarse y el autor deja el ejemplo de la familia. Pero podemos ampliarlo a todos los dones de Dios al hombre, la naturaleza, la Fe, el mismo cuerpo y la vida, la misericordia y la justicia, la amistad, etc…

Creo que entendiendo esto es posible armar las preguntas que interpelan al mundo ahogado en su técnica. Para el compañero de trabajo que sostiene el aborto las preguntas son del tipo ¿Pero que es el don de la vida para vos? ¿Realmente te sentís en condiciones de dictaminar algo práctico sobre una realidad que te supera?.

A tomar la posta de las órdenes religiosas

 

Hablábamos con B acerca de como los catholic theological layman, o todos los laicos -mejor dicho, no solo aquellos con un apetito o formación intelectual teológica – no podemos llenar el espacio vacío de estudios y docencia que deja el declive de las órdenes religiosas.

A pesar de que a todas luces parecemos los indicados para tomar la posta del vacío que queda en la Iglesia, hay una cuestión básica que surge de la capacidad de dedicar una vida a estos menesteres que padres o docentes católicos nunca vamos a tener. El desafío parece estar en completar la cantidad de horas hombre de una modo proporcional con cantidades ingentes de santidad, no tenemos el beneficio del celibato.image Ya se que la ecuación no es tan sencilla, sobre todo cuando las variables son espirituales, pero la evidencia está en que cada vez más los laicos somos requeridos para suplir funciones que hasta hace 15 años caían en la orbita de las órdenes religiosas. La única diferencia que veo como una ventaja para nosotros es que la comunicación es mucho más rápida y que potencialmente tenemos la ventaja de ser muchos más, pero ¿vamos a poder hacerlo?.

Actualización: Agrego la nota de Zenit donde el Papa me responde a los pocos días de mi elucubración

Tres cosas para cambiar en las misas de San Carlos Borromeo

    San Carlos Borromeo - Sunchales
     
  1. El coro debería ir atrás arriba con amplificación a las voces, no a las guitarras..
  2. Deberían terminarse las obras que hace meses están paradas.
  3. ¡Que vuelva la cruz sobre el altar!

Se me cruzaron por la cabeza yendo a misa del Domingo a la mañana en auto.

Lo bueno es que fuimos en auto para volver rápido a cumplir con una agenda de Domingo día de la Madre – Feliz para todas las madres lectoras y de la familia- e Inés expresó su queja formal porque le gusta ir caminando con el padre a misa y tener sus minutos de Catecismo e historias de la vida de Jesús.

La vida de la Fe se aprende caminando, nunca mejor dicho.

Los chicos en la misa

No me gusta hacer copy paste de un post, pero el que pongo a continuación lo amerita.
Volvió a pasar
Una discusión por el asunto de los niños en misa.
Y es que se pretende no ofender, no escandalizar. Ser la mansa paloma…pero.
Yo creo que con ese asunto hay que dejarse de eufemismos, y ser bien talibánico. Pero voy al relato:
Escenario: una capillita, preciosa. De los hermanos LaSallistas. Tiene forma de micro-foro, en grandes escalones (tres de ellos)  descendientes hacia el pequeño altar, que se limita a una pequeña mesa de madera.
A la derecha el Santísimo: una caja de metal, sobre una columna. Atrás un ventanal doble, de vidrio transparente, que permite que los árboles sean el fondo.  Una hermosa cruz suspendida, como flotando.
Era la misa de difuntos, y la familia estaba, para ofrecerla por los propios y ajenos. Mi niña de 8 meses llegó agotada de los preparativos, así que durmió plácidamente. Y la prima de dos años fue la responsable de que estén leyendo esto ahora.
Y es que a los dos años, se mueven. La capillita, con aire acondicionado, espacio, todos muy cerca unos de otros, se prestaba para explorar. Con todo, no hubo Amén más alto que el de ella, y parte de la pelea fue que ella quería comulgar también. ¿No es ese el deseo más natural? ¿No es eso lo que todos deseamos?
A la salida, no inevitable: “No se pueden traer niños tan chiquitos, distraen y molestan a los que quieren concentrarse”.  Y yo con mi perorata: “Al contrario, la misa es primeramente para ellos, nosotros somos los que estamos añadidos”.
Y es que cuando Jesús dijo aquello de los niños, no dijo nada de las viejitas beatas que se distraen. Habló de no escandalizarlos a ELLOS.
¿O es que acaso los niños que apartaron los apóstoles estaban todos sentaditos alrededor de María rezando el primer rosario? Si así hubiera sido, no se habrían molestado los futuros párrocos.
¿Es incómodo? Si. Doblemente incómodo, hay que quedar mal, aguantarse la mala cara de las viejitas beatas y de los actuales párrocos (o laicos-con-aspiraciones). Hay que dar esta explicación (o la que les parezca) a los parientes y a los extraños. Pero no hay otra vía. No hay otra, ni para enseñarles a los hijos a ir a misa, ni para recordarle a la comunidad que Jesús pidió que  se los dejaran, que son  el ejemplo a seguir.
Y sobre todo, creo que los niños, que mis hijos, no son míos. Son Suyos. Así que si la vecina de banco se molesta con mi bebe, habrá que recordarle que es hija del que está adorando el altar, y que está en la misa por orden Suya. Que discuta con El.
El argumento de que en misa mis hijos no son míos, es de las mejores noticias de los últimos tiempos. Y además no puedo callarme el total respaldo por lo de el forcejeo en la comunión, yo mismo muevo a todos mis mini feligreses cuando voy a comulgar, me parece esencial y es una catequesis que nunca se pierde.

Yo me talibanizo.

Algo de Catequesis de otros tiempos

Me gustó esto, es catequesis simple con una manera especial de relatar las cosas que me recuerda a la Miche de Pain, el Catechisme Ilustrée y los demás textos que fueron mi catequesis.
Un día se reunieron los Padres en Scitia para tratar de un hermano que había cometido una falta. Pero el abad Pior callaba. Luego se levantó, salió, tomó un saco, lo llenó de arena y se lo echó a la espalda. Y poniendo en una cestilla un poco de arena la llevaba delante de si. A los Padres que le preguntaban qué significaba aquello les dijo: «Este saco que tiene tanta arena son mis pecados. Como son míos me los puse a mi espalda para no penar ni llorar por ellos. Este poco de arena de la cesta, son los pecados de este hermano, los pongo ante mis ojos y me cebo en ellos para condenar a mi hermano. No es esto lo que debería hacer. Debería llevar delante de mi mis pecados para pensar en ellos y pedirle a Dios que me los perdone. » Al oírle los Padres dijeron: «Verdaderamente este es el camino de la salvación».
Me imagino que los textos actuales son distintos y que los contenidos se orientan a una manera más "actual" de hablar de Dios, una manera que tiene el beneficio de una pedagogía mucho más avanzada pero que presiento que perdió algo del sentido del pecado.

Ya veré cuando me enfrente el Catecismo de Inés, que ya empieza a hacer preguntas y conjeturas.

Hablando con D

Frente a la realidad de la muerte pude rezar el otro día el Credo por las almas de los fieles difuntos y las almas del Purgatorio.

En ese contexto charlamos un rato largo con D acerca de pañales, jardín de infantes y noches en vela. Pero además compartimos un poco de nuestras preocupaciones de laicos. D es una persona muy inteligente y para gloria de Dios, muy comprometida con la vida de parroquia en Sunchales. Es alguien bien formado que además hace catecismo a las parejas que van a casarse, esto lo convierte en un interlocutor de lujo para conocer los problemas de este pueblo chico con la mirada clarividente del católico.

Siempre trato de tirarle la lengua y aprovechar su conocimiento, a la vez que voy recriminando mi poco esfuerzo y carisma en lo arriba nombrado. :-)

Hablamos del regalo de la fe, del sentido de la vida y de cómo la realidad de la muerte se impone ante nuestras dudas, así como la presencia de Dios. Ya terminando D me mostró un argumento que no es de los que más me gusta, pero que me parece bueno recordar y tener en cuenta cuando uno se pone gruñón y exigente con el clero.

D sostiene que a diferencia de 30 años atrás hoy los sacerdotes tienen una formación que los hace más hábiles en hablar de un Dios personal que se hace presente en nuestra vida con un mensaje de Amor. D valora particularmente que este nuevo tipo de sacerdote es mucho más conciliador y ve en los errores la oportunidad de acercar a la persona de una manera positiva, lo fundamenta principalmente en las histirias horribles del catecismo de sus padres que según él estaba fundamentado en el miedo y el castigo.



Yo por mi parte no siempre pienso así, soy más de ver en este tipo de conciliación como una tibieza que puede ser motivo de errores mayores. Eso de condenar el pecado y no el pecador es para mi importante y la tendencia actual es de relativismo, imposible estar más contra mano.

¿Existe esta dicotomía? ¿Es sólo un tema de sensibilidad? ¿Aplica para todo?
Calculo que Hna Josefina va a aportar su dosis de sentido común en los comentarios :-).

PS: Linda foto by Mataparda

La Gracia anticipada

Me llamó la atención de la misa del viernes pasado, que nosostros tomamos como víspera del 8 y de la Fiesta de la Inmaculada Concepción, que se hiciera referencia a la expresión de Gracia Anticipada para denominar el regalo por Dios hecho a la Virgen María.

Se ve que me falta mucho de mariología, conservo esta mención en la cabeza hace unos días y tenía interés en conocer lo que ustedes saben al respecto. Queda claro que no hay Gracia sacramental en la tierra fuera de Cristo, pero Dios es libre de extender sus dones más allá del tiempo del hombre.

Pero me parece que la expresión viene por otro lado, más por el hecho de que María es elegida desde el principio de los tiempos y que a pesar de su consentimiento voluntario, Dios asiste a su elección con el regalo de la Inmaculada Concepción.

En el catecismo vemos que :
492 Esta "resplandeciente santidad del todo singular" de la que ella fue "enriquecida desde el primer instante de su concepción" (LG 56), le viene toda entera de Cristo: ella es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo" (LG 53). El Padre la ha "bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" (Ef 1, 3) más que a ninguna otra persona creada. El la ha elegido en él antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor (cf. Ef 1, 4).

493 Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa" ("Panagia"), la celebran como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada por el Espíritu Santo y hecha una nueva criatura" (LG 56). Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.

Lo cual me aclara un poco más el asunto.
El cuadro de la derecha es la Inmaculada Concepción de Murillo, muy lindo.

De la jerarquía de los dogmas

Bárbara está estudiando para ser catequista, como tal surgen acaloradas discusiones acerca de pormenores muy específicos ya que es una estudiante super minuciosa.

Ayer veíamos juntos un párrafo del Catecismo de la Iglesia Católica:
Los dogmas de la fe

88 El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario.

89 Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces en el camino de nuestra fe, lo iluminan y lo hacen seguro. De modo inverso, si nuestra vida es recta, nuestra inteligencia y nuestro corazón estarán abiertos para acoger la luz de los dogmas de la fe (cf. Jn 8,31-32).

90 Los vínculos mutuos y la coherencia de los dogmas pueden ser hallados en el conjunto de la Revelación del Misterio de Cristo (cf. Cc. Vaticano I: DS 3016: "nexus mysteriorum"; LG 25). "Existe un orden o `jerarquía' de las verdades de la doctrina católica, puesto que es diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana" (UR 11).

Tenemos particular atención en el párrafo 90 donde marco en negritas la cita. La pregunta a la cual no tenemos respuesta (aunque yo he arriesgado una que me parece ecuánime) es la siguiente: ¿Que determina el orden o jerarquía de las verdades de fe? ¿Conocen algún ejemplo?.

Le dije a B que lo iba a poner acá, que seguro iba a encontrar una mente precalara que diera luz a su entendimiento, espero no equivocarme. Yo, mientras tanto les dejo el intríngulis, la foto de B estudiando y me voy a dar una vuelta por A9 a ver si encuentro algo.

Además ¿alguien sabe que significa el cf en "cf. Cc. Vaticano I: DS 3016:" ? ¿alguien sabe que es UR 11?.

Querido Sacerdote... (de un padre de familia)

Vivimos, los matrimonios católicos, una carrera por la vida espiritual que a lo mejor es dificil de entender. Sabemos que las responsabilidades de una parroquia son múltiples y sin negar la analogía, muy similares a una gran familia, pero nuestras urgencias e impedimentos son otros.

Nos cuesta a veces entender porque alguien es más valioso cuanto más tiempo libre tiene para dedicarle a la parroquia. Entendemos que lo principal del tiempo libre es la Santidad y que la Santidad de los esposos viene de la mano de una vida espiritual completa (sacramentos y oración). Sin embargo a veces es importantísimo aprovechar ese tiempo libre para hablar y tener paz, y en determinados momentos ese diálogo (que el grito de los chicos muchas veces tapa) es vital para la vida y la Santidad del matrimonio.

Me quedan otras cosas en la cabeza para decir acerca de lo difícil que se hace para los padres congeniar una vida de parroquia llena de exigencias "operativas" (pero con pocas exigencias "espirituales"). Lo que quería dejar en este panfleto es una serie de puntos (inconclusos, mejorables, e indecisos) que considero hoy que nos ayudarían mucho a los padres a la hora de poder robar al tiempo unos ratos de verdadera vida espiritual.
  • Guardería en misa, o tolerancia con el bullicio, o un lugar seguro donde dejar a las bestias.
  • Una liturgia cuidada y armónica, con un sermón lleno de desafíos y trabajo "para la semana".
  • Catecismo + catequistas y sacerdotes santos.
  • Vida de santos para nuestros hijos.
  • Horarios de actividades acordes con la familia (a las 18:00 empiezan los baños, hasta las 21:00 imposible asistir) preferiblemente a la mañana antes de las 11:30
  • Apoyar, no parasitar la familia (cargándola de compromisos)
  • Una mejor opción de formación
  • Un medio de difusión escrito o blog con contenidos y agenda activa.
Creo que se me ocurren un par más...
Disculpen lo malo del post, es que si no empiezo (aunque sea de esta manera) a tirar ideas (esperando un comentario iluminador de los que siempre llegan ) creo que no voy a encarar nunca esto. Y hace mucha falta por estos rumbos.

10 consejos del Papa

Espectaculares y básicos, una catequesis posta.
1) Dialogar con Dios
2) Contarle las penas y alegrías
3) No desconfiar de Cristo
4) Estar alegres: querer ser santos
5) Dios: tema de conversación con los amigos
6) El domingo, ir a Misa
7) Demostrar que Dios no es triste
8) Conocer la fe
9) Ayudar: ser útil
10) Leer la Biblia

En resumen...

Construir la vida sobre Cristo, acogiendo con alegría la palabra y poniendo en práctica la doctrina: ¡he aquí, jóvenes del tercer milenio, cuál debe ser vuestro programa! Es urgente que surja una nueva generación de apóstoles enraizados en la palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y dispuestos a para difundir el Evangelio por todas partes. Esto es lo que os pide el Señor, a esto os invita la Iglesia, esto es lo que el mundo - aun sin saberlo - espera de
vosotros! Y si Jesús os llama, no tengais miedo de responderle con generosidad, especialmente cuando os propone de seguirlo en la vida consagrada o en la vida sacerdotal. No tengais miedo; fiaos de Él y no quedareis decepcionados.
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