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Mostrando las entradas de octubre, 2026

Trabajo rural y ajustes en la casa nueva, el miércoles vamos a Buenos Aires.

Siguen estos días pausados en la montaña.




Hacemos muchos arreglos pequeños para el confort de la casa, rezamos para un nuevo trabajo y organizo reuniones y viajes a Buenos Aires. Mañana lunes voy para allá con una escala en Ataliva para organizar service del auto y otras cosas. 

En Ataliva el capítulo se va cerrando luego de seis años, el caballo ya no está y una tormenta apoteósica cercenó por la mitad uno de los cipreses de la entrada. Todavía se están recuperando de la devastación, menos mal que nosotros estábamos en Las Palmas con un tiempo más benigno. Sentimos que ya es el momento de dejar atrás esta etapa.


Hicimos mucho para mejorar el entorno agreste el Las Palmas, moviendo tierra, tapando el desagüe , armando un ecológico y un tender para la ropa. Trajimos plantas para el frente y mejoramos el camino de acceso; en el interior pusimos percheros y una cruz que preside el ambiente principal. Salvo la falta de sillones en el living y la ausencia de placares y escritorios, se puede decir que estamos al 100%.

Hay grandes proyectos para pensar en regar y extender un entorno verde, plantar árboles, lirios y también instalar mejor el Starlink en el techo para extender luego el servicio a las otras casas con una buena LAN.

Días felices, yo soy 100% vida de campo y estamos recuperando tiempo luego de meses de monástica soledad en Avellaneda. A la vez también son días de preocupación, expectantes por lo que vaya a venir.




Les actualizo un poco, sin trabajo aún, felices a pesar de ello y descansando en el campo

Tal como estaba planeado, pasamos unos días en Córdoba para poner en condiciones la casa del campo Santa Faustina. Realizamos innumerables tareas que requieren tiempo y habilidades manuales: terminamos detalles de pintura, acomodamos barrales de cortinas y atendemos cuestiones como cocina, calefacción y mil cosas pequeñas que se hacen en minutos, pero que luego perduran.

El objetivo es que esta casa de Córdoba sea la casa para siempre; entretanto, los días pasan rápido con mucho trabajo físico y poco tiempo para lo intelectual. El escaso tiempo de monitor e internet lo dedicamos a la búsqueda de trabajo, aunque por ahora Dios no nos indica un destino claro. Estamos en sus manos y dispuestos a recibir lo que Él quiera enviar para que estas manos puedan mantener viva a nuestra familia.

Nos mudamos a Córdoba con Inés, Lucía y Agustín, mientras Tomás cuida la casa en Ataliva y Santiago continúa sus estudios en Esperanza. El gran objetivo es mantener el alquiler del departamento en Esperanza para que los chicos puedan terminar su universidad.

Esta semana coincidió con una pasantía de jóvenes católicos en un campo cercano, donde están Inés, Lucía y Agustín aprovechando el tiempo de oración, la vida al aire libre y la sagrada liturgia como Dios manda. Con Bárbara estamos estos días extrañamente solos, haciendo todo lo mencionado y aprovechando para disfrutar un poco de la vida de campo y descansar tras años de vivir separados, cuando yo solo viajaba los fines de semana entre Avellaneda y Ataliva.

La semana próxima me toca ir a Buenos Aires para entrevistas de trabajo y probablemente vaya solo, mientras Bárbara vuelve a Ataliva y prepara todo para la mudanza final de noviembre.

Les mantendré informados en otro resumen como este; como dije, es tiempo de mucho trabajo físico y poco intelectual, pero las vistas son increíbles.