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Los chicos en la misa

No me gusta hacer copy paste de un post, pero el que pongo a continuación lo amerita.
Volvió a pasar
Una discusión por el asunto de los niños en misa.
Y es que se pretende no ofender, no escandalizar. Ser la mansa paloma…pero.
Yo creo que con ese asunto hay que dejarse de eufemismos, y ser bien talibánico. Pero voy al relato:
Escenario: una capillita, preciosa. De los hermanos LaSallistas. Tiene forma de micro-foro, en grandes escalones (tres de ellos)  descendientes hacia el pequeño altar, que se limita a una pequeña mesa de madera.
A la derecha el Santísimo: una caja de metal, sobre una columna. Atrás un ventanal doble, de vidrio transparente, que permite que los árboles sean el fondo.  Una hermosa cruz suspendida, como flotando.
Era la misa de difuntos, y la familia estaba, para ofrecerla por los propios y ajenos. Mi niña de 8 meses llegó agotada de los preparativos, así que durmió plácidamente. Y la prima de dos años fue la responsable de que estén leyendo esto ahora.
Y es que a los dos años, se mueven. La capillita, con aire acondicionado, espacio, todos muy cerca unos de otros, se prestaba para explorar. Con todo, no hubo Amén más alto que el de ella, y parte de la pelea fue que ella quería comulgar también. ¿No es ese el deseo más natural? ¿No es eso lo que todos deseamos?
A la salida, no inevitable: “No se pueden traer niños tan chiquitos, distraen y molestan a los que quieren concentrarse”.  Y yo con mi perorata: “Al contrario, la misa es primeramente para ellos, nosotros somos los que estamos añadidos”.
Y es que cuando Jesús dijo aquello de los niños, no dijo nada de las viejitas beatas que se distraen. Habló de no escandalizarlos a ELLOS.
¿O es que acaso los niños que apartaron los apóstoles estaban todos sentaditos alrededor de María rezando el primer rosario? Si así hubiera sido, no se habrían molestado los futuros párrocos.
¿Es incómodo? Si. Doblemente incómodo, hay que quedar mal, aguantarse la mala cara de las viejitas beatas y de los actuales párrocos (o laicos-con-aspiraciones). Hay que dar esta explicación (o la que les parezca) a los parientes y a los extraños. Pero no hay otra vía. No hay otra, ni para enseñarles a los hijos a ir a misa, ni para recordarle a la comunidad que Jesús pidió que  se los dejaran, que son  el ejemplo a seguir.
Y sobre todo, creo que los niños, que mis hijos, no son míos. Son Suyos. Así que si la vecina de banco se molesta con mi bebe, habrá que recordarle que es hija del que está adorando el altar, y que está en la misa por orden Suya. Que discuta con El.
El argumento de que en misa mis hijos no son míos, es de las mejores noticias de los últimos tiempos. Y además no puedo callarme el total respaldo por lo de el forcejeo en la comunión, yo mismo muevo a todos mis mini feligreses cuando voy a comulgar, me parece esencial y es una catequesis que nunca se pierde.

Yo me talibanizo.